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La 1ra semana de la Caravana por la Paz, la Vida y la Justicia en Fotos

Comunicado contra la Marcha ‪#‎PorlaPazMx‬, NO + Guerra

• Organizaciones muestran preocupación por mensajes difundidos en convocatoria a la “Marcha silenciosa por la paz en México”.
• Marcha polariza a la sociedad mexicana y su mensaje es contrario al respeto a los derechos humanos.

México, D.F. a 29 de mayo de 2015.-
Las organizaciones firmantes manifestamos nuestra profunda preocupación por los mensajes difundidos a propósito de la “Marcha silenciosa por la paz en México” a la que han convocado algunas organizaciones el próximo domingo 31 de mayo con el fin de “protestar contra la violencia en el país y apoyar a las fuerzas federales que han caído en la lucha contra los criminales”.

Sin duda, México atraviesa un contexto de violencia e impunidad generalizada. La guerra contra las drogas declarada en el sexenio anterior ha tenido efectos devastadores en la seguridad y dignidad de las personas y ha incrementado los índices de desaparición forzada, detenciones y ejecuciones arbitrarias, tortura, desplazamiento interno forzado, y feminicidios, entre otras violaciones a derechos humanos. Bajo este panorama de crisis, la movilización y protesta social se han convertido en medios indispensables para manifestar el descontento social y exigir a las autoridades que prevengan, atiendan, sancionen y reparen integralmente a las víctimas de violaciones a derechos humanos desencadenadas por esta violencia.

No obstante, en un contexto en el que resulta cada vez más urgente el reconocimiento del fracaso de la guerra contra las drogas – asignada a las fuerzas armadas y de seguridad pública como estrategia para abatir el crimen y reconstruir el tejido social – iniciativas que promueven la declaración frontal de un enemigo y la continuidad de guerra, resultan una contradicción para la construcción de una sociedad pacífica.

Apoyar “las acciones que han realizado las Fuerzas Armadas para conseguir la paz […] en México” y pedirles “seguir actuando con firmeza e inteligencia en la seguridad”, como alienta la convocatoria a esta marcha, es una muestra de absoluto desconocimiento del sufrimiento de miles de familias mexicanas, que desde el inicio de la guerra contra las drogas en el país, han sido víctimas de violaciones a derechos humanos a manos del ejército, de la marina y de distintas corporaciones de policías.

Adicionalmente, sugieren un desdén por los mecanismos nacionales de protección a derechos humanos, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que ha emitido 57 recomendaciones sobre ejecución arbitraria, 11 recomendaciones sobre desaparición forzada y 79 recomendaciones por tortura, en el período de 2006 a 2014, contra las fuerzas del orden público.

Así como un menosprecio por los mecanismos internacionales de derechos humanos como: el Grupo de Trabajo de la Organización de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria (2002), el Grupo de Trabajo de la ONU sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias (2011) el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (2012), el Mecanismo del Examen Periódico Universal (2013), Relator Especial de la ONU sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias (2014) y el Relator Especial de la ONU sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (2014), quienes se han pronunciado por el peligro de una fuerte presencia militar en el combate a la delincuencia organizada y han recomendado el retiro de las fuerzas armadas para tareas exclusivas de la policía.

Es fundamental resaltar, que soldados/as, marinos/as y policías caídos y desaparecidos, así como sus familias, han sido víctimas también de esta guerra, por ello nos solidarizamos en su búsqueda de justicia y verdad, y hacemos un sincero llamado a las organizaciones convocantes a esta marcha a dejar de fomentar un discurso de guerra, el cual alienta a las fuerzas armadas a ejercer tareas que le corresponden exclusivamente a la policía; polariza a la sociedad mexicana de por sí ya lastimada por el clima de violencia, y constituye una narrativa contraproducente para el fin que motiva esta movilización: la paz.

Asistencia Legal por los Derechos Humanos, A.C.
Asociadas por lo Justo (JASS – Just Associates)
Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios AC
Colectivo las Alamedas
Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C.
Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A.C.
Comité los Otros Desaparecidos de Iguala
Elige, Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos, A.C.
Estudiantes por una Política Sensata de Drogas
Familiares en Búsqueda, María Herrera, A.C.
Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia A.C.
Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad
Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez
ReverdeSer Colectivo
Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (FUNDEM)
Centro de Derechos Humanos Victoria Diez A.C.
Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi A.C.
Desaparecidos Justicia A.C.
Red Mesa de Mujeres de Cd Juárez
I(dh)eas, Litigio Estratégico en Derechos Humanos, A.C.
Casa del Migrante Saltillo
Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos”
(conformada por 75 organizaciones en 21 estados de la República mexicana)

‪#‎PorLaPazMx‬

Guerra contra las drogas, un fracaso absoluto: Sean Lennon

Sean Lennon, hijo del famoso pacifista y cantante John Lennon compartió esta tarde desde Veracruz su opinión sobre la legalización de las drogas y la violencia que impera en un país como México, donde cantará junto a su pareja Charlotte Kemp Muhl como parte del cartel de la Cumbre Tajín 2015.

“La guerra contra las drogas ha sido un fracaso absoluto, es una pérdida total para los políticos y no es que tengamos que legalizarlas sino más bien discriminalizarlas” externó en conferencia de prensa horas antes de su participación con su grupo The Goastt en la segunda jornada de la cumbre.

Señaló que es el mercado que tienen acaparados los cárteles los que provocan no sólo la violencia sino que “están matando a muchísima gente y es innecesario”, y no es que estén a favor o en contra de las drogas, pues consumirlas o no es una decisión libre y personal.

“Mucha gente puede decir que las drogas y la música van de la mano pero finalmente es una decisión propia… Yo de joven fumaba mucha mota pero ahorita ya me pone muy nervioso, más bien depende del cerebro de cada quien”.

Hacen falta líderes revolucionarios en la música

Al preguntarle sobre el papel de la música en un mundo violento, el artista comentó que un factor importante es la desensibilización que existe entre la gente así como la falta de líderes revolucionarios musicales como en algún momento lo fue su padre.

“No sé si sólo es la música la que puede darnos esta respuesta (A la violencia), pero tal vez si nosotros tuviéramos artistas tan grandes como lo son Bob Dylan, tan grandes como tal vez mi padre, Bob Marley, entonces tal vez la gente podría escuchar… pero creo que no haya algo como eso en esta generación, que tenga ese tipo de poder, que pueda ser un líder revolucionario en la música”.

Recordó que en los años sesenta la música tenía gran influencia sobre las personas y había grupos revolucionarios como los Chicago XVII o los Black Panters.

“También habían muchas canciones sobre la Guerra de Vietnam… como que había más de eso, pero no creo que sea igual nunca más porque ya nadie escucha, ya el impacto no es el mismo”.

Bromeó

En cuanto a Bono, quien ha sido conocido por su activismo político, bromeó:

“Bono es un revolucionario de lentes oscuros; es buena onda, ha hecho muchas cosas con sus lentes oscuros”.

Finalmente, aplaudió que el Internet haya abierto los ojos del mundo ante el “lavado de cerebro” que la humanidad vivió en el pasado.

“Gobiernos y corporaciones están teniendo problemas para controlar la información, en el pasado había mucho lavado de cerebro y la gente sólo les creían porque no había otra opción; ahora todos se pueden comunicar, pueden compartir información. Ya no son las corporaciones criminales ni los bancos los que nos dan toda la información”.

The Goasst se presentará este viernes en la Cumbre Tajín cerca de las 19 hrs. Durante 2014 el dúo también se sumó a la cartelera del Corona Capital.

Fuente: El Universal – http://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/2015/-sean-lennon-legalizacion-drogas-cumbre-tajin–1086323.html

Prólogo: Contra Estados Unidos

Por John Gibler

El escritor estadounidense, autor de México Rebelde (Debate) y Tzompaxtle. La fuga de un guerrillero (Tusquets) escribió este prólogo al más reciente libro de Diego Osorno, titulado Contra Estados Unidos. Crónicas desamparadas (Editorial Almadía), en el cual se relata la forma en que un centenar de víctimas de la guerra del narco cruzaron durante un mes el vecino país de Los Ángeles a Washington, lideradas por Javier Sicilia.


La llamada “guerra contra las drogas” en los Estados Unidos fue diseñada y desarrollada durante la administración de Richard Nixon para, entre otras cosas, oprimir y controlar las comunidades afro-americanas en ese país. H.R. Haldeman, jefe del estado mayor de Nixon, escribió que el entonces presidente de los Estados Unidos, “enfatizó que tienes que enfrentar el hecho de que todo el problema realmente son los negros (sic). La clave es diseñar un sistema que reconoce esto sin aparentarlo.”

La primera acción anti-narcótica llevada acabo por Nixon —dos años antes de la declaración oficial de “guerra” en 1971— fue cerrar la frontera con México y así obligar a la administración de Gustavo Díaz Ordaz a cumplir con los mandatos estadounidenses respecto al combate de la producción de marihuana y amapola en México.

Desde sus raíces, la “guerra contra las drogas” une el colonialismo interno —tomando prestado el concepto trabajado por Pablo González Casanova respecto al Estado mexicano— y el imperialismo transnacional del gobierno estadounidense.

Consideremos: se quiere diseñar un sistema que oprime a las comunidades afroamericanas sin evidenciar la lógica de su diseño en sus acciones. Entonces, ¿qué se puede hacer? Chingar a México, cerrando la frontera y humillando el gobierno del estado vecino.

México fue el primer estado en sufrir las ambiciones imperiales de los Estados Unidos en 1846-1848. Muchas naciones indígenas habían sufrido esa ambición, ni hablar de los casi 4 millones de esclavos africanos y sus comunidades de origen. Y México fue el primer estado de sufrir las ambiciones neo-imperiales semi-ocultas en la “guerra contra las drogas.” Pero, no fue “México” exactamente quienha sufrido esa guerra —a varios generales y comandantes de la guerra les ha ido a veces escandalosamente bien— sino, en su gran mayoría, ha sido la gente de abajo, la gente sencilla, la gente trabajadora quienes la han sufrido.

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A los cuarenta años de la supuesta “guerra”, las drogas ahora se venden y se consumen a mayor escala que cuando empezó. Mucho mayor. Un refrán constante de quienes critican la “guerra contra las drogas” es que ha sido un fracaso rotundo. Yo también lo he dicho. Pero ahora no lo sé. La hipótesis del fracaso no me convence. Creo, en cambio, que la guerra ha sido todo un éxito. La paradoja aparece de esta forma: mientras los gobiernos de los Estados Unidos y sus aliados aumentan sus combates y acciones de guerra, más se multiplican los blancos de la misma. ¿Qué pasa, entonces, si invertimos la lógica de la guerra? Supongamos, por el momento, que la guerra no persigue la victoria, es decir, parar o eliminar la producción y el consumo de un par de químicos y yerbas. Supongamos que la guerra persigue el fracaso, es decir, que el fin de la guerra sea sostenerse a si misma de manera constante.

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Los arquitectos de la guerra la presentan y la defienden como un esfuerzo de desarticular y destrozar varios elementos de un mercado: la producción, el traslado, la distribución, la venta, y el consumo de las drogas ilegales. Pero la guerra en síes un mercado también: de presupuestos, salarios, armamento, y, sobre todo, capital político.

El narco y la guerra contra el narco: los dos son mercados y obedecen las leyes del mercado, no las del código penal. Estos dos mercados no están enfrentados en un combate: están unidos inseparablemente, son como gemelos unidos desde el nacimiento que comparten los órganos vitales: matas a uno, matas al otro; alimentas a uno, alimentas al otro. Mientras más se alimenta la “guerra contra las drogas” más se alimenta el negocio de las drogas.

Uno de los órganos vitales que comparten los dos mercados es la ilegalidad de la mercancía, de la droga. La ilegalidad da estructura a los dos mercados, es el lugar en donde los dos se unen. La ilegalidad de la droga —que se produce, envía, distribuye, vende, y consume a nivel global— requiere la invisibilidad oficial del mercado. Se tiene que “esconder” la producción, el envío, etcétera. ¿Se puede imaginar que se esconda —en plena época de satélites y el GPS— la producción mundial de las naranjas? ¿O la distribución global de los cigarrillos? Pues, no. ¿Por qué entonces tragarnos la idea de que nadie sabe donde se siembra y por donde se traslada la marihuana, la coca, y la amapola? O, dicho de otra manera, ¿quién puede encargarse de producir la invisibilidad oficial en el mercado de las drogas? Los encargados de vigilar el mercado, es decir, los agentes del estado.

El mercado de “la guerra contra las drogas”, en cambio, tiene como mercancía central los arrestos. La producción constante de arrestos es fundamental para el capital político que tanto anhela el estado. ¿Cómo entender el arresto del Chapo? La figura simbólica del Chapo se volvió más lucrativa para los dos mercados como un “enemigo arrestado” que como el “mito del gran capo fugitivo”.

La producción de arrestos requiere de información. ¿Quién puede garantizar buenos arrestos? Los productores, traficantes, y vendedores de la droga. Dicho de otra manera: los narcotraficantes trabajan para los generales de “la guerra contra las drogas” igual que los generales trabajan para los narcotraficantes: dos mercados como gemelos unidos.

Tanto el estado como los empresarios mayores del narcotráfico se benefician de la mitología que busca esconder la estructura de los dos mercados. Es decir, en lugar de analizar los dos mercados como gemelos unidos, se habla de capos, carteles, y la corrupción. La figura del forajido tanto como la del policía o del político corrupto sirven para enfatizar la supuesta separación entre el estado y el narcotráfico, y así salvaguardar la percepción de legitimidad del estado, tanto en los Estados Unidos como en México o cualquier otro país.

Los dos mercados unidos, la “guerra” y el “narco” tienen otro producto en común: la muerte. El asesinato —la muerte súbita— y el encarcelamiento —la muerte lenta— son figuras necesarias para los mercados gemelos. El asesinato funciona como la demanda y la propaganda a la vez. El encarcelamiento funciona, entre otras cosas, como una especie de escuela técnica para formar empleados y microempresarios y así garantizar un ciclo perpetuo de personas que se pueden arrestar.

Los dos mercados son transnacionales, pero el motor principal, la sede de poder financiero y político del mercado de la guerra contra las drogas se ubica en los Estados Unidos. El motor principal también del mercado del consumo de las drogas ilegales se ubica en los Estados Unidos. Cuando ese motor trabaja a todo lo que da, los mercados menores también crecen y se benefician.

En este momento —el verano del 2014— aunque la muerte y el dolor racistas de esta guerra atacan sin descanso en los Estados Unidos, el motor principal de la producción de la muerte se encuentra en México.

La frontera entre los Estados Unidos y México no es una línea divisoria, es una línea que despacha valor, desprecio y muerte: el valor de la droga y el desprecio y la muerte de la gente.

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Entre el 12 de agosto y el 12 septiembre del 2012, 140 personas —en su gran mayoría sobrevivientes de y familiares de personas asesinadas o desaparecidas en la llamada “guerra contra el narcotráfico” en México— viajaron más de 11 mil kilómetros por 14 estados, haciendo paradas en 27 ciudades de los Estados Unidos. El objetivo del viaje: gritar su dolor frente a los arquitectos de la “guerra contra las drogas” y construir lazos con organizaciones de sobrevivientes y familiares de personas asesinadas o desaparecidas en esta guerra en los Estados Unidos. Su objetivo: parar la guerra.

Diego Enrique Osorno los acompañó en todo el viaje, con libreta y pluma en mano, escribiendo una crónica diaria para compartir en México algunos señales de vida desde el viaje del dolor por los caminos del país diseñador de ese particular llanto que recorre México sin piedad. Aquí encontramos las crónicas de este viaje, las voces, los caminos, los encuentros y los desencuentros, las esperanzas y las desesperanzas.

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En este libro también encontramos frases que jamás se deberían de haber escrito. Digo, frases que señalan hechos que jamás deberían de haber ocurrido. ¿Qué hacer frente a una frase que dice: “Al único que le desaparecieron una familia completa es a Carlos Castro”?

Dolor sin medida.

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Y en este libro encontramos breves retratos de personas que viajaron en la caravana y personas que recibieron a la caravana. Estos retratos, como las crónicas que los contienen, son también marchas y caminos y gritos y rabia contra la muerte y el dolor de esta guerra. A través de la mirada y la escucha de Osorno, aquí nos encontramos brevemente en el camino con personas como William Slemaker:

Descubriría por su cuenta que tras el concierto de Pepe Aguilar, tanto su hija, como su amiga, quienes viajaban a bordo de un Mitsubishi color perla con placas texanas, habían sido interceptadas por policías municipales de Nuevo Laredo. Luego, estos las habrían llevado con altos mandos de Los Zetas. “Se las dieron a ellos, como si fueran un regalo”, cuenta Slemaker, mientras en la plaza San Pedro, todo se va acomodando para que inicie esta mañana el evento de bienvenida a la Caravana por la Paz que recorre Estados Unidos. “Es cierto lo que dijo el poeta Javier Sicilia: si Juárez es el epicentro del dolor, Tamaulipas es la tierra del horror”.

Como Rosa Elena Pérez:

Cuando salió de la morgue, una funcionaria se acercó a comentarle que en Reynosa se decía que el fin de semana habían secuestrado a más de cien muchachas, porque una de las bandas de la guerra tenía un pedido grande de entrega de chicas para un tratante de mujeres.

Como Daniel Vega:

“Este domingo voy a cumplir un año de que me vine a Estados Unidos con mi familia. La última vez que estuve allá, un día llegaron un grupo de hombres armados a mi casa. Nos tiraron al piso a todos y empezaron a preguntarse a quién se llevarían: si a mi mamá o a mi tía. Al final se llevaron a mi tía. Desde entonces no sabemos nada de ella. No hemos encontrado su cuerpo. No la podemos enterrar. Para ellos, los malos, la vida y todo es un juego, pero para nosotros no”, dijo en el salón de la NAACP, ante más de doscientas personas que escucharon también otros testimonios de víctimas de la guerra del narco en México. 

Y como Juan Carlos y Rafael Herrera:

Viajaron a Poza Rica y se hicieron pasar como compradores de droga. Empezaron a infiltrar con lentitud el mundo subterráneo y bastante compartimentado de Los Zetas, hasta que hicieron camaradería con un mando de la banda de la última letra, a quien le confesaron cuál era su verdadero motivo. El hombre se apiadó de ellos. Juan Carlos fue amarrado, vendado de los ojos y luego llevado hasta algún lugar cerca de Poza Rica, donde lo recibió el más alto mando de los Zetas en la zona. “Le dije ‘somos gente de paz, quiero buscar a mis hermanos. No tenemos todo el dinero del mundo, pero sí estoy en la disposición de darles todo lo que tenemos’. El hombre que estaba ahí me dijo ‘No tengo a tus puercos. Y si los tuviera te los daría por tu dinero. No te mato porque éste que te trajo aquí me lo pidió, si no estarías muerto’.”

En todos estos retratos notamos algo en común: quienes hacen la búsqueda por sus seres queridos son los propios familiares. Ni los “narcos” ni las “autoridades” les apoyan en nada. En eso también están unidos los dos mercados, en la impunidad.

*

La Caravana por la Paz. Así nombraron a su viaje. Era eso, es eso, lo que buscaban, lo que buscan. La paz. Pero no la “paz imperial,” como describe Javier Sicilia —padre de Juan Francisco, poeta y el principal promotor de la caravana— en su larga entrevista con Diego Osorno:

Hay un ensayo de Iván Ilich genial sobre la palabra paz. El problema de la palabra paz es que es otra palabra amiba y viene del mundo romano: Pax. Es una paz imperial. Hay muchas formas de nombrar la paz. Contrasta muy bien por ejemplo cuando el judío decía “Shalom” que es la paz y el ciudadano romano decía “pax”. Cuando decía la pax el romano, volteaba hacia el imperio, veía los estandartes imperiales, no es lo mismo cuando decía Shalom el patriarca, el patriarca alzaba los ojos al cielo y pedía la bendición del altísimo para proteger el pequeño rebaño de Israel. Entonces el problema de la paz es que no se ha encontrado. Lo que vivimos ahorita es la paz económica, que es una paz violenta porque es la del despojo, la que alimenta a final de cuentas la guerra, la paz de las grandes trasnacionales, la paz del arrasamiento de la tierra, la paz económica que tiene una resonancia más con la paz imperial.

Esa distinción que nos ofrece Javier Sicilia entre una paz imperial, una paz económica del despojo y la paz que no se ha encontrado, es urgente. Pero tal vez no haga falta ni Pax ni Shalom para buscar esa paz perdida en México. Por ejemplo, estábats´i kuxlejal, una paz que no ve ni al imperio ni al patriarca. Es una paz que mira a la vida.

Las crónicas de Diego Osorno aquí reunidas nos comparten varios tramos de esa búsqueda, y ese compartir es en sí un disparo de aliento contra la guerra, un disparo de dolor e indignación contra los arquitectos de la guerra, contra los Estados Unidos. Ese compartir, el trabajo del cronista comprometido, es también un abrazo vivo contra el olvido.

UN PAÍS LEVANTADO Y SIN PARTIDOS POLÍTICOS

Pocas veces en la historia reciente se han unido en un solo reclamo tantos frentes de la sociedad mexicana. Están los conservadores, como la Arquidiócesis Primada de México; o dentro de la misma iglesia católica, los sacerdotes con una historia de lucia social, como Alejandro Solalinde. Están los empresarios organizados, como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), y las agrupaciones de comerciantes de ciudades o entidades. También están grupos civiles y los activistas que actúan con voz propia. Están las organizaciones internacionales como Human Right Watch o Amnistía Internacional. Están catedráticos de México y de cientos de universidades de todo el mundo; están intelectuales, escritores o los llamados “tuiteros”, esa mezcla sui géneris de personalidades que actúan desde las redes sociales. Están, por supuesto, los universitarios; y ya no importa si son de izquierda o derecha, de instituciones públicas o privadas. Están incluso los grupos armados clandestinos o guerrilleros, que en las últimas semanas han emitido más comunicados que en muchos años. Empresarios, ciudadanos, clandestinos, activistas. Una mezcla ecléctica. De hecho, es más fácil decir quiénes no están, en este momento, unidos en esa misma voz que reclama la aparición con vida de los 43 jóvenes estudiantes de Ayotzinapa, desaparecidos por policías de la ciudad de Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre. Esos que no están son los partidos políticos mayoritarios. Tanto el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como Acción Nacional (PAN) han mantenido un silencio total, mientras que el de la Revolución Democrática (PRD), en una declaración previsible aunque todavía sorprendente, decidió hacer a un lado el reclamo ciudadano para que el Gobernador Ángel Aguirre pida licencia y, por el contrario, lo eximió de cualquier responsabilidad en una declaración pública firmada por su Consejo Nacional. “Ahorita lo que hay es un rechazo a que los partidos traten de capitalizar esto electoralmente”, señaló. “Mucha gente se cansa de que los partidos aprovechen estas situaciones para ganar electoralmente”, dijo José Antonio Crespo Mendoza, profesor investigador de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas. Consideró que ante un hecho “tan indignante” como el de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa “es normal que un movimiento se extendiera y otros sectores sociales se solidarizaran con los normalistas”. El especialista en temas políticos recordó que la movilización ciudadana sin respaldo de grupos políticos no es nueva, pues han habido otros casos de organización y movilización ciudadana sin el respaldo de los partidos políticos, como las marchas contra la inseguridad o el movimiento de voto nulo. Sin embargo, lo que ve en este caso es que el desdibujamiento de los grupos políticos obedece al rechazo ciudadano ante un posible intento de sacarle una ventaja política. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo “México lo que necesita es un hacer un paro político”: Javier Sicilia. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo Javier Sicilia dijo a SinEmbargo: “México lo que necesita es hacer un paro político. Eso significa, darle la espalda a las elecciones, que se organicen muchos liderazgos y mandarle un mensaje muy claro a los gobiernos y a los partidos, un pliego petitorio muy claro, se tendría que sacar el consenso. Mientras tanto es no ir a las elecciones hasta que no se cumpla. Es lo único que nos queda para que no haya estallidos o movilizaciones que se están desgastando por todos lados.” Agregó: “Hay un punto muy importante, que es darle la espalda al Estado y obligarlos a hacer las transformaciones que sean necesarias y por eso habría que hacer un pliego petitorio. Pero la única salida ahorita es hacer un paro político y es darle la espaldas a las elecciones. Ni siquiera el voto en blanco: es no ir a las urnas. Porque la descomposición… yo recuerdo, me parece que hay un gran alzheimer social, el discurso del 8 de mayo de 2011, [habla del Pacto por la Paz]. Hay que revisarlo. Se les dio a los candidatos y entre ellos estaba Peña Nieto”. Sicilia recordó que a los candidatos se les dijo que “iban a administrar el infierno. Les dijimos que iba a ser un desastre si no tomaban la ruta de una unidad nacional y de una limpieza profunda de sus partidos y del Estado y darle prioridad a la emergencia nacional. Esto son las consecuencias y simplemente las estamos viendo. Si vamos a las urnas ahora, simplemente vamos a convalidar al crimen, ya no será la ignominia, sino la convalidación de un régimen de horror y un narco Estado.” –¿La sociedad debe retomar el poder? –Sí. Tenemos que retomar la CNDH [Comisión Nacional de Derechos Humanos]. Ya nos usurparon. Nos tienen que devolver el IFE [Instituto Federal Electoral, ahora INE] y todas las instancias civiles y crear nuevos controles civiles frente a los aparatos judiciales, los aparatos de gobierno, porque ahora ellos solo están trabajando para el crimen. Estamos viendo su omisión, están penetrados. Si no hacemos un trabajo fundamental la ciudadanía y recuperamos las instituciones, el camino va a seguir siendo el infierno y el horror y cada vez se va a ir instalando el crimen en lo que queda del Estado porque ya queda poco. –¿Y en Guerrero? –El Estado perdió el poder. Absolutamente, pero no sólo el estado de Guerrero, el Estado en general. Ya se rebasó todo. Cómo es posible que no puedan encontrar, ya estamos a un mes, a los muchachos. Es increíble. Lo que encuentran son fosas y no saben quiénes son. Seguramente son parte de los 30 mil desaparecidos que no encuentran y que ni siquiera habían buscado. Es gravísimo lo que nos está pasando. Es la ausencia del Estado, si algo queda del Estado es muy poco, por desgracia. Si los ciudadanos no lo recuperamos, creo que esto nos va a llevar al estallido absoluto de la sociedad. “Ayotzinapa revela en toda su desnudez y en toda su crudeza la relación entre los poderes político, delincuenciales, económicos oscuros que operan detrás de esta economía de muerte: antropóloga Rosana Reguilla. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo “Ayotzinapa revela en toda su desnudez y en toda su crudeza la relación entre los poderes político, delincuenciales, económicos oscuros que operan detrás de esta economía de muerte: antropóloga Rosana Reguilla. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo Para la antropóloga Rossana Reguillo Cruz, académica del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), el caso de los normalistas de Ayotzinapa bien puede ser “la gota que derrame el vaso”, en alusión a que ha motivado la reacción de diversos sectores, que muestran su hartazgo frente a un problema sistémico. “A mí me parece que Ayotzinapa lo que hace es revelar en toda su desnudez y en toda su crudeza la relación entre los poderes político, delincuenciales, económicos oscuros que operan detrás de esta economía de muerte. Entonces me parece que justo esta cuestión de la sociedad organizándose al margen de las instituciones partidistas y de las organizaciones corporativas que tradicionalmente han venido operando en México te habla de un enorme cansancio de diversos sectores”, expresó en entrevista. “No es nada más una exigencia de boca para afuera, es una exigencia con muchísimo dolor y con muchísima rabia, y la combinación del dolor y la rabia son explosivas”, agregó. Reguillo Cruz forma parte de los centenares de académicos de más de 60 países que han sumado su apoyo manifiesto a los normalistas de Ayotzinapa y que, mediante una carta abierta, denunciaron las irregularidades en la investigación del caso y exigieron la renuncia del Gobernador de Guerrero, de los procuradores estatal y federal, y de los miembros del Ejército que haya “sabido, encubierto o participado” en la desaparición de los 43 normalistas. La académica e investigadora se refirió al impacto de una acción como esta, que si bien suma a artistas y organizaciones civiles y ciudadanos, muestra el involucramiento de la comunidad académica a nivel internacional. “Sí implica una escala diferente porque se trata del sector crítico de la sociedad y se trata del grupo en el que reposa la educación, que ha estado bajo ataque en los últimos años, la educación pública principalmente. Yo sí creo que el impacto de esta comunidad académica internacional unida en un justo reclamo tiene fuertes resonancias”, opinó. El Obispo de Saltillo, Raúl Vera, comenzó un proyecto para crear una iniciativa de nombre Constituyente Ciudadana, con el que pretende reconstruir a la nación con la participación de la ciudadanía, un proyecto que responda a los intereses de la sociedad en general y que sume millones y tener condiciones para desplazar a quienes hoy ocupan el gobierno, la dirección del Estado. José Guadalupe Sánchez Suárez, representante de este movimiento, dijo que “hoy vivimos una situación sin precedentes, algo que de alguna manera que todos sospechábamos que estaba sucediendo, que se nos había borrado de los medios de comunicación con la entrada de Enrique Peña Nieto al poder, en 2012, hoy se nos ha mostrado en toda su crudeza”. “No es cierto que la guerra haya acabado en este país, no es cierto que hallamos empezado un proceso de desarrollo de fortalecimiento del estado en nuestra nación. Lo que nos ha revelado este desastre ocurrido en Iguala es que no es un asunto aislado de una sola localidad y nos replantea como nación una situación que ya es insostenible”, planteó a SinEmbargo. “Hemos llegado a un desastre, a una debacle que no sólo tiene que ver con el desmesurado poder que ha adquirido el crimen organizado en nuestro país, sino porqué lo ha adquirido y la complicidad que en ese poder tiene también el Estado. Hay una terrible complicidad que existe con el Estado, hay una responsabilidad que el Estado tiene a su diversos niveles de que hayamos llegado a esta situación, no sólo por el hecho de una irresponsabilidad, sino de una omisión”, agregó. “Hacemos responsables al poder Ejecutivo, poderes estarles, a poderes municipales de haber detonado una situación que está vulnerando la vida y la dignidad de las personas. Tenemos que reconstruir este país, no desde los partidos políticos, no desde el Estado, sino desde la sociedad, de la ciudadanía, de los pueblos y ésta es la exigencia que hacemos. Es un proceso que no implica hacer una nueva Constitución, y suplantar la que está, si no ir generando la capacidad social y ciudadana de sostener a un país y de tener en sus manos el destino del país como es deseable en cualquier democracia. No en manos de unos cuantos como son los políticos, empresarios, poderes fácticos, que hemos visto que hacen de este país lo que se les antoja, sin que la ciudadanía sea capaz de tener esta debacle”, planteó a nombre de Constituyente Ciudadana. “Se debe construir una nueva sociedad, una nueva nación que se asiente sobre las necesidades pero también sobre los principios, valores y fortalezas que tiene este pueblo que ha resistido”, dijo. LOS EMPRESARIOS SE UNEN Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo Para el sector empresarial, “hemos llegado a una situación extrema”. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo Edna Jaime Treviño, directora de la organización México Evalúa, opinó que el sector empresarial se ha sumado a las exigencias porque “hemos llegado a una situación extrema”. “Yo creo que si Ayotzinapa no mueve a toda la sociedad mexicana es que hemos perdido el sentido de la indignación. Nos hemos tardado en reaccionar, parece que hemos titubeado, lo de Ayotzinapa amerita un posicionamiento firme de sociedad civil, empresarios, estudiantes, no podemos tolerar que esto suceda en el país. No podemos seguir siendo complacientes y sobre todo permitiendo la simulación. Lo que nos deja ver ayotzinapa, Tlatlaya o Michoacán es que lo que estamos haciendo no está funcionando”, dijo. El de los empresarios es otro de los sectores que se ha pronunciado por la solución a la violencia en Guerrero y la aparición de los normalistas desaparecidos. Consultores y analistas afirman que desde hace unos meses, los hombres del capital han modificado su discurso, tradicionalmente conservador y oficialista, por uno más fuerte en el que exigen respuestas como cualquier ciudadano. El primero en alzar la voz fue el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Gerardo Gutiérrez Candiani, quien en su mensaje semanal del 5 de octubre reprobó los “homicidios de personajes políticos y civiles, actos de brutalidad extrema del crimen organizado, así como ejecuciones y desapariciones numerosas”, mismos que, dijo, “ratifican que todavía estamos muy lejos de un estado de cosas que permita relajar la guardia en materia de seguridad pública”. Entre los crímenes a los que se refirió Gutiérrez Candiani se encuentran la ejecución de 22 presuntos delincuentes a manos de militares en Tlatlaya, Estado de México, el 30 de junio pasado; el asesinato del Diputado federal priista Gabriel Gómez Michel y de su ayudante, Heriberto Núñez Ramos, el 23 de septiembre, y la desaparición de normalistas de Ayotzinapa, tres días después. Según el CCE, “los sucesos de alto impacto que son noticia coinciden con una percepción ciudadana de inseguridad que se mantiene en muy alto nivel y como la mayor preocupación de los mexicanos”. Cuatro días después, el presidente del CCE en Puebla, Fernando Treviño Núñez, se pronunció en el mismo tenor y exigió una reacción ejemplar en Guerrero y afirmó que la renuncia del Gobernador, no sería suficiente para poner fin a la corrupción en la entidad, pues, en el caso de los normalistas, todos se han lavado las manos en lugar de dar una solución. “Este tipo de situaciones no se vislumbran desde las épocas de Hitler, en la Segunda Guerra Mundial, lo cual es lamentable, más allá de que esas realidades se reproduzcan a diario en otros lugares del país y sean o no publicadas por los medios de comunicación”, dijo. “Creo que todas las autoridades de seguridad deben de estar enlazadas para poder tener de primera mano lo que está sucediendo. La sociedad civil debe asumir su responsabilidad, tiene que demandar, tiene que denunciar, tiene que ver por sus conciudadanos”, dijo por su parte la presidenta del CCE en Campeche, Esperanza Ortega Azar. El 19 de octubre, integrantes de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) enviaron a través de su organismo cúpula un comunicado en el que los empresarios de Acapulco y Chilpancingo exigieron a las autoridades redoblar los esfuerzos para esclarecer la verdad y castigar a los culpables de los hechos acontecidos en Iguala, así́ como restablecer las condiciones de seguridad y paz para la convivencia entre los guerrerenses. “Iguala debe ser un parteaguas para un nuevo pacto social por el Estado de Derecho y contra la impunidad, tanto en Guerrero como en el resto del país”, señalaron. “Nos solidarizamos con las víctimas y sus familiares, y condenamos de la forma más enérgica la posibilidad de vínculos entre autoridades y grupos del crimen organizado. La justicia debe actuar con total transparencia y prontitud, y al margen de cualquier presión para hallar la verdad. Como sociedad, no podemos permitir que estos hechos queden impunes. Hacerlo, sería perder la esperanza en nuestro futuro como Nación”, destacaba el comunicado. Cinco días antes, el presidente nacional del organismo, Juan Pablo Castañón Castañón, también en su mensaje semanal, hizo un llamado a las autoridades de los tres órdenes de Gobierno a redoblar los esfuerzos para restablecer a la brevedad la convivencia pacífica en los estados más afectados por la inseguridad, principalmente, Guerrero. “El sometimiento de la policía de Iguala a la delincuencia organizada nos lleva a cuestionar no sólo la actuación de los policías, el Secretario de Seguridad Pública y un Alcalde, sino ¿qué falló en Iguala para que se alcanzara esta situación? Todos los órganos de gobierno, desde los locales hasta los federales, la misma sociedad y el sistema en su conjunto, fallamos en nuestros roles para que se llegara a este nivel de violencia e inseguridad, que lamentablemente no se limita a Iguala, sino que tiene su réplica en muchos municipios de nuestro país”, expresó. Algunos empresarios han asumido un rol más activo, como Jaime Nava Romero, presidente de la Coparmex de Chilpancingo y del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Desarrollo del Estado de Guerrero, quien reunió junto con otras organizaciones, cinco mil firmas para solicitar la desaparición de poderes en la entidad, pues aseguró que ni Aguirre y ni el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Guerrero, los atendió. “El 14 de agosto de 2013 se le entregó al Presidente Enrique Peña Nieto un documento titulado Chilpancingo al borde de estallido social, luego a la Comisión Nacional de Derechos Humanos [CNDH] y al Gobernador Ángel Aguirre. Todos los documentos que hemos entregado se les ha hecho caso omiso. El 17 de diciembre del 2013, la Comisión emitió un informe de 116 páginas y se lo envían al Gobernador, al cual hizo caso omiso”, acusó. Para Eneas Mares Paris, consultor de imagen, el hecho de que el empresariado se esté mostrando más activista e el caso de Guerrero se debe a que “introducirse al debate en favor de la sociedad civil se convierte automáticamente en un activo para la organización. En el caso Ayotzinapa, al ser un tema tan sensible, el empresariado no se arriesgará a entrar al debate mediático a contracorriente, sino que más bien, exigirá respuestas como cualquier ciudadano”. Dijo que desde la Marcha por la Paz, realizada en julio de 2004, existe una tendencia para que los empresarios mexicanos se mantengan atentos a los acontecimientos sociales y participen en ellos; no han sido un espectador más, sino que más bien se involucran y son más participativos. “El empresariado mexicano mantendrá esta tendencia; no pueden adoptar una parte oficialista o sesgada ante acontecimientos de este tipo, pues eso, en la era de las redes sociales e información digital, sería mortal para sus intereses comerciales”, adelantó.

FUENTE: Sin Embargo, http://www.sinembargo.mx/22-10-2014/1148745