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Legalizar el verde pan de cada día. ‘Doña Yerba’ y el fuego de la razón

Situado entre la violencia de sus cárteles y el cambio de paradigma en los Estados Unidos, México debate el sentido de su vieja relación con la marihuana.

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El fuego lo cambió todo. Es fácil imaginar a esos primeros hombres entregados a la experimentación, sometiendo las cosas de este mundo, orgánicas e inorgánicas, al efecto de las llamas, y descubriendo, de cuando en cuando, que tal o cual regalo de los dioses produce una sensación de bienestar, una cercanía con la divinidad, un frenesí momentáneo y adictivo.

Antes de la llegada de Cristóbal Colón era habitual en las culturas del ignoto continente el uso de ciertas plantas, con elementos psicoactivos, con fines religiosos, o, dicho de otro modo, para tender puentes con el mundo de sus dioses. La marihuana no era una de ellas. Esa fue una de las contribuciones hechas por los colonizadores.

En México, la prohibición moderna sobre el uso de suministros naturistas capaces de inhibir el dolor, modificar el estado anímico o alterar las percepciones data de los gobiernos posrevolucionarios. En los años previos y porfiristas, la marihuana y la amapola se hallaban en cualquier botica, esos negocios tenían de todo.

A partir de la década de los veinte del siglo pasado, con los generales sonorenses al mando, México se alineó con las medidas adoptadas por Estados Unidos. En 1925 Plutarco Elías Calles expidió un decreto para regular el comercio de opio, morfina y cocaína que significó en términos prácticos un cierre de las fronteras a la importación de esos productos.

El cultivo de ‘María’ se prohibió y al año siguiente le tocó el turno a la amapola, flor que hallaba fácil acomodo en el mercado al otro lado del río Bravo. La prohibición, por supuesto, no impidió que las semillas florecieran, principalmente en territorios como Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Durango.

En el sexenio de Lázaro Cárdenas se inició una lucha contra las drogas, un programa para investigar y perseguir a los traficantes de sustancias, en la esquina oficial estaban la Policía Judicial Federal y fuerzas estadounidenses. Miguel Alemán hizo lo propio.

Dato curioso: en la década de los cincuenta y debido a su importancia para el tráfico de mala yerba hacia Estados Unidos, Sinaloa se ganó el apelativo de “Chicago con gángster de huarache”. En los sesenta la demanda de ‘Mary Popins’ del vecino creció y los traficantes mexicanos consolidaron sus estados financieros. El gobierno estadounidense endureció sus políticas antinarcóticos y el auge sin precedentes del negocio se prolongó hasta la siguiente década. Dato curioso: en 1969, el gobierno estadounidense de Richard Nixon tomó la medida de cerrar la frontera con México durante 21 días.

El maridaje entre drogas mexicanas y consumidores estadounidenses, pues, tiene su historia. En el plano específicamente nacional, la relación del gobierno con las sustancias prohibidas parece cambiar de rumbo, porque, entre otras cosas, el fuego, en este caso el de las armas, lo cambia todo.

FRACASO

La Dirección de Servicios de Investigación y Análisis de la Cámara de Diputados presentó a los legisladores, en junio de 2013, un documento titulado Legalización del consumo, producción y comercialización de las drogas. Elementos para el debate en México.

El estudio reproduce una frase lapidaria de Eduardo López Betancourt, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México: “es innegable el fracaso de la guerra contra las drogas. La opción, (…) consistente en la ‘militarización de la lucha contra el tráfico’, ha traído consigo un incremento en la violencia y la desarticulación social y política de comunidades y poblaciones”.

Doctorado en historia y derecho, López Betancourt sostiene que no hay forma de justificar el fracaso de la cruzada prohibicionista en México por razones como el aumento paulatino en el número de consumidores de sustancias ilegales, el daño causado al tejido social y la posición privilegiada que mantiene el país como productor y país de tránsito para los productos que alteran la conciencia normal del individuo.

La portación y el consumo de algunas drogas, señala el catedrático, es muy poco permisiva, pero no del todo prohibitiva, ya que establece casos y circunstancias en que una persona puede hacer uso de determinados productos alteradores.

Uno de esos casos es el de Grace Elizalde, una niña de ocho años que padece el síndrome de Lennox-Gastaut (variante de epilepsia infantil de difícil manejo). Ella obtuvo, en septiembre pasado, un amparo judicial para importar Cannabidiol, un medicamento derivado de la marihuana. El objetivo es disminuir las cientas de convulsiones que sufre cada día. Se estima que en México hay más de cinco mil personas con ataques epilépticos difíciles de controlar.legalizar verde pan día

ZALDÍVAR

En noviembre, la Suprema Corte de la Justicia de la Nación aprobó el cultivo y consumo de ‘doña Diabla’ con fines recreativos a cuatro personas, integrantes de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante, cabe señalar que ninguno de los amparados es consumidor de cannabis.

El ministro Arturo Zaldívar, autor del proyecto para amparar a los solicitantes, comentó a medios nacionales e internacionales que la decisión del tribunal es simplemente el reconocimiento de que una prohibición absoluta al consumo es inconstitucional.

¿Por qué no se habían emitido fallos similares en el pasado? Según el magistrado el eje rector en el tema de las drogas ha variado, antes iban primero la salud y la seguridad, hoy van a la cabeza los derechos y la libertad.

Para el ministro Zaldívar, el Estado no tiene la posibilidad de decirle al pueblo lo que puede consumir y lo que no.

Sobre las repercusiones que tendrá la decisión de la Suprema Corte la más celebrada por Zaldívar es que si llegan otros cuatro asuntos más y el fallo es similar, habrá jurisprudencia y todos los jueces del país tendrán que adecuarse a ese criterio de privilegiar los derechos individuales y el libre albedrío. En la práctica obligaría a todos los jueces a conceder el autoconsumo.

Creo que las personas tienen el derecho a fumarla si así les apetece, dijo el magistrado en una entrevista con el diario español El País.

El 10 de noviembre, la senadora Cristina Díaz, del Partido Revolucionario Institucional, presentó una iniciativa en la cámara alta para regular el uso médico de la yerba para pacientes de epilepsia.

Pretende reformar dos artículos de la Ley General de Salud y de la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación. Si obtiene el respaldo suficiente para que la iniciativa prospere, la hoja con lumbre abandonaría el listado de drogas prohibidas y se ubicaría, junto a sustancias como la morfina, entre aquellos productos que pueden recetarse.

Se estima que en México de diciembre de 2006 a diciembre de 2014, el aumento de personas que ingresaron a centro penitenciarios por delitos relacionados con posesión de drogas fue de mil 200 por ciento, datos que indican que un 60 por ciento de los ciudadanos que se encuentran detenidos en cárceles del país, fueron consignados por posesión y consumo de cannabis, un dato revelador cuando se piensa en la despenalización.

Luego del fallo de la Suprema Corte, el presidente Enrique Peña Nieto convocó a un debate nacional para analizar la legalización de la droga.

El titular del Ejecutivo federal se declaró contrario a la idea, pero reconoció que la discusión sobre levantar la prohibición no es exclusiva del país. En ese sentido, diversos analistas consideran que las autoridades mexicanas han sentido la presión política que viene del otro lado del río Bravo, donde la legalización avanza incluso en Texas.

URUGUAY

El mandato de José Mujica (2010-2015) fue ejemplar en muchos sentidos y experimental en el que aquí abordamos. En 2013 consiguió que su nación se convirtiera en el primer Estado en regular la producción, cultivo y venta de esa que tiene olor a petate quemado.

A la fecha, el gobierno uruguayo ha otorgado un par de licencias para cosechar “La buena”. En octubre pasado, Milton Romani, titular de la Junta Nacional de Drogas, anunció la producción de ocho toneladas de “cannabis charrúa” al mes, con semilla 100 por ciento nacional.

La distribución se hará mediante farmacias, la comercialización empezará en el primer semestre de 2016, se venderán hasta 10 gramos semanales a cada consumidor registrado, el costo por gramo es de 1.40 dólares (cerca de 22 pesos al tipo de cambio actual). La ley uruguaya establece un límite de 40 gramos mensuales.

Uruguay tiene 3.4 millones de habitantes y se estima que hay un mercado de 160 mil consumidores de la yerba bruja. Estos definirán si el volumen de producción se amplía o si más compañías entran a competir.

Según Milton Romani el gobierno se quedará con entre un diez y un trece por ciento de las ventas.

El cultivo para consumo propio también fue permitido, está en marcha desde mediados del año pasado y tiene dos vías: una es el formato individual, a razón de seis plantas por persona; la segunda son los clubes de consumidores, el máximo es de 99 plantas por grupo.

Organizaciones no gubernamentales estiman que en el país sudamericano cerca de 55 mil personas utilizan su ‘soñadora’ varias veces por semana y 18 mil lo hacen a diario.

Los argumentos de Mujica para legalizarla incluyen el aumento en el número de consumidores -en 25 años pasaron de mil 500 a 150 mil personas-, los evidentes malos resultados en el combate al narcotráfico -el animal creció- y la opción de hacer algo distinto para obtener un resultado diferente.

ESTADOS UNIDOSlegalizar verde pan día

Desde enero de 2014, cuatro estados de la Unión Americana han legalizado el cultivo, venta y uso del oro verde: Colorado, Washington, Alaska y Oregón.

El presidente Barack Obama se ha declarado partidario de la despenalización, 24 estados y el Distrito de Columbia tienen programas de marihuana medicinal con variaciones significativas en las condiciones, uso, permisos y derecho a cultivar.

Llama la atención, dentro de los casos de uso médico, el caso de Texas. En junio de 2014, su gobernador, Greg Abbott, promulgó una ley que autoriza el uso de aceite de cannabis con fines médicos. La iniciativa fue impulsada por dos legisladores republicanos, Kevin Eltife y Stephanie Klick.

El Estado conservador se rindió ante los argumentos de familiares de pacientes con epilepsia, demostraron que los principales beneficiados serían niños sin tratamientos legales que les ayuden a parar las convulsiones.

El gobierno texano estima que en su territorio hay cerca de 149 mil personas que padecen convulsiones intratables.

En diversas publicaciones se comenta que hasta siete demarcaciones van por el camino de permitir el uso con fines recreativos.

Los norteamericanos han dado pasos hacia la libertad de fumarla pensando también en aspectos de seguridad como disminuir el número de arrestos relacionados con los delitos de posesión o cultivo. El argumento es el siguiente: eliminando faltas menores pueden destinarse más recursos a luchar contra otros crímenes.

Se estima que un nueve por ciento de la población total de Estados Unidos (más de 28 millones de norteamericanos) ha estado involucrado en crímenes relacionados con el consumo o posesión de sustancias prohibidas. Además, se prevé que una reducción en las sentencias de prisión relacionadas con las drogas no conllevará un aumento significativo en el uso.

COLORADO

Entre los estados que ya la aprobaron, el caso destacado es Colorado, poco poblado y con una etiqueta que se inclina más hacia el lado republicano, por conservador, fue el primero en levantar la prohibición. Entre 2006 y 2008 tuvo una primera etapa de uso medicinal. En 2012 se legalizó la quema recreativa.

Los mayores de edad pueden cultivar hasta seis plantas y tener hasta una onza (28 gramos) de la yerba. También se autorizó la instalación, con licencia, de tiendas para ventas minoristas y producción de comestibles con cannabis.

Los primeros pasos no han sido fáciles. Algunas autoridades ya declaran que fue un error a partir de datos como el aumento en el número de conductores involucrados en accidentes fatales que dieron positivo al test de zacatito en su sistema.

También se critica que Colorado supere con amplitud los promedios nacionales en los indicadores de jóvenes entre los 12 y 17 años de edad y personas en el rango de los 18 a los 25 años que son fumadores frecuentes.

Otro aspecto negativo es el aumento en los casos de yerba incautada en paquetes de correo enviados desde Colorado hacia otros estados. En 2011 fueron 36, en 2012 sumaron 158 y para el primer semestre de 2013 ya eran 209 casos.

El dinero recaudado por la cannabis legal tampoco ha cumplido la expectativa. En 2014 la venta de la droga para entretener la neurona produjo 44 millones de dólares (alrededor de 704 millones de pesos), se esperaba que fueran 70 millones (cerca de mil 120 millones de pesos). Con los impuestos asociados al consumo medicinal, la cifra subió a 76 millones de dólares (mil 216 millones de pesos).

En 2014 el gobernador John Hickenlooper preveía más de 600 millones de dólares en volumen de negocio sólo en las tiendas -que no se abrieron en muchas ciudades por falta de permisos de las autoridades locales- orientadas a la quema recreativa. Todavía es más barato conseguirla en el mercado ilegal.

Detractores y defensores de la legalización coinciden en que el modelo adoptado tiene fallos. Los primeros esperan que los errores cometidos sirvan para dar marcha atrás. Los segundos consideran que alcanzar los resultados anhelados es cuestión de tiempo y ajustes legales y de mercado.

HOLANDA

En 1976 los holandeses modificaron su legislación sobre las drogas, lo que permitió el consumo de trueno verde.

La apertura, que adquirió la forma de tiendas de café autorizadas para ofertar hasta cinco gramos de la hierba por cliente, tuvo un error, los dueños de estos negocios sólo pueden almacenar hasta 500 gramos. Como el cultivo está prohibido, para mantener las existencias no queda sino recurrir al mercado negro.

Se estima que en la nación holandesa, célebre a nivel mundial por el llamado “turismo de las drogas”, existen alrededor de 40 mil plantaciones clandestinas que generan beneficios por cerca de dos mil millones de euros.

Además, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos tiene marcada a Holanda como el mayor productor de drogas sintéticas y el mayor cultivador de yesca en territorio europeo.

En el país de los tulipanes se penaliza el tráfico, la posesión y la venta de más de 30 gramos de cannabis.

En enero de 2013 entraron en vigor a su ley sobre las drogas con el fin de limitar el acceso de turistas a las tiendas de café y de cerrar los locales ubicados a menos de 250 metros de planteles escolares.

Las razones numéricas de las reformas incluyen que 23 de cada 100 turistas visita dichos negocios mientras que más de siete de cada centena reconoce que las drogas blandas son su principal motivación para visitar Ámsterdam -la venta a extranjeros es exclusiva de esta ciudad.

Otros argumentos fueron que el tráfico ha crecido y se ha visto reforzado con una actuación más profesional de los criminales además de que la calidad de la droga producida, con un alto grado de elemento psicoactivo, constituye un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades psicóticas, dependencia y otros problemas.

Las contramedidas, sin embargo, no fueron recibidas con agrado por las autoridades de la capital del país. Se estima que en Ámsterdam se recaudan hasta 400 millones de euros al año en impuestos aplicados a las tiendas de café.

Con las reformas, los expendios de ‘mois’ sólo pueden ofertar sus servicios a clientes registrados, deben ser pues, como clubes y el número de miembros no puede sobrepasar los dos mil individuos, pero sólo holandeses o residentes legales. Además, las tiendas ubicadas cerca de escuelas deberán convertirse en bares tradicionales antes del próximo año.

OTRAS EXPERIENCIAS

En España existen clubes sociales, asociaciones de consumidores, que se organizan para autoabastecerse y no llevar su dinero al mercado negro. Las leyes españolas no contemplan que el simple consumo de drogas ilícitas sea un delito. Se estima que en el país ibérico existen alrededor de 300 clubes, buena parte se concentra en las regiones de Cataluña y el País Vasco.

A Canadá se le atribuyen dos caras a la hora de abordar la cuestión: 57 de cada 100 canadienses apoyan la regulación de la marihuana y un 65 por ciento su despenalización, incluso se contempla la opción de eliminar la persecusión policial contra el uso personal de la hierba; por el otro lado, el sistema político ha adoptado medidas para endurecer las penas por cultivo y posesión.

En Perú, el consumo de la hoja de coca nunca ha sido penalizado. La posesión de droga para consumo propio no es objeto de castigo siempre que se respeten las cantidades establecidas: hasta cinco gramos de pasta básica de cocaína, hasta dos gramos de clorhidrato de cocaína, hasta ocho gramos de marihuana o dos gramos de sus derivados, hasta un gramo de látex de opio o 200 miligramos de sus derivados o 250 miligramos de éxtasis. Cuando una persona lleva consigo dos o más tipos de drogas ya hay problemas con la ley.

Portugal legalizó la posesión de droga, marihuana, cocaína, heroína o metanfetamina, la dosis máxima de hachís permitida es de cinco gramos, la de campechana verde es de 25 gramos.

En Venezuela ser atrapado con hasta dos gramos de cocaína y 20 gramos de cannabis no lleva a la cárcel sino a tratamiento.

Corea del Norte es el único país que ha ido más allá de la legalización, allá la marihuana y el opio no son drogas.

ONU

El Informe Mundial sobre las Drogas 2015, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), pone a la Tierra como el hogar de 246 millones de consumidores de drogas dañosas.

De ese gran total 27.4 millones fueron calificados como problemáticos por padecer trastornos relacionados con sus hábitos de quema, ingesta, inyección y demás. Según la ONUDD, una de cada 20 personas entre los 15 y los 64 años de edad ha consumido sustancias ilícitas, mientras que tan sólo en 2013 hubo 187 mil 100 defunciones por causas relacionadas con las drogas. Se trata de “un número inaceptable” de pérdidas humanas.

A propósito de la marihuana, el organismo internacional, ha identificado una tendencia a la alza en el consumo en América -en particular en Estados Unidos- y Europa. El viejo continente se mantiene como uno de los mayores mercados del mundo para la resina de cannabis (hachís), pero su consumo se concentra en unos pocos países.

En una cuestión técnica con implicaciones para la salud, destaca que el cultivo mejorado de la planta, mediante acciones como el uso de cepas seleccionadas genéticamente, ha producido un aumento en el número de cosechas y un mayor rendimiento y potencia de la ‘yerbabuena’.

La potencia suele medirse por el grado de concentración de tetrahidrocannabinol (THC), su principal ingrediente psicoactivo. Por ejemplo, en Holanda, se considera que una concentración mayor al 11 por ciento de THC convierte a la ‘doña Diabla’ en una droga dura.

El aumento del THC ha sido una constante en el mercado furtivo durante el último decenio, y en la ONU señalan que existe una preocupación cada vez mayor respecto de los problemas de salud que pueden acompañar a ese constante salto de calidad.

MILES DE MILLONES

Hace una década el valor total de ventas al por menor de drogas ilícitas a nivel mundial fue estimado en 320 mil millones de dólares. Tan sólo los mercados de venta minorista en el continente americano representan 151 mil millones de dólares.

Para Naciones Unidas las ventas pequeñas de cannabis mueven 141 mil millones de dólares anuales. Estados Unidos acapara poco menos de la mitad de ese monto, 64 mil millones y se observa una tendencia a la alza en las transacciones de marihuana en su territorio.

La moreliana destinada al comercio en México tiene un precio aproximado de 80 dólares el kilo. El precio de la que es enviada a Estados Unidos se estima en 400 dólares la libra (una libra son 454 gramos) y los precios al por mayor aumentan a razón de 400 dólares por libra cada que se acumulan mil millas recorridas dentro del territorio norteamericano.

Los productores de la marihuana “sinsemilla” (de alta potencia) en EEUU reciben dos mil dólares por cada libra entregada en el lugar de la cosecha. Los precios al por mayor oscilan entre dos mil 500 y cuatro mil dólares la libra.

Las ganancias de los narcotraficantes mexicanos en el mercado mayorista estadounidense alcanzan, según la ONUDD, algún punto en la amplia franja que va desde los mil millones y los dos mil millones de dólares al año.

Si bien el mercado minorista de ventas de drogas en México es pequeño, comparado con el de su vecino, eso no impide que las organizaciones criminales disputen, con extrema violencia, esa fuente de ingresos.

Las encuestas sobre uso de drogas a nivel nacional muestra que los consumidores conocen en promedio entre seis y nueve fuentes distintas de abastecimiento. En el INEGI califican como “relativamente fácil” el acceso a sustancias ilegales, con todo y la guerra contra el narco.

IDEAS AL RESPECTO

A favor de la legalización se esgrimen argumentos como el derecho a decidir y el respeto a los actos privados de los seres humanos.

Sus partidarios señalan que al levantar la prohibición se daría un paso importante para recuperar a aquellos que han sido secuestrados por la maquinaria del tráfico, impedir las muertes por el consumo de drogas adulteradas y acabar con la búsqueda frenética de la dosis -que a veces deriva en encuentros con la autoridad zanjados con donativos extraoficiales.

Legalizar, defienden, traería consigo una reducción de los delitos, prevendría el surgimiento de nuevos delincuentes, bajaría el precio de las drogas. En un escenario sin penas para el uso recreativo, pregonan, las fuerzas de seguridad verían reducidas las opciones y los beneficios de corromperse; podrían dirigirse más recursos a perseguir los crímenes comunes, robos, violaciones, lesiones.

Significaría, sostienen, el fin de la guerra contra el narco y su costo social y económico.

En el extremo opuesto, la apertura representa darle una recepción por todo lo alto a la drogadicción, avalar la muerte, otorgarle carta de nacionalidad al desenfreno.

Legalizar, pregonan, es autorizar el daño autoinfligido con el incremento en los gastos y recursos para atender a los adictos que eso conlleva.

Además, aducen, el mercado ilícito no desaparecerá.

EL FUEGO

Las posturas pues, tienen un punto de partida similar: la defensa de la vida. La guerra contra las drogas, como México ha venido comprobando desde el sexenio de Felipe Calderón, deriva en muerte. Los productos con carga psicoactiva, legalizados o no, también derivan en muerte.

En territorio mexicano, entre diciembre de 2006 y junio de 2015, fallecieron más de 117 mil personas en hechos relacionados con el crimen organizado y el narcotráfico, en un indicador relacionado hay al menos 26 mil desaparecidos, esto según cifras oficiales, conteos de medios de comunicación e informes de organizaciones no gubernamentales.

Tan sólo los homicidios representan el 62.5 por ciento del total de defunciones estimado a nivel mundial por causas relacionadas con las drogas en 2013, si se considera la cifra de desapariciones se alcanza el 76 por ciento.

La legalización avanza y lo hace por la vía de un cultivo ancestral. En esa apertura no puede menospreciarse la influencia de la guerra contra el narco y el conflicto entre cárteles por nichos de mercado, sus resultados en términos de sangre e incógnitas sobre el destino de miles de individuos. El animal crece, dicen las cifras, y difícilmente se irá, según los pronósticos.

El uso medicinal, el permiso para el consumo recreativo, son los primeros pasos en una dirección que se presume benéfica y se tacha de irresponsable. En México, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, hay 5.7 millones de usuarios de cannabis y en los últimos años, dato del Centro de Integración Juvenil, se ha convertido en la droga más consumida en 18 estados del país.

El fuego lo cambia todo, el de la hoja que se enciende, el del arma que se dispara. El debate está servido y el resultado será un viento que o bien seguirá avivando brasas ya conocidas o bien trasladará las llamas hacia un destino que se anticipa manso aunque igualmente nocivo.

legalizar verde pan día Correo-e: bernantez@hotmail.com

Fuente original del artículo: El Siglo de Torreón- https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1178994.legalizar-el-verde-pan-de-cada-dia.html

Fuente de las imágenes: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/fotos.php?nota=1178994

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Aprueban protocolo de actuación policial sobre ley de marihuana en Uruguay

La Policía golpeó la puerta de la casa de Marcos Berneda en Bella Unión el 25 de noviembre, allanó la vivienda, incautó sus plantas de marihuana y lo detuvo, a pesar de que Berneda estaba registrado en el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca). Después de pasar varias horas en el calabozo, Berneda quedó en libertad por orden judicial. Algunas semanas más tarde, recuperó sus plantas. “El procedimiento estuvo bien hecho”, dijo en diciembre a El Observador el entonces director general de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, comisario inspector Manuel Sosa.

De todas maneras, la Policía no tenía hasta ahora un protocolo de actuación para este tipo de casos, lo que generaba un vacío legal que causaba incertidumbre en agentes y cultivadores. El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, aprobó el 10 de agosto el “Protocolo de actuación policial sobre la ley de marihuana y sus derivados”.

El protocolo tiene como principal cometido “poner en conocimiento del personal policial la nueva normativa sobre cannabis aprobada por la Ley 19.172 del 20 de diciembre de 2013 y su Decreto reglamentario 120/014 del 6 de mayo de 2014”. En ese sentido, destaca los aspectos legales más importantes y además explicita lo que puede y lo que no puede hacer un agente al encontrar un plantío.

“El personal (policial) no podrá exigir el registro como usuario o cultivador”, asegura el protocolo al que accedió El Observador. Esta es una aclaración relevante, si se tiene en cuenta que la Policía detuvo a Berneda en Bella Unión porque no mostró el carné que acreditaba su registro en el Ircca. “En el marco de un procedimiento, el juez o la jueza podrá solicitar al Ircca la información necesaria del registro”, agrega el protocolo. “La sola existencia de plantas de cannabis no implican una actividad ilícita. A los efectos de las posibles denuncias, serán tenidas en consideración cuando refieran a la existencia de alguna forma de tráfico, venta, comercio, suministro u otros ilícitos para constituir delito”, expresa otro punto. Esta puntualización aclara un aspecto que, para algunos, seguía siendo ambiguo. Lo relevante, desde el punto de vista penal, no es la cantidad de plantas, sino el uso que hace el cultivador de su producto. Para que exista delito, debe constatarse “alguna forma de tráfico, venta, comercio, suministro u otros ilícitos”.

Tanto la ley como el decreto reglamentario establecen que si el cultivador o el club de cannabis tienen más plantas de las permitidas podrán recibir sanciones económicas o administrativas, pero si no cometen delito, no habrá sanción penal (ver apunte). El protocolo recuerda que “la ley 19.172 autoriza el cultivo y la cosecha domésticos de hasta seis plantas de cannabis con flor hembra” y que “los clubes podrán plantar hasta 99 plantas de flor hembra”. Luego destaca que “se encuentra autorizada la tenencia de mayor número de plantas sin flor o con flor macho”.

“El allanamiento a un hogar, la incautación y/o destrucción de plantas de cannabis sólo podrá realizarse por orden judicial. Cuando se establezca la incautación de plantas de cannabis, deberán ser manipuladas con la debida diligencia como bienes frágiles, disponiéndose lo incautado en lugares adecuados para su conservación”, expresa el protocolo. “De las actuaciones deberá labrarse acta en la que se consigne: la cantidad de plantas de cannabis sin flor o con flor macho, la cantidad de plantas de cannabis con flor hembra, la altura y el ancho aproximados de cada planta y la cantidad de cannabis cosechado en gramos, sin pesar recipiente donde se encuentre y nivel de secado de las flores hembras de cannabis incautado (bajo, medio, seco)”.

El protocolo también asegura que “las plantas de cannabis, marihuana cosechada, artefactos destinados al cultivo y consumo son propiedad privada y como tal están protegidos por la legislación vigente”, y que las denuncias “deben ser recibidas normalmente enterando al juez competente”.

Sanciones administrativas

Tanto la ley como el decreto reglamentario establecen que el Ircca puede sancionar a los cultivadores no registrados con “apercibimiento; multa desde 50 UR ($ 40.278) hasta 2.000 UR (US$ 64.000); decomiso de la mercadería o de los elementos utilizados para cometer la infracción; destrucción de la mercadería; suspensión del infractor en el registro correspondiente; inhabilitación temporal o permanente; clausura parcial o total, temporal o permanente, de los establecimientos y locales de los licenciatarios”.

Fuente: El Observador Uruguay- http://www.elobservador.com.uy/aprueban-protocolo-actuacion-policial-ley-marihuana-n670555

Informe de la OEA sobre las drogas aboga por la rehabilitación y la inserción social

El informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre el problema de las drogas en Latinoamérica aboga por la rehabilitación y la inserción social como alternativa al encarcelamiento de los consumidores, dijo hoy a Efe en Montevideo el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

“Tiene una particularidad, es un enfoque realizado en clave de derechos, con una óptica de salud pública que reconoce que hay realidades diferentes en distintos países y que cada uno debe encontrar una solución en función del pacto social que pueda alcanzar y del problema que debe atacar”, señaló Almagro.

Para el secretario general de la OEA, este informe “sirvió para ensanchar la visión” de los países de la región en el enfoque para abordar el asunto, “sin dejar de aplicar sus medidas de seguridad pero teniendo en cuenta que la prevención y la rehabilitación son elementos fundamentales”, agregó.

Almagro presentó el informe en su participación en el seminario internacional “Nuevos enfoques en políticas de drogas en el siglo XXI”, en el que hoy se aprobará una declaración elaborada entre parlamentarios de la región de cara a la Asamblea General de la ONU sobre el Problema de las Drogas (UNGASS) de 2016 en Nueva York.

Durante su intervención, el también excanciller uruguayo destacó la “importancia de examinar con cuidado las (políticas) de descriminalización de las drogas para su uso personal” así como la necesidad de estudiar “alternativas para el encarcelamiento como parte de un enfoque para los derechos humanos” en este tema.

Además, indicó que el informe de la OEA “no encuentra ningún apoyo en ningún país para la despenalización o legalización de las demás drogas ilegales (además de la marihuana)”.

El secretario general de la OEA también valoró la necesidad de un enfoque “múltiple y de gran flexibilidad” para abordar la problemática y también subrayó que los países de la región deben “mantener la unidad en la diversidad”.

Por otro lado, Almagro informó que en la próxima reunión de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de la OEA (CICAD), que tendrá lugar el próximo noviembre en Trujillo (Perú), habrá un espacio dedicado al debate para lograr un consenso de cara a la UNGASS.

“En los últimos tres años, en el hemisferio hemos logrado abrir un debate sobre las políticas de drogas en nuestros países, dejar atrás los viejos prejuicios que lo dominaron en los últimos 40 años y debatir políticas enfocadas en el ser humano y, en especial, en la juventud”, dijo el uruguayo para cerrar su discurso.

Durante su participación en el seminario estuvo acompañado por el secretario nacional de drogas de Uruguay, Milton Romani, su par brasileño, Vitore Maximiano, y por el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas de Ecuador (Consep).

Almagro, exministro de Relaciones Exteriores de su país durante el mandato del expresidente José Mujica (2010-2015), dijo a Efe que el informe de la OEA es uno de “los legados mas importantes” del que fuera secretario general de esta organización entre 2005 y 2015, el chileno José Miguel Insulza.

Comisión Global de Políticas de Drogas aboga en Uruguay por regular los mercados

La Comisión Global de Políticas de Drogas, organización que reúne a personalidades internacionales en contra del modelo prohibicionista en la lucha antidrogas, abogó hoy en Montevideo por la regulación de los mercados de esas sustancias para combatir el narcotráfico y promover los derechos humanos.

“Se debe buscar la regulación de las drogas porque son riesgosas, no porque son seguras. Tenemos que entender el espectro de riesgo de cada droga y crear una regulación con distintas reglas dependiendo de la droga y los riesgos que conlleva y también los beneficios”, defendió la representante de la Comisión Global, Zara Snapp.

Esa organización internacional nació en 2008 como una iniciativa de 17 líderes políticos e intelectuales, como el ex secretario general de la ONU Kofi Annan, el escritor peruano Mario Vargas Llosa y el expresidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso, para promover un debate alternativo a la represión de las drogas en el mundo.

Durante su participación en el seminario internacional “Nuevos enfoques en políticas de drogas en el siglo XXI” este miércoles en el Parlamento uruguayo, Snapp recordó que la Comisión Global abogaba inicialmente por la descriminalización del uso de drogas porque era impensable recomendar abiertamente la regulación del mercado de esas sustancias.

“Esto nos ha tomado mucho tiempo de pensar. Al principio, en 2011, no queríamos hablar de eso. Sabíamos que no iba a ser posible. Creo que en 2014 con el ejemplo de Uruguay, con el ejemplo de varios estados en Estados Unidos, hubo un reconocimiento de que es necesario abordar toda la problemática”, contó.

Uruguay aprobó en diciembre de 2013 una ley impulsada por el expresidente José Mujica (2010-2015) para regular la producción y la comercialización de la marihuana, medida que posicionó al país en la vanguardia de las políticas alternativas para enfrentar el narcotráfico a nivel mundial.

Snapp presentó el informe de 2014 preparado por la Comisión Global con vistas a incidir en la Asamblea Especial de las Naciones Unidas sobre el tema (UNGASS) en abril de 2016, en Nueva York, y plantear la revisión de las convenciones internacionales que corroboran la represión en la lucha contra las drogas.

En ese sentido, la experta reiteró el “fracaso de la guerra contra las drogas” que ha aumentado la inseguridad en América Latina, principal región productora de hojas de coca, y culminado en la muerte vinculada al narcotráfico de miles de personas.

Asimismo, argumentó que la penalización del consumo de las drogas ha sido ineficaz, aumentando la población carcelaria y la violencia.

“Es importante notar que solo el 10 % de los usuarios de drogas ilegales tienen un uso problemático. Lo podemos pensar con el alcohol. No todos los que toman vino cuando salen a cenar tienen un uso problemático pero siguen disfrutándolo”, comparó Snapp y agregó que lo que hace falta es “información clara”.

Por su parte, el diputado uruguayo Sebastián Sabini remarcó la necesidad de cambiar la mirada a través de la legislación ya que las personas asocian la moral a las leyes, con el pensamiento de que “lo que la ley permite está bien y lo que no permite está mal”.

También participaron en las primeras mesas del seminario el diputado chileno Alberto Robles, el senador mexicano Alejandro Encinas, la asambleísta ecuatoriana María Alejandra Vicuña y el diputado costarricense Marco Vinicio Redondo.

Las jornadas de dos días iniciadas hoy en Montevideo fueron organizadas por la Cámara de Diputados, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Junta Nacional de Drogas de Uruguay, junto con la Fundación alemana Friedrich Ebert.

La idea es presentar una Declaración de Montevideo que aporte en las discusiones de la UNGASS 2016 hacia una apertura de las políticas antidrogas con un enfoque sanitario y de derechos humanos y un rechazo al modelo represivo actual.

Fuente: Telemundo Atlanta- http://www.telemundoatlanta.com/189_mexico/3288560_informe-de-oea-sobre-drogas-aboga-por-la-rehabilitacion-y-la-insercion-social.html

La legalización uruguaya: un año después

En mayo de 2014 se aprobó el reglamento de la legalización de la marihuana en Uruguay.

Por Por Nel San Martín en Montevideo, Uruguay. | Fecha: 23/06/15

En mayo de 2014 se aprobó el regramento de la legalización de la marihuana en Uruguay. Lenta pero significativamente, los clubes de usuarios empiezan a crear nuevos espacios en donde la planta ya no es una amenaza, sino una oportunidad. Por supuesto, aún falta mucho por hacer.

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Cuando Damián Collazo tenía 16 años sus padres le permitían cultivar marihuana en su casa.
Querían asegurarse de que iba a fumar algo de calidad y que no se relacionara con el  mundo del mercado negro.

Eran tiempos en que consumir marihuana estaba permitido en Uruguay, pero había que aparecerla con algún truco de magia pues la ley le ponía candados al acceso.
Casi 10 años después, Damián siembra a gran escala: tiene a su cargo 99 plantas y cada una puede dar hasta 500 gramos de marihuana. Es el agricultor de Cultivando Libertad Uruguay Crece (CLUC), uno de los primeros clubes de membresía de cannabis de los 17 que hay registrados en este país.

El jardín de una casona vieja en un barrio montevideano está invadido por un ejército verde. Las plantas alcanzan el tamaño de árboles de tres metros. Ahí, entre paredes de concreto, el sueño de generaciones de uruguayos contrarios al prohibicionismo, y el experimento del primer país en regular toda la cadena del mercado del cannabis, es una realidad.

Una tarde calurosa de febrero Damián, de 1.80 metros de estatura, ojos rasgados y muy azules, barba y cabellera rubia, muestra las plantas que ocupan la mitad del jardín de 200 metros como cualquier cultivador que presume una buena cosecha de hortalizas.

Desde hace un año se ha dedicado de tiempo completo a estas plantas por las que en otros países productores de drogas, como México, los homicidios no cesan. Sólo en los primeros tres meses de este año en ese país se registraron 3,853 homicidios, muchos de ellos ligados al narcotráfico, según el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de México.

“Aquí tenemos la posibilidad de producir las variedades que los miembros quieran. Podemos producir variedades con alto o bajo THC, con alto CBD, con sabor a limón o lo que sea”, dice Damián, de 25 años y estudiante de Agronomía en la Universidad de la República.
El THC o tetrahidrocannabidiol es el compuesto psicoactivo de la cannabis sativa, y el cbd o cannabidiol es el principal componente de la planta: no genera “viajes”, efecto letárgico, ni dependencia y es apreciado por sus propiedades terapéuticas.

Damián es miembro de Proderechos, una organización de jóvenes de izquierda que se creó en 2006 para luchar por la legalización del cannabis junto a activistas, cultivadores y otros colectivos. Luego se sumaron a otras batallas como la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario.

Es también el coordinador del libro Uruguay se planta, manual de cultivo y uso legal de la marihuana, una especie de guía paso a paso que introduce al lector a la nueva legislación y al universo del cultivo.

“Las compras que hicimos a los bancos de semillas fueron de forma ilegal porque todavía no está oficializado el acceso a las mismas”, dice mientras retira las plantas macho para que no fecunden a las hembras con su polen y produzcan semillas, lo que echaría a perder la cosecha: las hembras producen flores ricas en resina y son las que interesan para el consumo recreativo o medicinal.

Damián dice que en este momento, en febrero de 2015, a casi un año de que el gobierno del presidente José Mujica aprobara la Ley 19172 —que regula y controla la producción, distribución y comercialización de la marihuana—, todavía quedan acciones por hacer. Por ejemplo, las farmacias aún no venden la hierba a los consumidores registrados y el gobierno no ha dicho cómo pueden acceder a las semillas.

La ley fue avalada por las dos cámaras del Parlamento y firmada por el Presidente en diciembre de 2013 y reglamentada en mayo de 2014, en medio de un intenso coro regional de voces a favor y en contra, así como la condena de la ONU, que acusó a Uruguay de violar las leyes internacionales de control de drogas, que se rigen principalmente por la Convención Internacional Antinarcóticos de 1961.

“Esto tiene que salir bien porque es el barco bandera o, por lo menos, el ejemplo para América Latina. Creo que es pertinente que se den pasos lentos, pero seguros”, agrega Damián.
La marihuana que tiene enfrente fue sembrada en octubre y la cosecha grande, en abril. Cada mes, 22 mujeres y 22 hombres miembros del club participan en las actividades del mismo, ya sea organizando fiestas de recaudación para los insumos, metiendo las manos en el cultivo o en la administración y contabilidad. La mitad son de Proderechos y los demás son amigos de amigos.

Hay dos médicos y un hepatólogo que, además de para recreación, están interesados en asociar el cannabis con la medicina. Un biólogo estudia los efectos de los cannabinoides en el cuerpo humano y una estudiante de derecho está interesada en la situación jurídica de las drogas en el mundo.

“El club implica una vinculación colectiva con la planta. Es deseable que la gente se organice en torno a su propio consumo”, dice el administrador del club, Martín Collazo, un sociólogo que se está especializando en la política mundial de las drogas y su incidencia en la sociedad.
Son parte de una generación que creció cultivando en la sombra o comprándole al narcotráfico, y a la luz de la nueva ley tienen la libertad de involucrarse con la planta, desde la academia o la investigación, lejos de los estigmas por ser usuarios y el riesgo de ir a la cárcel por cultivar.
El Estado les dio un voto de confianza y ellos no quieren echarlo a perder.

La historia de la marihuana en el mundo es una historia de contradicciones. Medicina y amenaza. Vida y muerte. Libertad y cárcel. Activismo y negocio. Durante siglos se usó como analgésico, calmante, estimulante, papel y fibra, hasta su prohibición sistemática a principios del siglo XX.

Porro, mota, canuto, faso, macoña, petardo, como sea que le llamen es la droga más popular en el mundo. Unas 180.6 millones de personas la consumen legal o ilegalmente a lo largo y ancho de la geografía, según el Informe Mundial sobre Drogas 2013 de la ONU.
En América Latina la guerra contra las drogas ha sumergido en la extrema violencia a países como Colombia y México. En ese escenario quedó lejos la erradicación de la producción y el tráfico, Uruguay se convirtió en 2013 en el primer país en el mundo en el que el Estado tomó el control sobre el mercado de la planta. Y al hacerlo reconoció que forma parte de la vida de miles de uruguayos.

En países como Israel es legal su uso medicinal y en Holanda se tolera el consumo en los llamados coffee shops, pero en Uruguay, donde el consumo de marihuana no es ilegal desde hace cinco décadas, existía un vacío que impedía el acceso por una vía no clandestina. Ahora el Estado controla todo el proceso de producción y comercialización, y permite que usuarios registrados la cultiven individual o colectivamente.

El sociólogo Julio Calzada, secretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND) durante el gobierno de Mujica, fue una de las piezas clave en el diseño de la ley.
Calzada tiene 58 años, nariz larga y ojos azul grisáceo. Militó en la secundaria en el Frente Estudiantil Revolucionario (FER) y más tarde en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), de izquierdas y guerrillero, hasta 1988. Hoy es parte del organismo político Compromiso Frenteamplista y desde 2011, como secretario de la JND, se dedicó a investigar el consumo y el narcotráfico.

Encargó que se realizaran estudios, se reunió con expertos de varios países —como Holanda—, con actores políticos y organizaciones civiles, y finalmente, entre todos, llegaron a la conclusión de que era necesaria una ley que aún no existía en el mundo. Una que es- tuviera cobijada por una política con enfoque de salud pública, de equidad y participación ciudadana. “El mayor reto fue la falta de experiencia previa. Hemos tenido que ir inventado muchas cosas. Si bien hemos estudiado y seguido los procesos de otros países como Holanda, Australia, Canadá, España y los estados de Estados Unidos, donde de alguna manera se ha legalizado el consumo, no hemos tenido un lugar donde mirar un modelo porque no existe”, dice Calzada en una oficina gris en las instalaciones de la JND en la Torre Ejecutiva, donde trabaja la presidencia.

Uruguay, un país pequeño que limita al norte con Brasil y al oeste con Argentina, no es tierra de grandes productores ni de temidos capos buscados por las autoridades antidrogas como la DEA. Pero es parte de la ruta del tráfico de cocaína hacia Europa y vive un fenómeno de narcotráfico a pequeña escala de marihuana, cocaína y pasta base (similar al crack).
Previamente la demanda local de marihuana, estimada por las autoridades en 18 o 22 toneladas anuales, era alimentada desde Paraguay, el mayor productor de América del Sur. Pero sus con- sumidores se quejaban de que tiene pocas flores y muchas hojas prensadas, además de componentes tóxicos como amoniaco.

El que no existan grandes cárteles en el país no significa que no haya violencia. Las cifras hasta marzo de este año señalaban que 80 personas habían muerto en disputas relacionadas con bandas criminales. En febrero, en sólo cuatro días, hubo cuatro personas muertas. Esas cifras encienden las alarmas en un país que, según la ONU, es el cuarto de América Latina con menor tasa de homicidios —7.9 por cada 100 mil habitantes—, pero que desde 2012 comenzó a registrar asesinatos por ajustes de cuentas entre organizaciones de traficantes. En 2014 se registraron 262 homicidios y 35 por ciento de ellos se debieron a conflictos entre criminales, según el Ministerio del Interior.

“Eso era impensable hace ocho o 10 años. Obviamente cualquier cosa que hoy se compare con la situación de México resulta insignificante. Pero lo que es un problema para una sociedad tiene que ver con lo que esa sociedad ha vivido y lo que pretende vivir. Esta ley busca introducir mecanismos y herramientas económicas para desarticular el negocio del narcotráfico”, explica Calzada semanas antes de que deje la oficina en manos del nuevo secretario, Milton Romani, designado por el nuevo presidente Tabaré Vázquez.
Según la Junta Nacional de Drogas en Uruguay la droga más consumida es la marihuana: hay 150 mil usuarios. La población es de poco más de tres millones de habitantes, así que los consumidores representan 8.3 por ciento. En México hay 122 millones de habitantes y la última encuesta oficial sobre adicciones, de 2011, señala que la marihuana también es la droga más consumida: 5.7 millones de usuarios —4.6 por ciento de la población—. Pero históricamente la mayor demanda de marihuana que tiene México es la de Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas en el mundo. Cada año se decomisan más de 1,000 toneladas en la frontera entre ambos países.

Para quitarle el negocio a los traficantes y que los uruguayos fumen marihuana de calidad, la ley contempla tres vías: el autocultivo, que permite seis plantas por persona; los clubes de membresía, que permiten hasta 99 plantas; y se espera que antes de fin de año arranque la compra en farmacias. Cualquiera de esas opciones limita el consumo personal a 480 gramos anuales, es decir, 40 gramos por mes: un porro diario.

Apenas hay 17 clubes legalmente habilitados. Cada club puede tener entre 15 y 45 miembros. Pero para que resulte económicamente viable deben tener al menos 30. Hay dos mil usuarios entre clubes y autocultivadores registrados que, en teoría, ya no deben recurrir al narco.
Pero Calzada dice que a diario se incautan plantas de marihuana no registradas y en 2014 la Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay contabilizó al menos 20 mil cultivadores.
Una de las razones para que pese a la legalización aún se cultive en la clandestinidad es que todavía hay gente que no confía en la ley. Por ejemplo,M. y R., una pareja a la que no les convence mucho la idea de registrarse como consumidores ante el Estado: temen que si algún día la ley es echada para atrás ellos se queden con antecedentes de “marihuanos”. Por esa razón, no quieren que sus nombres se publiquen.

La pareja fuma marihuana todos los días, pero trabajan tantas horas que no les funciona el sistema de clubes ni tienen tiempo para el autocultivo así que, en dado caso, optarían por el sistema de farmacias.

“Vamos a esperar a ver cómo se desarrollan las cosas. La ley es muy nueva y tiene que afianzarse. Cuando pase el tiempo veremos si nos registramos en las farmacias”, dice M. Mientras seguirán llamando cada tanto a su vendedor de confianza.

El gobierno pretende cubrir 50 por ciento del mercado con la venta en farmacias, que se ha retrasado. Calzada había prometido que la marihuana estaría en ellas en noviembre pasado, pero dejó el cargo a Romani sin que eso sucediera. La razón, señaló, es que las empresas que compiten por las licitaciones tienen que presentar una serie de documentos que acrediten, entre otras cosas, el capital financiero y el origen de los fondos.

Tras tomar el timón del barco, Romani ha tenido que frenar las especulaciones sobre que el nuevo presidente, Tabaré Vázquez, quien no es un gran fanático de la ley, quiera dar marcha atrás en este paso y ha insistido en que el gobierno no quiere quedar atrapado en plazos sin cumplir y cometer errores. Uno de ellos sería no estar seguros de dónde viene el dinero de las empresas que obtengan la licitación para producir marihuana. Mientras tanto, algunos usuarios siguen preguntando de vez en cuando en las farmacias si ya tienen la hierba.

Para Julio Rey, presidente de la Federación Nacional de Can- nabicultores de Uruguay, es urgente que se ponga en marcha la venta en farmacias. Dice que al no realizarse, el narcotráfico, que en Uruguay funciona en pequeñas dimensiones—en 2013 se decomisaron dos toneladas de marihuana—, sigue acapa- rando el mercado que supuestamente cubriría el Estado. Eso pone en riesgo a los cultivadores que están enfrentando el robo con violencia de sus plantas por parte de los llamados “cogolleros”: ladrones de flores, que se dedican a revenderlas en el mercado negro. Según los cannabicultores, unos 25 gramos de flor se pueden vender hasta en 94 dólares.

Hay 11 empresas que compiten para quedar entre las cinco que abastecerán a las farmacias de marihuana. Para ser seleccionadas tienen que entregar una serie de documentos pero, según el gobierno, varias no han completado el trámite. Y en el terreno en el departamento de San José, donde inicialmente el Estado produciría 10 toneladas de cannabis para surtir a las farmacias, siguen a la espera de que las semillas se siembren.

Poner a andar esta parte de la ley ha sido mucho más complejo de lo que los funcionarios del gobierno se imaginaron.

Victoria probó la marihuana a los 16 años, pero fue hasta que terminó la carrera de Comunicación Organizacional que comenzó a comprar cada tanto. Hizo una maestría en Buenos Aires, Argentina, y ya especializada en organizaciones sociales regresó a Uruguay y se adhirió a Proderechos, donde milita en el frente de drogas.

De aspecto delicado y cabello castaño, Victoria da clases y es investigadora en la Universidad Católica. Hasta hace cinco años era difícil que hablara en los pasillos de la universidad de su activismo, pero con la regulación poco a poco se ha ido abriendo en el tema.
“Es un sector intelectual, entonces la gente es mucho más proclive a estar en favor de la legalización”, dice mientras corta las hojas de una planta y separa las flores que luego se pondrán a secar.

Es una tarde nublada, pero la humedad y el calor no dan tregua, como suelen ser los días de verano en Uruguay. Como cada mes, los miembros del club, todos entre los 25 y los 35 años, participan en la jornada de corte y secado de las flores.

“Cuando ves el porro prensado ilegal, que es lo que consumíamos hasta hace poco, da asco, lástima, indignación. Aquí tenemos un pequeño canal de abastecimiento que mejora la calidad. Además, cuando fumas la flor de la planta fumas menos porque es más efectivo. Para los usuarios es una gran ventaja, una reducción de daños importante”, dice sentada en una banca del jardín de las 99 plantas.

Dice que no se trataba de ir sólo por la legalización de la planta en sí, sino de cambiar la dinámica económica y política para apuntar a tener más libertades.

“Esto implica una manera de convivir mejor con algo que existe”, dice tajante.
Otra chica llamada Vicky y Damián podan las plantas de marihuana para evitar plagas o enfermedades. Están sentados en círculo. Otros ocho se encargan del recortado de distintas variedades que pronto estarán listas para su consumo.

—¿Saben qué onda con las farmacias? —pregunta Mariano.
—Che, no hay nada, somos los únicos que estamos produciendo    —le contesta entre risas uno de sus compañeros.

El CLUC es un modelo de clubes cooperativo y externo, lo que permite que sea barato. Los miembros pagan una cuota mensual de 25 dólares por 40 gramos de marihuana, pero tienen que apoyar en las actividades del cultivo para que sea rentable. Con los 25 dólares por miembro se paga el sueldo de Damián y del administrador, y se compran insumos como las semillas, el abono y los distintos sustratos.

Un gramo les cuesta aproximadamente un dólar. Es la misma tarifa que se plantea en las farmacias. Resulta una ganga para los consumidores, acostumbrados a comprar 25 gramos de marihuana prensada de Paraguay en unos 30 dólares.

Hay otros modelos de clubes más caros y especializados en agricultura interior que tienen entre sus miembros a usuarios gourmet. La cuota en estos clubes puede llegar a los 100 dólares mensuales, pero los usuarios sólo deben pagar y con ello reciben sus 40 gramos sin tener que mover un dedo.

“Que no quede nadie afuera por un tema de plata”, dice Damián, quien cree que el CLUC es el modelo de club que más se asemeja al que está contemplado en la ley.

La idea de los clubes fue tomada de España, donde hay 500 asociaciones de las cuales 40 por ciento se concentran en Cataluña. Desde 2002, grupos de usuarios españoles decidieron autoabastecerse para no recurrir al mercado negro al aprovechar un limbo en la ley del país ibérico.

En Cataluña se estima que hay al menos 165 mil usuarios registrados en clubes, que reciben entre 14 y 20 gramos mensuales y pagan cuotas de 20 euros al año. El precio se debe al hecho de que los clubes llegan a estar formados hasta por 1,600 socios.

Damián cree que la reglamentación uruguaya complicó la creación de clubes y sus mantenimiento al limitar la cantidad de integrantes a 45 miembros.

”En ese intento del gobierno de tener todo bajo control, que es una caracteristica bastante propia del Estado uruguayo. Se termina limitando excesivamente la cantidad de integrantes. Si pudiera tener 90 o 100 miembros, podría tener más plata para rentar un pedazo de tierra afuera de Montevideo, para insumos y para pagarle a otra persona. No sería mucho mayor la dimensión del club a los beneficios que traería ese aumento de gente”, asegura.

Durante este primer año como club han tenido que dar los pasos burocráticos que marca la ley para su registro, como darse de alta en el Ministerio de Educación y Cultura como asociación civil sin fines de lucro, y después inscribirse ante el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), que fue creado tras la aprobación de la ley. Ante el ircca cada club debe acreditar que el lugar donde funcionan es de su propiedad o es rentado a nombre del club. Hasta el momento hay 17 registros.

Los socios del CLUC piensan que si varios clubes pudieran compartir la sede todo sería más fácil. Pero la ley es muy clara en cuanto a que cada club debe tener un domicilio diferente. De todas formas, están ayudando a crear otros clubes o asesorándolos en la parte legal y técnica.
La jornada de trabajo comenzó al caer el sol y termina entrada la noche. El viento refresca el jardín donde ya alguno ha prendido un porro. Después de las horas de manicure, cuelgan las flores en el techo de un pasillo largo, donde la luz ayudará a que se sequen. En un par de semanas, esas plantas de marihuana estarán listas para fumarse.

En 2007, Juan Vaz estuvo preso durante 11 meses por le delito de elaboración de material prima para la fabricación de sustancias estupefacientes.

Pero Juan no era traficante: era una padre de familia y programador informatico de 40 años que tenía plantas de marihuana para su consumo propio.

En la cárcel sobrepoblada de Santiago Vázquez, a las afueras de Montevideo, Juan compartía celda con 11 reos entre los que había algunos acusados de homicidio. Para dormir tenía que turnarse con ellos una de las cuatro camas.

Después de tres meses fue trasladado a otra cárcel, donde se cumplen condenas por delitos menores, hasta que fue liberado. En esos años la mayoría de los operativos policiales de incautación de drogas en el país decomisaban no más de 10 gramos de drogas, por lo general de marihuana, según Drugs and Democracy, el programa que estudia las políticas de drogas en el mundo del think thank, Transnational Institute.

En ese momento Juan Vaz se convirtió en una de las caras visibles de un movimiento creciente por la legalización de la planta, que desde 2005 estaba tomando impulso con la creación de colectivos de cultivadores y organizaciones.

“De quienes pedían la legalización de la marihuana, el único actor legítimo era el autocultivador porque los demás seguían comprándole al narcotráfico. Entonces era él quien verdaderamente combatía el narco”, dice Vaz, quien en ese año formaba parte del colectivo Planta tu Planta.
Hablamos una tarde de enero en una growshop de su propiedad, en Montevideo. Dice que la semilla se puso en 2005, pero la batalla fue larga. Mientras el movimiento cannábico se expandía por el país, los cultivadores seguían enfrentando la cárcel. Dos de los narcotraficantes más sonados de Uruguay enfrentaron primero la muerte que una condena larga. Mauricio Martínez, alias “Lilo”, quien murió en un ajuste de cuentas en 1999; y Washington Risotto, alias “Bocha”, quien también era representante de futbolistas, fue procesado por tráfico de drogas en 1996 pero fue asesinado en 2011.

El narcotraficante que sí pisó la cárcel en 2004 fue Alejandro Píriz Brum por el homicidio de Lilo. Este narco, considerado por las autoridades uno de los más peligrosos del país, envió en agosto de 2013 una carta a los medios de comunicación dirigida al ex mandatario Mujica. En ella apoyaba la legalización de la marihuana y le proponía plantarla dentro de la cárcel de Libertad. “Aquí la marihuana es paz y amor”, escribió. Cuatro meses después, Mujica diría su famosa frase: “Esto no es un ‘Viva la pepa’, esto es como quien toma un purgante, es tomar medidas que no son bonitas, pero no queremos dejar regalada esa gente al narcotráfico”.

“Un artículo de la ley anterior decía: ‘Estará libre de pena quien posea una cantidad razonable únicamente para su consumo personal’”, explica Vaz. “Le preguntamos a la Suprema Corte de Justicia: ¿Esa cantidad para mi consumo personal debe ser comprada a un traficante o puede venir en forma de planta y ser autoproducida por el usuario? Entonces ahí la Suprema Corte descubrió que le ley tenía una falla. Una ley con una falla necesita una reforma. Ese fue el primer agujerito por el que nos metimos.”

Juan Vaz, de cejas muy negras, rostro afilado y cabello corto, es integrante de la Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay y creador y asesor de clubes de membresía. Recuerda que con ese argumento ante la Suprema Corte, en 2010, las organizaciones civiles y colectivos redactaron un borrador junto a los tres principales partidos políticos, que le quitaba el control de la marihuana a los narcos y se la daba a los usuarios. Pero el borrador se quedó en el escritorio, porque el Gobierno decidió tomar el control de la sustancia.

“Nosotros teníamos una idea más utópica y quizá más anarquista, pero el gobierno nos cortó las patitas. Sin embargo, puso un punto de partida. Creíamos que cuando llegáramos a la cima íbamos a prender un porro, hacer una fiesta y se acabó, no pensamos que era sólo era el inicio.”
Camilo se crio en la Teja, un barrio popular de Montevideo, donde el presidente Tabaré Vázquez pasó su infancia y adolescencia. Ahí, Camilo tenía acceso a pequeñas bocas de venta de drogas donde compraba marihuana, pero en las que también se consigue cocaína y pasta base.

Ni Camilo ni Vázquez se imaginaban cuando eran niños que décadas después Uruguay se pondría en la boca del mundo al ser el primer país de América Latina que se enfrentara a la estrategia global de la prohibición de la marihuana.

Ahora Camilo, de 26 años, antropólogo y asesor de la presidenta de la Junta Departamental de Montevideo —el poder legislativo de la ciudad—, ya no le compra más al mercado negro y se suministra en el club de membresía.

Es la noche del sábado 16 de mayo, Camilo y los otros socios del CLUC organizaron una fiesta para festejar su primera cosecha grande, a un año de existencia, y recaudar fondos.

Cada miembro recibirá sus 40 gramos, pero hay algo más simbólico que celebrar: la liberación de la planta. Por ello eligieron como sede la ex cárcel de Miguelete, un edificio de finales del siglo XIX a las afueras de la capital que funcionó como centro de reclusión hasta 1980 y que ahora es un centro cultural.

Pasa de la media noche. Las luces del escenario, verdes como hojas, iluminan el cielo. Decenas de cuerpos vestidos para el frío del invierno sudamericano intentan desentumirse y bailan con la música que pone el dj.

Horas antes se realizó la marcha mundial por la marihuana y Montevideo no se quedó atrás. Asistieron decenas, mate y porro en mano, para conmemorar que ya cultivan y fuman libremente. Pero también exigieron al gobierno que termine de implementar la ley.
Camilo, quien desde los 18 años forma parte de Proderechos, dice que a nivel regional las drogas tienen que ser analizadas desde el punto de vista político y económico.
“El sistema actual desestabiliza nuestras democracias, porque genera estructuras de poder donde el Estado no tiene capacidad de incidencia, y eso pasa desde el Río Bravo hasta la Patagonia”, reflexiona.

Al norte del Río Bravo se debate justamente la legalización de la marihuana. Texas quiere ser el quinto estado de Estados Unidos en el que la planta se usa para fines recreativos, como en Colorado, Washington, Alaska y Oregón.

“La actual tendencia legislativa hacia la regulación legal de los mercados de cannabis como modelo prometedor para proteger la salud y la seguridad de las personas ha cambiado el panorama de la política de drogas y los términos del debate. La cuestión a la que se enfrenta la comunidad internacional hoy en día ya no es si es necesario evaluar y modernizar el sistema de control de drogas de la onu, sino más bien cuándo y cómo”, señala el informe del Transnational Institute titulado Auge y caída de la prohibición del cannabis, presentado en 2014, el cual coloca a Colorado, Washington y Uruguay al frente de una oleada reformista contraria al consenso de Viena.

Entre paredes que fueron levantadas para el encierro, el olor inconfundible de la marihuana se mezcla con vientos de cambio en la región. El camino que trazó Uruguay lo están comenzando a recorrer, a su manera, otros países americanos. En Chile se sembraron, en octubre de 2014, las semillas del primer cultivo legal de marihuana medicinal en América Latina. Jamaica despenalizó en febrero pasado la posesión recreativa de 57 gramos y autorizó el uso con fines religiosos y terapéuticos.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha llamado a replantear el enfoque de la lucha contra las drogas de cara a la Asamblea General de la ONU en 2016. Y el planteamiento tendrá fuerza ahora que Luis Almagro, quien formó parte del gobierno de Mujica, se puso al frente de la Organización de Estados Americanos. Entre sus banderas, ha dicho, está impulsar una agenda de derechos a la “uruguaya”.

En esas reuniones los políticos no los nombrarán, pero esta generación de uruguayos, que esta noche ríe y baila al ritmo de música electrónica, ya forma parte de la historia.

Fuente: Esquire Latinoamerica- http://www.esquirelat.com/reportajes/15/06/23/legalizacion-marihuana-mexico-esquire.html

Ya Uruguay enseña a sus médicos a usar la marihuana medicinal

Montevideo – Uruguay prepara su primer curso de formación en “medicina cannábica”, con participación del farmacólogo español José Carlos Bouso, para capacitar a los profesionales de salud sobre el uso medicinal de la marihuana, uno de los aspectos de la ley que regula esa sustancia en el país.

“Es la primera vez que se hace un curso de medicina cannábica en Uruguay. Consistirá en módulos introductorios y otros sobre patologías y la prescripción de la marihuana en tratamientos neurológicos, analgésicos y psiquiátricos, por ejemplo”, explicó hoy a Efe Julia Galzerano, quien coordina la iniciativa desde el Sindicato de Médicos de Uruguay (SMU).

La propuesta del SMU cuenta con el apoyo del Centro Internacional para Servicios e Investigación en Educación Etno-botánica (ICEERS, por sus siglas en inglés), que enviará expertos para brindar la capacitación.

Entre ellos, el psicólogo español y doctor en farmacología José Carlos Bouso retorna a Uruguay, en donde también participó en el debate sobre la aprobación de la ley de marihuana hace dos años.

En principio, la formación acogerá a 125 médicos y estudiantes avanzados de medicina entre agosto y octubre de este año.

“Tenemos la idea de armar alguna modalidad virtual para que sea accesible a Latinoamérica más adelante, pero arrancaremos con esta primera edición presencial”, dijo Galzerano.

La Junta Nacional de Drogas (JND) será responsable de promover la la convocatoria nacional para el curso como parte de las políticas públicas en este tema, según un comunicado de la Presidencia de la República.

“Si bien está reglamentado el uso medicinal del cannabis, es importante tener un cuerpo profesional que esté preparado para saber cuáles son sus usos y desarrollar investigación”, opinó el secretario general de la JND, Milton Romani.

La ley que regula la producción y el mercado de compraventa de cannabis fue aprobada en diciembre de 2013, pero la reglamentación de su uso para fines científicos y medicinales fue decretada el pasado febrero, días antes que se terminara la gestión del entonces presidente, José Mujica, impulsor de esa legislación.

Fuente: Noticel- http://www.noticel.com/noticia/175860/ya-uruguay-ensena-a-sus-medicos-a-usar-la-marihuana-medicinal.html

Avanza con tropiezo mariguana en Uruguay

Florencia Pereira/Especial

Montevideo, Uruguay (17 mayo 2015).-   El avance de la ley que regula el mercado de la mariguana en Uruguay avanza… pero con tropiezos.

Actualmente, 3 mil autocultivadores y 15 clubes de cannabis, cuyos miembros ascienden a alrededor de 600 personas, acceden a esta droga por la vía legal.

Sin embargo, en total, cerca de 145 mil consumidores todavía recurren al mercado negro.

La principal razón es la falta de confianza de los consumidores.

De acuerdo con un sondeo de Latin America Marijuana Research Initiative, 39 por ciento no planea registrarse en una lista que integra el Gobierno y que es requisito indispensable para acceder a la droga tanto en clubes como en farmacias.

Fuente: Reforma- http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?id=541861&v=7&urlredirect=http://www.reforma.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?id=541861&v=7#ixzz3aVuqJBlk

La histórica regulación del cannabis en Uruguay #Infografía

Uruguay se ha convertido en el primer Estado del mundo en regular el uso del cannabis en lugar de criminalizar a sus usuarios.

Esta infografía explica por qué se ha seguido este camino pionero y cómo funciona la normativa.

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FUENTE: TNI- http://www.tni.org/es/infographic/la-historica-regulacion-del-cannabis-en-uruguay-en-imagenes

La violencia generada por el narco es peor que la mariguana: Mujica en CNN

La violencia que genera el narcotráfico es peor que la droga.  Y ese es el dilema que tiene el mundo, porque si se quiere seguir enfrentando al tráfico de drogas sólo con represión, hay que plantearse otra cosa, dice el presidente de Uruguay, José Mujica.

En entrevista exclusiva con Carmen Aristegui para CNN en Español, Mujica (Montevideo, 1935) subraya que los gobiernos todavía no se animan a globalizar medidas como la legalización. “Las diferencias locales que hay en cada país actúan como un elemento que descompensa cualquier política que se pueda establecer. Los centroamericanos están condenados a ser una especie de corredor (de las drogas). La ganancia de la drogas se queda dentro de los Estados Unidos pero sus efectos quedan en Centroamérica”, señaló.

Sobre la legalización de la mariguana en su país, Mujica explica: “lo estamos preparando meticulosamente, porque no queremos fracasar”. Pero esto no es otra cosa que un ensayo, ”en realidad es una medida contra el narcotráfico más que contra la droga, porque en nuestro caso es mucho peor el narcotráfico que la droga. No es que defendemos la droga, ni estamos dispuestos a propiciarlas y difundirlas, ni a caer en esa literatura muy bonita de que fumar mariguana es menos perjudicial que el tabaco”.

Ninguna adicción es buena, ninguna, salvo la del amor, las demás son detestables, pero el narcotráfico a nosotros nos introdujo costumbres y usos que saturan de violencia la existencia de la propia sociedad”, enfatizó.

José Mujica reiteró que su gobierno apunta hacia una regulación de las drogas, reconociendo la existencia de un mercado. “Queremos poner una ilegalidad que existe, a la luz de la legalidad”, dijo.

“Como somos un país pequeño, no incidimos, decidimos enfrentar el problema de la droga, robarle el mercado al tráfico ilegal.  La droga que más se consume es la marihuana, estamos trabajando mucho porque se van a instalar varios productores en un predio que les asignamos para tenerlo controlado”.

Agrega: “Lo vamos a vender como un servicio donde la gente va a estar registrada,  de tal manera que si estás registrado y vas a un comercio, puedas comprar la cuota que te corresponde. El Estado te tendrá identificado, dará garantías, pero si tu exiges más, el Estado te va a plantear que te tienes que tratar”.

Agregó que en Estados Unidos son “unos caretas, en medida cínicos”, pues hay estados en Estados Unidos en donde hay recetas ya firmadas por médicos, “y tú te auto recetas mariguana. Eso es una simulación, es para tener una cobertura de carácter legal.

Mujica recomendó a México que busque “otro camino” para combatir al narcotráfico, y que no baje la guardia.

América Latina

“Decía (Miguel de) Unamuno, que nunca estuvo en América, que cada puerto importante había terminado generando un país. Soy de los que piensan que (en América Latina) somos una especie de patria común descoyuntada, que la nación está por hacerse. Creo todavía que hicimos muchos países porque fracasamos en construir una nación. Esa es una deuda pendiente”.

“Hablamos básicamente la misma lengua y tenemos alguna tradición, como la Iglesia Católica, a la que le tengo respeto político. Surgieron las repúblicas cada cual por su lado, mirando a Europa, mirando a Estados Unidos y casi de espaldas entre nosotros mismos. Ahora con un milagro en estos años o por necesidad empezamos a mirarnos, y hoy pensamos distinto pero somos capaces de adoptar medidas rápidas y en conjunto. Nos empezamos a acercar, nos falta mucho”, dijo Mujica.

Parecería que el mundo se está organizando en gigantescas unidades, ¿Cómo vamos a negociar los latinoamericanos con esas unidades?, este es el desafío que tenemos, comentó.

Consideró que el México lindo y querido vive tan cerca de Estados Unidos y se ha alejado de nosotros; que es un país de una enorme personalidad, tiene una identidad cultural muy fuerte, no sé si son los cimientos aztecas e indígenas, de los pueblos latinoamericanos ha manifestado una terrible personalidad porque van y viven en Estados Unidos y nunca se desdibujan, nunca dejan de ser mexicanos, pero necesitamos a un México que este mejor con Brasil y que se arrime al fogón, es el otro gigante que tenemos en América.

A esa nación que es México “la fueron” de América Latina, es muy grande la fuerza de Estados Unidos y este México no puede renunciar a eso pero nosotros no podemos renunciar a México, refirió.

Y calificó a nuestro país como “la parte latina de América del Norte”.

Refugiados sirios

“No podemos evitar la guerra y la guerra de Siria sabemos que es de largo viaje, por lo menos tendríamos que hacer algo para mitigar los efectos de la guerra, medio millón de refugiados le caen a Líbano, un país con cuatro millones de habitantes, es un desequilibrio, ahí están en unas carpas amontonados en el desierto, las naciones centrales mandan un poco de comida, hay que hacerse cargo, le queremos decir al mundo si hacemos una vaca entre todos, todos podemos ayudar mucho. Uruguay es un país de viejos y no está mal que venga gente joven, lo que gastamos en estos muchachos lo van a devolver trabajando y pagando impuestos”, dijo.

En cuanto a los presos de Guantánamo, “de eso no voy hablar hasta que pasen las elecciones, porque se mezclan muchas cosas que no tienen nada que ver pero la raíz es humanitaria, lo que ha pasado en Guantánamo no tiene contra fuerte,  ningún país del mundo se estaría levantando airado con un dedo acusador, pero como Estados Unidos es muy poderoso nadie lo acusa, no hay acusación fiscal, no hay juez, no hay nada, están secuestrados los tipos y en un territorio ajeno y fuera de jurisdicción, y las contradicciones políticas que tienen los Estados Unidos, con sencillez, los republicanos no quieren que los lleven para allá porque cargarían con una vergüenza las decisiones que en su momento tomó George W. Bush y eso sería un costo político.

“Cuando fui a hablar con el presidente Barack Obama abogué por un preso que tiene 35 años en prisión, un puertorriqueño que está como olvidado ahí, las democracias a veces no son tan democracia y los estados de derecho no son tan estado de derecho”, finalizó.

FUENTE: Aristegui Noticias- http://aristeguinoticias.com/2310/entrevistas/la-violencia-generada-por-el-narco-es-peor-que-la-mariguana-mujica-en-cnn/

“Lecciones desde Uruguay sobre cómo legalizar las drogas” por Adam Dubove

La prognosis de la regulación del mercado de la marihuana en Uruguay es incierta. Las elecciones presidenciales de octubre ponen en peligro una iniciativa que desde su concepción traía consigo un pecado original. El excesivo intervencionismo, los altos niveles de rechazo  entre la población, y los tiempos electorales preanunciaban las posibilidades de fracaso del nuevo enfoque del Gobierno uruguayo hacia la controversial planta.

Cuando en diciembre de 2013 el Senado uruguayo aprobó la propuesta del presidente José “Pepe” Mujica, lo hizo contra viento y marea. Tanto los partidos de la oposición, como algunos partidarios del oficialista Frente Amplio (FA), junto a una gran mayoría de uruguayos se mostraban descontentos con el proyecto.

Un sondeo de la encuestadora Equipos Consultores señalaba semanas antes de la aprobación de la ley que dos de cada tres uruguayos rechazaba la nueva regulación. Seis meses más tarde, según un estudio de la Universidad de Vanderbilt, el nivel de rechazo alcanzaba casi un 60%. El amperímetro apenas se movió.

A menos de un mes para las elecciones presidenciales en Uruguay, los candidatos opositores de los principales partidos —el Partido Nacional y el Partido Colorado— manifestaron su voluntad para derogar la ley. Como si esto fuera poco, incluso la continuidad del FA en el Ejecutivo pone en jaque los objetivos originales de la regulación de la marihuana.

En la última semana el expresidente y nuevamente candidato Tabaré Vázquez aseguró que utilizará la nueva legislación para “rehabilitar” a los consumidores de marihuana.

“Va a haber un registro de consumidores de drogas y ese registro…  va a permitir tener un mayor conocimiento de quienes están en el tema de las drogas y va a tener el Estado la posibilidad de intentar en una etapa más temprana lograr la rehabilitación de esta persona”, dijo Vázquez. El expresidente reemplazará la persecución y la cárcel por la persecución y la hospitalización coactiva, y continuará violando derechos individuales.

La ley 19.172 está luchando por su supervivencia. Pero su potencial fracaso no sería una sorpresa; una herramienta conocida como la Ventana de Overton nos sugiere que la implementación de la ley tiene altas probabilidades de fracasar.

La ventana de lo políticamente aceptable

La Ventana de Overton nos sirve para comprender por qué a diferencia de la legalización de la marihuana para fines recreativos en los Estados de Colorado y Washington, y para fines medicinales en otros 21 Estados de EE.UU. tienen posibilidades de tener éxito, el caso uruguayo tendrá otro rumbo.

Joseph Overton (1960-2003), quien fuera vicepresidente senior del Centro Mackinak para Políticas Públicas en Midland, Michigan, esbozó una teoría de cambio político. Consideró que de un conjunto de políticas acerca de un tema determinado, solo algunas se encuentran en la “ventana” de lo políticamente aceptable. Es decir, aquellas propuestas que los políticos podrían defender sin poner en riesgo sus posibilidades electorales. Esta ventana sin embargo no es estática y lo políticamente vendible se mueve de acuerdo al cambio cultural de una sociedad.

Por ejemplo, en el caso uruguayo y la legalización del cannabis, iniciativas como “Fin a la prohibición” de Estudiantes por la Libertad, los informes de la Comisión Global sobre Política de Drogas, y las tarea de diversas agrupaciones académicas y de activismo político contribuyen a mover la ventana.

Ya los altos márgenes de rechazo de la sociedad uruguaya a la nueva política de drogas dejaban en evidencia que la legalización de la marihuana, incluso con una fuerte regulación estatal, no estaba dentro del rango de alternativas políticamente aceptables en Uruguay.

El expresidente uruguayo Jorge Batlle (2000-2005) lo pudo percibir: A pesar de que luego de dejar la presidencia afirmó que “hay que legalizar todas las drogas”, durante el quinquenio al mando del Ejecutivo no hizo reformas en ese sentido.

Por su parte, el candidato a presidente por el Partido Nacional Luis Lacalle Pou sostuvo que no va a derogar el artículo que autoriza el cultivo personal de cannabis. Quizás una medida insignificante en materia de impacto sobre el crimen organizado y los efectos negativos de la prohibición, pero probablemente un paso necesario que debe transitar el país para llegar a una política realista sobre drogas.

El éxito de la acción popular en EE.UU.

Una prueba del funcionamiento de la venta de Overton es cómo se reformó la criminalización del cannabis en Estados Unidos.

Allí 14 Estados han despenalizado la posesión de marihuana, y más de 20 otros han adoptado legislaciones que autorizan el uso de marihuana medicinal, y en dos estados la marihuana está totalmente legalizada. En Florida, Oregon, Alaska, Washington D.C. y California, el próximo 4 de noviembre los ciudadanos podrán votar en consultar populares para legalizar la marihuana o para reformar las leyes hacia el camino de la legalización.

A través de estos referendos, los ciudadanos ni siquiera han debido esperar a que se produzca un cambio político motivado por un cambio en las actitudes sociales. Los estadounidenses han promovido directamente la adopción de leyes menos nocivas —no fue una movida política de un partido gobernante como en Uruguay.

Nada nuevo por aquí

El enfoque prohibicionista sobre las drogas no ha funcionado. Lo que hoy afirman prominentes líderes mundiales como una novedad, ha sido manifestado una y otra vez por exponentes del liberalismo desde el siglo XIX.

Los vicios no son delitos”, ya en 1875 sostenía el abogado y emprendedor libertario estadounidense Lysander Spooner. Desde su creación 1972, el Partido Libertario de Estados Unidos propuso en su plataforma la derogación los “delitos sin víctimas”, entre los que incluía el uso de drogas. Liberales tan diversos como Murray RothbardMilton Friedman han coincidido en la agresión contra los derechos individuales que representa el prohibicionismo.

Cada día que continuamos viviendo bajo una legislación que genera muertes innecesarias, que promueve el crimen organizado y que destruye sociedades enteras, es un día que más que se sumará a la cuenta de esta etapa oscura de la historia: la prohibición que comenzó en los albores del siglo pasado.

Sin embargo, desarmar el andamiaje legislativo que persigue y castiga a usuarios y vendedores de drogas no es tarea fácil. En los sistemas democráticos, en los cuales la decisión mayoritaria es la que vale, y donde los políticos sedientos de poder buscan complacer a las mayorías sin consideración por los derechos individuales, la aceptación por parte del público en general es una condición indispensable para que una determinada ley tenga éxito.

Comprender las mecánicas de cambio político nos permitirá adoptar estratégicas y caminos para promover políticas que amplíen el rango de libertad de los individuos. No se trata de desistir de las situaciones ideales y renunciar a vivir en un mundo justo, solamente es necesario adecuarse a las circunstancias. Con algo de perseverancia, el cambio llegará.

FUENTE: http://es.panampost.com/adam-dubove/2014/09/25/lecciones-desde-uruguay-sobre-como-legalizar-las-drogas/

Insulza: Latinoamérica está lista para luchar contra drogas con nuevo ángulo

Sesión Ordinaria del Consejo Permanente de la OEA

Infolatam/Efe

Washington, 10 de septiembre de 2014

  • El secretario general de la OEA dijo que hay un “consenso” en la región sobre la necesidad de no “hacer pagar con dureza a los usuarios de drogas”, sino a través de la legalización, control estatal del mercado o despenalización de drogas como la marihuana.
  • En opinión de Insulza para reducir el consumo de drogas se debe poner el acento “en el problema sanitario (de los estupefacientes), intensificar la prevención y los tratamientos”, más que centrarse en penalizar duramente a consumidores o pequeños actores en el menudeo.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, dijo que Latinoamérica ha roto los tabús y está lista para tratar el problema del consumo de drogas con un nuevo ángulo, como menores penas por la pequeña tenencia y consumo.

En una conferencia en el Diálogo Interamericano, en Washington, el secretario general de la OEA dijo que hay un “consenso” en la región sobre la necesidad de no “hacer pagar con dureza a los usuarios de drogas”, sino a través de la legalización, control estatal del mercado o despenalización de drogas como la marihuana.

“Demasiadas personas acaban en la cárcel por uso o posesión de un pequeño monto de droga”, indicó Insulza en un debate sobre el problema de las drogas y el narcotráfico en Latinoamérica.

La OEA publicó el pasado año un informe en el que destacaba el riesgo de mantener las misma políticas en la lucha contra la drogadicción, debido a que la región no estaba alcanzando objetivos tangibles.

“Los países de la OEA han roto el tabú sobre un debate para una política antidroga más eficaz y humana”, indicó Insulza.

Uruguay, que ha legalizado el consumo de marihuana con la intención de acabar con el mercado ilegal y la delincuencia relacionada, ha abierto un debate en Latinoamérica sobre los beneficios de la legalización y la despenalización.

“El experimento en Uruguay es muy importante, es una experiencia que nos permitirá conocer los resultados y qué hacer en el futuro”, aseguró Insulza.

En opinión de Insulza para reducir el consumo de drogas se debe poner el acento “en el problema sanitario (de los estupefacientes), intensificar la prevención y los tratamientos”, más que centrarse en penalizar duramente a consumidores o pequeños actores en el menudeo.

Fuente: http://www.infolatam.com/2014/09/10/insulza-latinoamerica-esta-lista-para-luchar-contra-drogas-con-nuevo-angulo/?utm_source=Newsletter+de+Infolatam&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter_11_septiembre_2014_Santander+nombra+por+unanimidad+a+Ana+Patricia+Bot%C3%ADn+presidenta+del+Santander