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Audiencias públicas para las alternativas de la regulación de la marihuana: “Regulación en relación con la seguridad pública”

Amaya Ordorika Imaz, integrante de ReverdeSer Colectivo, participó el día de hoy en la mesa “Regulación en relación con la seguridad pública”, en el marco de las Audiencias públicas para las alternativas de la regulación de la marihuana, a la que convocó la Mesa Directiva del Senado de la República.

Aquí pueden encontrar el video completo de la mesa:

 

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MÉXICO: EL CAPITALISMO CRIMINAL

MÉXICO: EL CAPITALISMO CRIMINAL 

Por Raúl Romero* – @cancerbero_mx

El capitalismo encomienda el destino de los pueblos a los apetitos financieros de una minúscula oligarquía. En cierto sentido, es un régimen de delincuentes.

Alain Badiou

El problema

El 11 de diciembre de 2006, apenas diez días después de haber asumido la presidencia de México, Felipe Calderón Hinojosa anunció la puesta en marcha del “Operativo Conjunto Michoacán” para combatir al “narcotráfico” en ese estado del país. El operativo implicó la coordinación de al menos 11 organismos federales, entre los que destacan el Ejército Mexicano y la Secretaría de Marina.

El operativo en el estado de Michoacán fue el inicio de la militarización de la seguridad pública, medida que caracterizó al gobierno de Calderón, y que hoy continúa con Enrique Peña Nieto. En poco tiempo, fuerzas militares, marinos y policías federales fueron desplegados por todo el territorio nacional bajo el mismo pretexto: combatir al narcotráfico.

En diciembre de 2008, los gobiernos de México y Estados Unidos de América (EUA) firmaron la primer “Carta de Acuerdo de la Iniciativa Mérida”, un programa al que el Congreso de EUA destinó 2.3 mil millones de dólares. La Iniciativa se basa en cuatro “pilares”:

1) afectar la capacidad operativa del crimen organizado,

2) mantener el Estado de derecho,

3) crear la estructura fronteriza del siglo XXI

4) construir comunidades fuertes y resilentes.

Desde entonces, el gobierno de EUA ha asesorado, intervenido logística y operativamente o proporcionando armas o recursos económicos; violentándose claramente la soberanía de nuestra nación. Comenzó a evidenciarse así la dimensión geopolítica y los verdaderos objetivos del conflicto, pues como nos recuerdan Gian Carlo Delgado y Silvina Romano, “la militarización/paramilitarización de la región se vuelve indispensable para garantizar la realización y transferencia de excedentes”.

Hoy, casi nueve años después de iniciada la “guerra contra el narcotráfico” y a siete de la firma de la Iniciativa Mérida, la sociedad mexicana se encuentra sumergida en la barbarie absoluta: más de 120 mil personas asesinadas, más de 23 mil desaparecidas y más de 160 mil desplazados de sus lugares de origen, esto según las cifras más conservadoras. Peor aún, pareciera que las fuerzas del “narcotráfico” no sólo no han disminuido, sino que se han fortalecido y extendido por todo el país; al tiempo que los proyectos extractivistas se incrementan y las reformas estructurales terminan por despojarnos de derechos y bienes sociales nacionales ganados en otras luchas.

Estos sucesos nos hacen preguntarnos si en verdad la guerra es contra el narcotráfico, como nos lo ha repetido la clase gobernante de este país a través de los medios masivos de comunicación. Basta con mirar más allá de nuestras fronteras y nuestro tiempo para encontrar respuestas y entender los motivos de la guerra. Es precisamente esto lo que intentamos desarrollar a continuación.

Aquí planteamos que el “narcotráfico” no es más que el argumento “legitimador” de un proceso mucho más complejo: la existencia de un capitalismo criminal, el cual tiene por objeto dinamizar la economía mediante la guerra, facilitar los procesos de despojo y acumulación, eliminar las resistencias y la mano de obra desechable, al mismo tiempo que mediante el miedo y el terror, se busca controlar a la sociedad. Sostenemos además que este capitalismo criminal es parte de una reconfiguración global del sistema en la que EUA, con sus aliados en la Unión Europea, buscan recuperar y fortalecer su hegemonía, por lo que en otros países y regiones se fabrican adversarios similares al “narcotráfico” para extender la guerra y continuar con el despojo, por ejemplo el Estado Islámico y otros grupos “terroristas” en Medio Oriente.

Para sostener este argumento, apelamos a experiencias pasadas y presentes, a análisis de casos concretos y disertaciones teóricas que se han elaborado sobre el mismo problema en otras regiones o sobre problemáticas similares con los mismos fines. Miramos con anteojos prestados otros calendarios y otras geografías para buscar claves de análisis de nuestra realidad inmediata.

El trabajo se compone de cuatro apartados. En el primero, Nuestros anteojos, hacemos un breve repaso de las diferentes escuelas de pensamiento que han abordado el problema y definimos los principales conceptos que ayudan a comprender el proceso abordado. En el segundo y tercer apartado, El capitalismo criminal y El Estado criminal, analizamos las formas y repercusiones económico-financieras y jurídico- políticas de esta forma del capitalismo. En último bloque presentamos nuestras consideraciones finales.

Aquí se plantea como “estudio de caso” al México de nuestros días, donde vemos las expresiones más terribles del capitalismo criminal, sin embargo, creemos que los planteamientos generales –con sus respectivas contextualizaciones– bien pueden ser útiles para explicar a otros países del Centro y Sur de América, del África Occidental y en general a otros países donde las corporaciones criminales se han asentado.

Nuestros anteojos

Somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más y más lejos que ellos, no por la agudeza de nuestra vista ni por la altura de nuestro cuerpo, sino porque somos levantados por su gran altura.

Bernardo de Chartes

El fenómeno del crimen organizado como objeto de análisis en las ciencias sociales se ha vuelto una constante, lo que nos demuestra la amplia preocupación en el medio por explicar sus efectos y sus raíces. Google académico ofrece 53,300 resultados al poner la palabra “crimen organizado” en su buscador, y en las bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de México tienen 263 libros que incluyen esta misma palabra en su título, la mayoría de ellos escritos entre 1990 y 2013.

Los trabajos sobre las “mafias” son el antecedente más importante, pero hay enormes diferencias. La forma de organización de las mafias era “artesanal”, muy semejante a los pequeños burgos que potenciaron el desarrollo del capitalismo. Eran grupos organizados de forma gremial, compuestos principalmente por familias y redes de familias que compartían una misma identidad –étnica, nacional o religiosa–, con territorialidades limitadas y con inexistente división del trabajo.

Lo que llamamos crimen organizado es completamente diferente a la forma de organización de la mafia. Si quisiera hacerse una genealogía y buscar los origines de esta expresión del mercado, sería necesario rastrear desde ahí y quizá desde más atrás. Al respecto, Magdalena Galindo escribe que:

El crimen, por supuesto, ha acompañado a la humanidad desde sus inicios, pero hoy no es el mismo que prevaleció durante siglos. Lo que quiero destacar es el paso de una criminalidad, digamos artesanal, a un amplio proceso de industrialización y de internacionalización hasta llegar a convertirse en verdaderos consorcios globalizados.

Ahora bien, dentro de los diferentes abordajes que desde las ciencias sociales se han hecho, existen variantes que no sólo obedecen al tiempo y al espacio desde donde se realizan, sino a adscripciones ideológicas que se ven reflejadas en los instrumentos teórico-metodológicos que se utilizan.

En la bibliografía que hemos revisado encontramos tres grandes corrientes:

  1. La que observa al crimen organizado como un problema de seguridad y como una anomalía del mercado.
  2. La que concentra su análisis en problemas como la corrupción y aspectos de la “cultura política”.
  3. La corriente crítica, erigida principalmente sobre conceptos y teorías marxistas clásicas y contemporáneas.

Cada una de estas corrientes analiza problemas reales y aporta elementos interesantes –muchos de ellos complementarios– para la comprensión de nuestro tema. Sin embargo, la primera busca defender o sostener el orden dado, es decir el capitalismo, lo que le impide entender que el crimen organizado es precisamente una expresión del capitalismo y no una falla del mercado; como quiere verlo. Por su parte, la segunda línea de trabajo se olvida –intencional o inconscientemente– de vincular su objeto de análisis con fenómenos estructurales y plantear el problema en perspectiva histórica, por lo que no comprende que la “corrupción” es completamente funcional a la dinámica del sistema capitalista.

En lo que a este escrito respecta, suscribimos y utilizamos el andamiaje teórico-metodológico de la corriente crítica, la cual a su vez también contiene formas distintas de abordar al crimen organizado, todas ellas complementarias y coincidentes al momento de mirarlo como un fenómeno consustancial al capitalismo, pero con diferencias en cuanto a las posibles soluciones y alternativas. Destacamos dos de estas líneas de investigación:

a. Los trabajos de autores que sostienen que el crimen organizado es resultado de estrategias neo-imperialistas y re-colonizadoras. El crimen organizado es visto como una empresa o corporación capitalista, mediante la cual se asegura la acumulación por desposesión, con la que las metrópolis o centros imperiales garantizan el abastecimiento de recursos naturales y materias primas. El problema es visto fundamentalmente desde una dimensión sistémica y geopolítica.

b. Los que destacan al crimen organizado y al terrorismo como instrumentos para generar control, reproducir el sistema a través de la biopolítica y asegurar la reproducción del capital.

En este ensayo intentamos hacer dialogar en lo posible a estas dos corrientes, pues consideramos que así se alcanzará una visión más general de dicho fenómeno.

El capitalismo criminal

El 17 de junio de 1971, en medio de la crisis económica y social que hacía tambalear a la clase gobernante, el entonces presidente de los EUA, Richard Nixon, señaló que las “drogas” eran el principal enemigo de los EUA. Tres años después, en 1974, el gobierno norteamericano comenzó a invertir fuertes cantidades de dinero en países productores de materias primas para la elaboración de drogas, con el argumento de “erradicar el problema de raíz”. Vale destacar que la mayoría de estos países se ubicaban en América Latina y Medio Oriente.

La “guerra contra las drogas” tomó rápidamente centralidad en los discursos y acciones bélicas de los EUA. Junto a los “comunistas” y al “terrorismo”, las drogas fueron utilizadas como argumento para intervenir política, económica y militarmente en otros países. Al mismo tiempo, la economía de EUA –basada principalmente en el negocio de la guerra– se reforzó y la presencia de sus principales empresas continuó expandiéndose por todo el globo. Al respecto, Silvina Romano escribe que “luego de la desarticulación de la Unión Soviética, el enemigo interno se reciclo de diversas formas: inestabilidad, crimen organizado, terrorismo, narcoterrorismo, etc.”12

Las drogas, o más precisamente el narcotráfico, cumplen a lo interno de las naciones con territorios estratégicos, la función del “enemigo interno”; un enemigo que a la vez es planetario y al que hay combatir con todos los recursos apoyando a los “gobiernos aliados”. Si el gobierno de la nación que se busca intervenir no es aliado, entonces se le acusará de patrocinar al terrorismo o de tener vínculos con el crimen organizado.

Donde hay “gobiernos aliados”, se busca construir o mantener la cohesión de la sociedad en torno al grupo que detenta el poder y se fabrica en el imaginario colectivo la idea de que, quien se opone al grupo en el poder, se opone a la sociedad en general. Progresivamente, el grupo en el poder va suprimiendo o restringiendo libertades y derechos individuales y sociales, criminaliza a la oposición y genera control a través del terror. Es por medio de la propaganda y de los medios masivos de comunicación que se infunde el terror y se “legitima” la guerra.

Pero, si bien es cierto que las drogas y el narcotráfico son parte de una construcción mediática del enemigo interno para generar miedo, terror y justificar intervenciones políticas, económicas y/o militares, también hay que reconocer que en las últimas cuatro décadas el mercado de las drogas se ha vuelto un factor importante en la economía global. Sin embargo, el mercado de las drogas es tan sólo una parte más de toda una economía criminal controlada principalmente por el crimen organizado.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), el crimen organizado transnacional se caracteriza por actuar en más de un Estado e “incluye virtualmente a todas las actividades criminales serias con fines de lucro y que tienen implicaciones internacionales”.

El crimen organizado transnacional contempla al menos 23 delitos, entre los que destacan: lavado de dinero, secuestro, tráfico de armas, tráfico de personas indocumentadas, trata de personas y narcotráfico. Todas ellas son viejas formas de acumulación de capital, “ramas productivas” que han pasado a ocupar un papel central en la economía global.

El crimen organizado es un negocio que aglutina a otros y que genera ganancias millonarias. De acuerdo con datos de la propia UNODC, en 2009 el crimen organizado transnacional generó ganancias por 870 mil millones de dólares en todo el mundo, equivalente al 1.5% del PIB mundial de ese año. Entre los negocios más redituables estuvieron la venta de cocaína y heroína (320 mil millones de dólares), la trata de personas (32 mil millones de dólares), el tráfico ilícito de armas (entre 170 y 320 millones de dólares) y el tráfico ilícito de recursos naturales (3,500 millones de dólares).

Mucho del dinero que se obtiene de estos negocios es lavado en algunos de los principales paraísos fiscales, ubicados en Suiza, Luxemburgo, Hong Kong, los Emiratos Árabes Unidos, Liberia, Nigeria, las Islas Caimán y EUA. En el mismo sentido, Magdalena Galindo nos recuerda que “los narcotraficantes no sólo recurren al mercado financiero para lavar dinero (…) también se blanquean fondos a través de la inversión en inmuebles, a través de las falsas ganancias en el juego, o incluso a través de subastas de arte” y nos insiste que este dinero no se queda en el ámbito de lo ilegal, pues “los sistemas de blanqueo no se limitan a utilizar los paraísos, también operan en los mercados normales, de modo que cada transacción de blanqueo incluye por lo general un paraíso y dos, tres o más mercados normales”.

El crimen organizado transnacional es un negocio que borra las fronteras entre lo legal y lo ilegal, involucra a banqueros, políticos, fabricantes de armas –entre otros– y a grupos criminales. Son ellos los que ponen las balas y armas que otros disparan; desde luego son también ellos los que reciben todas las ganancias.

Al igual que la “guerra contra las drogas”, el crimen organizado transnacional refuerza la economía global y a la élite político-económica mundial. Lo anterior, al facilitar los procesos de despojo y acumulación, pero también al generar nuevos instrumentos de control, dominación y la eliminación de poblaciones que son consideradas como “desechables”.

El crimen organizado no es una “anomalía” sino un producto del sistema capitalista, le es completamente funcional, de hecho es quizá su expresión más acabada. Galindo llega a esta misma conclusión:

La industria criminal no es un asunto marginal, surgido en las orillas oscuras de las sociedades capitalistas, sino que responde, en todos sus aspectos, a la lógica del capitalismo general y en particular en su etapa de globalización. Es además, en todas sus ramas, un espacio privilegiado para las ganancias extraordinarias.

Es este papel central de la economía criminal en la economía global y la utilización de lo legal para la reproducción del capital ilegal una de las características de lo que aquí denominamos capitalismo criminal.

Se vuelven precisas dos aclaraciones. En primer lugar, el capitalismo siempre ha sido criminal. Un sistema basado en el despojo, la explotación, la dominación y sostenido sobre el asesinato de pueblos enteros para generar la acumulación originaria es fundamentalmente criminal. Sin embargo, como ya hemos dicho, utilizamos esta expresión para señalar cómo el crimen organizado se ha convertido en actor principal del sistema capitalista. En segundo lugar, no pensamos que el capitalismo criminal se trate de una nueva etapa del capitalismo, más bien resulta la expresión lógica y natural de un sistema que desde sus orígenes se ha edificado sobre el crimen.

Ahora bien, las unidades de operación más básicas del capitalismo criminal son las corporaciones criminales. Es ahí donde convergen actores legales e ilegales, los políticos, banqueros, fabricantes de armas y grupos criminales de los que antes hablamos. Estas corporaciones han logrado tejer una compleja red de alcance global capaz de penetrar a diferentes estados nacionales, sin importar las orientaciones político- ideológicas de sus gobiernos. Algunos de sus principales enclaves son México, Colombia, Italia, Rusia, China y EUA.

Las corporaciones criminales forman hoy parte de las burguesías nacionales, pero también de lo que William I. Robinson ha llamado clase capitalista transnacional. Jairo Estrada y Sergio Moreno plantean esta idea de la siguiente forma:

No estamos, pues, frente a un simple “agente parasitario” extraño al bloque de poder, sino frente a una fracción de la clase dominante y, lo que es más importante, estamos frente a una parte del engranaje de un bloque transclasista en cuyo interior la función hegemónica es desarrollada por los estratos más ricos y poderosos, sean estos legales o ilegales (o una combinación de los dos) que fácilmente podrían ser denominados como una auténtica “burguesía mafiosa”.

Al ser el capitalismo un sistema económico, político, social y cultural, la sociedad en su totalidad se ve modificada. La criminalidad toca todos los aspectos de la vida. Miles de familias, comunidades y pueblos son devastados por los efectos más concretos de aquélla. La exacerbación del individualismo y la ruptura del tejido social son algunas de las consecuencias más visibles. Asimismo, permea la idea de que todos somos criminales en potencia. Las víctimas se vuelven victimarios y se les convierte en responsables de sus propias desgracias.

Para las corporaciones criminales –y para el capitalismo en general– todo es mercancía: drogas, armas, hombres, mujeres, niños, niñas, órganos humanos, tierra, agua, minerales… la vida toda. Al observar esto, la filósofa Sayak Valencia ha llegado a la conclusión de que lo que opera en México es una especie de capitalismo gore, que opera por medio de la necropolítica:

La necropolítica es la reinterpretación y ejecución tajante del biopoder, basada en gran medida en las lógicas del enfrentamiento guerrero de las fuerzas, en tanto que ejerce una libertad, “pero se trata más bien de una libertad que sólo puede ser comprendida como poder de arrebatársela a los otros”. La necropolítica es importante porque vuelve a situar al cuerpo en el centro de la acción sin sublimaciones. Los cuerpos de los disidentes distópicos y los ingobernables en México son ahora quienes detentan ‒fuera de las lógicas humanistas y racionales, pero dentro de las racionalistas- mercantiles‒ el poder sobre el cuerpo individual y sobre el cuerpo de la población, creando un poder paralelo al estado sin suscribirse plenamente a él, al tiempo que le disputa su poder de oprimir.

Si las corporaciones criminales son la expresión más concreta del capitalismo criminal en el ámbito económico-financiero, en lo jurídico-político el Estado criminal es la materialización de esta forma del capitalismo. México es hoy una prueba clara de cómo operan el Estado criminal y las corporaciones criminales. Abordamos este tema en el siguiente apartado. […]

Para leer el artículo completo, entrar a la fuente original en: Revista Espacio Críticohttp://www.espaciocritico.com/sites/all/files/revista/recrt21/espaciocritico-n21.pdf

*Técnico Académico en el Instituto de Investigaciones Sociales-UNAM. Licenciado en Sociología. Estudiante de Maestría en Estudios Latinoamericanos-UNAM. Ha publicado artículos académicos en libros colectivos y revistas especializadas. Es columnista
frecuente en medios digitales nacionales e internacionales, como Rebelión y Agencia Latinoamericana de Información (ALAI). Sus líneas de investigación son: Movimientos sociales, Autonomías, Procesos emancipatorios, Capitalismo criminal y Violencias de Estado.

Fuente de la imagen: http://sexta-azcapotzalco.blogspot.mx/2014/12/mexico-que-es-un-narcoestado-no-es-un.html

Hoy, cada día y siempre #NosHacenFalta. Invitación al foro de familiares y estudiantes “La UNAM ante la Guerra”

La guerra que se libra desde el Estado contra el pueblo mexicano ha tocado todos los rincones y comunidades de este país. La comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México no es la excepción.

Con el objetivo de visibilizar a nuestros compañeros y compañeras desaparecidos o asesinados en esta terrible guerra, pero también de exigir justicia y continuar organizándonos, queremos invitarlos al foro “Nos hacen falta. La UNAM ante la guerra”, en el que participarán familiares de Israel Moreno, Estudiante de Geografía y familiares de Alejandrina Ramírez, Estudiante de Psicología, ambos víctimas de desaparición.

Día: viernes 28 de agosto

Lugar: Sala Fernando Benítez de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales – UNAM

Hora: 11 a 13 hrs.

Convoca: Nos Hacen Falta. Colectivo de estudiantes y profesores de la UNAM. foro-imagen (2) ISRA ALE

Criminalizaciones en México

Hay distintas formas de criminalización. Existe el sentido amplio de la criminalidad, que implica atribuir un carácter criminal, contemplado en leyes y códigos, a alguien o algo. En este sentido se puede hablar de la criminalización de la protesta social como la aplicación del código penal y los delitos y penas que el mismo contempla, a modalidades del activismo y de las manifestaciones sociales, con el fin de debilitarla o desorganizarla.

También está la criminalización de las personas usuarias de plantas y sustancias actualmente ilícitas a pesar de que este consumo no está tipificado como un delito en México, sin embargo la principal respuesta del Estado mexicano ante el consumo ha sido a través del sistema penal. Este régimen legal tiene como resultado marginación, y frecuentemente la criminalización, de los consumidores. Un estudio del CEDD del CIDE Región Centro, muestra que entre 2009 (cuando fue aprobada la Ley de Narcomenudeo) y mayo de 2013,  fueron detenidas en el fuero federal 140,860 personas por consumo de drogas, a pesar de que el consumo no es delito.

Pero no en todas partes ocurre lo mismo, hay ya más de 20 paises que han descriminalizado el uso de drogas. Esta descriminalización refiere a la derogación de las leyes y políticas que definen el consumo de drogas y / o la posesión de drogas para uso personal como una ofensa criminal. El acto sigue siendo ilegal, pero las sanciones son administrativas o son abolidas por completo. Para conocer más al respecto recomendamos la e-rramienta que la red IDPC ha sacado al público para comparar los diversos modelos de descriminalización del uso de drogas.

Por nuestra parte, en México, otra forma de criminalizar se hace cada día más presente y fecuente. Cada vez que se justifica una barbarie en medios de comunicación o que en una plática cotidiana sale a la luz el falaz argumento de “algo habrán hecho”. Mediante la concepción de que quien padece de la violencia es porque andaba en malos pasos, se han legitimado las más cruentas matanzas en dictaduras latinoamericanas y de otras latitudes. Bajo esa lente moral que quiere poner una barrera entre la víctima y yo, algo que nos diferencíe, que me diga que a mi no me va a pasar lo que le pasó a Rubén, a Nadia, a Simone, a Alejandra, a Yesenia o a Julio César y a sus otros 42 compañeros, o a Idilberto Reyes García que como tantaos otroas niñoas fue asesinado a causa de la guerra, o a alguna de las otras personas desaparecidas que inconmensurablemente se cuentan por más de 3 decenas de miles, o a alguno de los feminicidios y homicidios que sin ninguna precisión se cuentan por más de 3 centenas de miles, o a loas desplazadoas, migrantoas, torturadoas, y tantos más casos de violencia estructural, sistémica y planificada, ejercida por el Estado, si, por el gobierno mismo y por sus aliados informales.

Este modo de criminalización es el que representa Luis Cárdenas, locutor de MVS, cuando afirma que el asesinato de la colonia Narvarte de la semana pasada

“no tiene un móvil relacionado a la libertad de prensa, no tiene un movil relacionado al trabajo periodístico, ni al trabajo de activista que tenía una de las víctimas, y es que si nos atenemos a las pruebas podemos ver que Nicole, una señorita de 29 años de edad de origen colombiano propietaria de un Mustang Shelby, tiene ella el objetivo de este crimen, al parecer los homicidas iban trás Nicole,… querían asesinar a Nicole, los otros simplemente estaban en un mal lugar en un mal momento.

Habrá que esperar las pruebas policiales y los peritajes de expertos pero de acuerdo a la información que tenemos hasta el momento pareciera ser que este es un crimen que está relacionado con el consumo, con el tráfico de drogas, particularmente de la cocaína” (ver video en https://www.youtube.com/watch?v=5KLcrpfMr1s )

Es irresponsable y ofensivo que intenten inculpar a una persona por su propio asesinato y por el de sus colegas por el hecho de ser colombiana y tener un auto, que esa supuesta investigación se base en un prejuicio del tamaño Colombia=uso y tráfico de cocaína=ultraviolencia.

No podemos permitir más este encubrimiento de la prensa al ascogobierno, #FueElEstado, #EsElEstado, Es el GOBIERNO. Es aterrador saber que algunas de las víctimas del pasado fin de semana habían denunciado a sus agresores y se encontraban en el DF buscando refugio y como si hubieran anunciado su propio destino, como aquí lo hace Rubén, nos recordaron hace tiempo que en Veracruz no hay condiciones para su profesión ya que ya había 13 periodistas asesinados y 4 desaparecidos y que pueden entrar a matarte y nadie hará nada a tu alrededor por temor a perder la vida; o como aquí lo hace Nadia, donde responsabiiza totalmente a Javier Duarte de Ochoa y a todo su gabinete sobre cualquier cosa que les pudiera suceder a los que estan involucrados y organizados en todo este tipo de movimientos, tanto estudiantes, académicos y sociedad civil en general. Dijo “Si queremos dejar muy marcado que es totalmente responsabilidad del Estado nuestra seguridad porque son directamente los que están mandando a reprimirnos.”

Ya lo sabemos, ya saben que lo sabemos, no hay vuelta atrás.

Si no hay justicia para el pueblo, no habrá paz para el gobierno.

#JusticiaParaRubén

#Justiciaparalxs5

#DuarteAsesino

#NiUnaNiUnoMás #NuncaMás

Lo que el túnel del “Chapo” dice sobre México

Por Emilio Lezama

Las sociedades crean narrativas para justificar su existencia. Para que una narrativa haga sentido debe construir una idea de lo que pertenece a la sociedad y lo que no: nosotros y ellos. Esta construcción de la otredad da sentido al interior. En su ensayo sobre la locura el filósofo Michel Foucault argumenta que cada sociedad crea a sus locos y a sus criminales; para éstos inventa el manicomio o la cárcel. De esta forma se delimitan los confines del dentro y el afuera.

Pero cuando los parámetros de lo aceptable y lo prohibido no estan claramente delimitados, estos dos espacios funcionan más como complementos que como barreras de contención. En ese sentido el túnel del “Chapo” Guzman funciona como una perfecta metáfora de una sociedad que en las formas busca instaurar estas delimitaciones pero que en el fondo está llena de túneles subterráneos que conectan el afuera con el adentro. Los dos espacios son intercambiables porque no existe ninguna construcción física o social que los separe.

En el mundo prehispánico los opuestos no existían. Lo diferente se complementaba en la dualidad. La extraordinaria figura de la Coatlicue -hoy en el Museo de Antropología- muestra esta manera de entender el mundo. La unión de dos rostros de serpiente construyen su cara. De su cuello cuelgan corazones y cráneos. Vida y muerte, bien y mal son indisolubles. Es un acercamiento conceptual muy distinto al de la sociedad occidental. En el mundo judeo-cristiano la noción de los opuestos es fundacional. El bien y el mal se rechazan y combaten constantemente por dominarse uno al otro.

En la psique estadounidense estas nociones occidentales están fuertemente arraigadas. La sociedad norteamericana ha sido construida bajo una retórica de los opuestos. El bien y el mal aparecen como conceptos y personajes protagónicos de la vida diaria y las políticas públicas. El mito fundacional de la excepcionalidad norteamericana está cimentado en este concepto. Los Estados Unidos tienen una misión universal porque en su forma de entender el mundo ellos representan el “bien”. Por ello cuando el presidente George W Bush declaró la guerra a Iraq, se refirió a ellos como el “eje del mal”. Se trata de una narrativa muy útil porque simplifica conceptos construyendo un sistema de creencias basado en conceptos antagónicos que requieren de respuesta; ante el miedo, la unión, ante el mal, el bien.

El concepto de la “guerra” es absoluto. En ella sólo existen dos alternativas: o nosotros o ellos; los buenos o los malos. Por eso cuando quiso combatir el mercado de la droga, Reagan acuñó el término la “guerra contra las drogas”. Una muletilla retórica que simplificó un fenómeno mucho más complejo en el que -de facto- intervienen los supuestamente “buenos” y los “malos”.  Ésta es la misma narrativa que ha adoptado el gobierno mexicano bajo la influencia y presión norteamericana. El problema es que esta concepción occidental del bien y el mal no está arraigada en México y por ello la sociedad no está dispuesta a adentrarse en está ilusión colectiva.

Al tratar de emular el discurso estadounidense el gobierno mexicano se acaba disparando en el pie. No sólo porque en nuestra sociedad impera aún un ligero barniz de pensamiento de dualidad sino porque la corrupción y la incompetencia gubernamental acaban por confundir a la población. La idea de que ellos, los criminales son los malos, y nosotros, sociedad, somos los buenos, es un concepto fallido. Aquí los buenos son malos y los policías son ladrones.

En su análisis sobre la fuga del Chapo el periodista Ed Vulliamy hace hincapié en esta situación. “el modelo de reacción estilo policías y ladrones a sucesos como el escape de Guzmán -o incluso, toda la farsa de la “guerra contra las drogas”- está en bancarrota; la idea de nuestra sociedad saludable peleando contra criminales fuera de la ley es una fantasía. Lo sucedido con HSBC y la tradición de convivencia entre el Estado mexicano y el cártel de Guzmán convierten la idea de una línea divisoria entre la criminalidad y la legalidad en una mentira absoluta.”

En ese sentido la realidad del narcotráfico es mucho más parecida a la visión prehispánica del mundo que a la occidental. Los carteles actúan como agentes racionales en una lógica de mercado. La oferta y la demanda. No es que pertenezcan a un mundo meta-social sino que la sociedad misma los construye a través de su demanda por drogas y trabajo.

En muchos casos, en México el crimen no funcionan al margen de la sociedad sino como una parte intrínseca de ella.  Este fenómeno ha sido exacerbado por la inviabilidad de nuestras instituciones y la terrible corrupción que las corroe. El escape del Chapo viene a demostrar que las líneas que dividen a los policías y ladrones son superfluas e intrascendentes. La concepción mexicana de la dualidad no solo proviene de un entendimiento prehispánico del cosmos sino de la constatación empírica de una realidad innegable. El túnel por el que escapó el Chapo es una constatación física de la incapacidad de nuestra sociedad de socavar  las vías de acceso entre el mundo de la sociedad y aquello que busca destruirla.

@emiliolezama

Fuente: El Universal- http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/emilio-lezama/nacion/seguridad/2015/07/18/lo-que-el-tunel-del-chapo-dice

Fuente de la imagen: https://www.academia.edu/7123929/The_Matricentric_Trinity_of_Mexican_Religion_Coatlicue_the_Virgin_of_Guadalupe_and_Santa_Muerte

EL ENFOQUE PROHIBICIONISTA Y PUNITIVO DE LAS DROGAS ILEGALES EN MÉXICO SOLAMENTE HA GENERADO VIOLENCIA Y MISERIA: ALEXA PAULS

EL ENFOQUE PROHIBICIONISTA Y PUNITIVO DE LAS DROGAS ILEGALES EN MÉXICO SOLAMENTE HA GENERADO VIOLENCIA Y MISERIA: ALEXA PAULS

Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez*

El camino de la guerra contra el narcotráfico ha adentrado a México en la violencia y la miseria, el enfoque prohibicionista y punitivo de las drogas ilegales evidentemente no funciona, y el seguimiento de una economía ilícita constituye una amenaza para la seguridad y el bienestar de la población no solamente en nuestro país y América Latina, sino en el mundo moderno, advirtió la periodista Alexa Pauls.

La coordinadora del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter (PAPWR 2015) -periodista alemán refugiado en México a mediados del siglo pasado- sostuvo que la elección del tema para su novena convocatoria “Política de Drogas: Desafíos y Nuevas Perspectivas” tiene el propósito de generar un debate informativo, creativo y plural sobre esta problemática global y tan relevante para México, país en el que se consumen, producen y trafican drogas de manera ilegal.

La Fundación Friedrich Ebert inició el proyecto y lo impulsó durante cinco años. Luego se fueron sumando otras instituciones alemanas con sede en México. Actualmente, son nueve los organismos alemanes, con intereses y trabajos muy distintos, los que se unen para fomentar la libertad de expresión y otorgar un reconocimiento a la actividad periodística de calidad en México.

De estas, cinco son fundaciones relacionadas a los cinco partidos políticos grandes alemanes (Friedrich Naumann, Heinrich Böll, Konrad Adenauer y Rosa Luxemburg, además de Friedrich Ebert), la Embajada de la República Federal de Alemania en México, la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria, el Instituto Cultural “Goethe-Institut Mexiko”, y por primera vez se suma Deutsche Welle, televisión alemana para el extranjero.

Los directivos de estas instituciones, comentó Alexa Pauls, tienen un pulso bastante afinado y saben cuáles son los temas sensibles. En 2014 escogieron el tema de la corrupción y este año 2015 eligieron el tema de la política de las drogas para poner el dedo en la llaga: “El Consejo del PAPWR 2015 observa que el camino de la guerra contra el narcotráfico nada más nos ha adentrado a la violencia y a la miseria, y nos aleja totalmente de la meta, que sería más seguridad y salud para todos los involucrados”.

LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS DEBE TERMINAR POR INEFICAZ Y CONTRAPRODUCENTE

En 1998, fue la anterior sesión especial sobre drogas de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS). Dieciocho años después será la siguiente sesión especial, en 2016.

Durante este tiempo, además de la reunión de Viena en 2008, se ha dado un proceso histórico que cuestiona el actual control mundial de las drogas.

En 1998 el objetivo era lograr un mundo sin drogas, ahora en 2016 las perspectivas serán otras.

Recientemente, el secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon advirtió que “debemos considerar alternativas a la criminalización”, y que el nuevo enfoque para reducir los daños “debe estar en la salud pública, la prevención, el tratamiento y el cuidado, así como en estrategias económicas, sociales y culturales”.

El mensaje: La Guerra contra las Drogas debe terminar por ineficaz y contraproducente.

En este contexto, Alexa Pauls sostiene que el Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter (PAPWR 2015) busca estimular el debate en la búsqueda de políticas de drogas más progresistas y humanas.

“México es un país importante donde se consume, se produce y se trafican drogas de manera ilegal”, dijo.

En conversación con Alexa Pauls reflexionamos sobre esta experiencia: Por más severas que sean las penas no inhiben el delito y esto es algo que históricamente se ha demostrado en obras como el “Tratado de los Delitos y las Penas” de Cesare Beccaria. Actualmente vemos que las políticas de combate al narcotráfico no están dando los resultados que espera la sociedad.

“Los políticos, en todo el mundo, se han dado cuenta que no es el camino punitivo, prohibicionista y que el enfoque del tema de las drogas debería ser más social, de prevención, educación y programas de salud. Se deben crear las condiciones correctas para que las personas adictas a ciertas sustancias puedan consumirlas de manera más sana. Brindarles una salida de este contratiempo en su vida y no abandonarlos, encarcelarlos y hacer un problema mucho más grave de lo que es”.

LAS DROGAS NO VAN A DESAPARECER: FORMAN PARTE DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

A principios del siglo XX, le comenté a Alexa Pauls, se dio el movimiento universal de la prohibición de las consideradas hoy drogas ilícitas. De esta manera, sociedades que tenían hábitos o costumbres como los fumaderos de opio donde algunas personas de élite acudían a tertulias socialmente aceptadas, pasaron de ser refinados intelectuales a vulgares drogadictos e incluso delincuentes.

“Las drogas han formado parte de la historia de la humanidad y en los primeros rasgos culturales entre algunos pueblos antiguos encontramos semillas de plantas alucinógenas. La droga es un ingrediente de la cultura humana que ha pasado por muchas etapas (de la prohibición a la aceptación y viceversa), igual que el alcohol en Estados Unidos que pasó por una fase de prohibición completa hasta establecerse otra vez como una bebida legal. Las drogas no van a desaparecer, tampoco la guerra punitiva y prohibicionista las va a hacer desaparecer; la cuestión es: ¿cómo podemos regular el consumo y el tráfico, la compra-venta de esas sustancias, sin crear más daño, más crimen del que ya existe?”, expuso Alexa Pauls.

— De manera ilícita las drogas han ocasionado problemas extraordinarios de salud como se ha visto con el alcohol adulterado que causa daños tan graves como la ceguera, y existen sustancias que son veneno puro afectando al organismo de forma catastrófica. ¿Bajo la óptica de observarse las drogas como un producto legal podrían ser sometidas a controles de calidad?

“El punto de vista de la salud es sumamente importante porque hay que reconocer que las drogas circulan más en grupos vulnerables como los jóvenes. Tanto la juventud como todos los ciudadanos tenemos derecho a información clara sobre las sustancias y sus consecuencias. En el ámbito prohibicionista y oculto es mucho más difícil informarse.

Hay cifras interesantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que afirman que solamente un tres por ciento de la población mundial son usuarios habituales de drogas ilícitas y de ese 3 por ciento únicamente un 12 por ciento desarrolla una dependencia o una adicción. Hablamos de que el 90 por ciento de los usuarios de sustancias ilícitas no son problemáticos, ya sea que usen drogas pocas veces o que sepan bien cómo usarlas.

Entonces, eso que mucha gente dice: pues si levantamos la prohibición todo mundo va a caer en la adicción, es un panorama muy oscuro y no es muy realista.

Creo que justamente el control de la calidad de las sustancias y la buena información proporcionada por instituciones gubernamentales, prensa y libros nos pueden poner en un camino más sano y a salvo”.

DERECHOS HUMANOS, PIEZA CLAVE EN EL CONTROL DE LAS DROGAS

— Los derechos humanos deben ser pieza clave en el control de las drogas desde diversas perspectivas. Por un lado están los usuarios y por el otro los campesinos (narcojornaleros) que, obligados por su precaria situación, se adentran en esta economía ilícita.

“Se rompería el círculo vicioso del mundo ilegal si tuviéramos plantaciones de cannabis medicinal en ciertas regiones del país que se ofrezcan para el cultivo, se podría elaborar y emplear a mucha gente a un nivel legal, y vender esas sustancias legalmente a farmacéuticas en Europa y Estados Unidos. El lucro no sería para el narcotráfico sino sería una sustancia con impuestos y ganaría realmente el país y los mexicanos”, precisa sin cortapisas Alexa Pauls.

Los derechos humanos siempre estarán en contra de cualquier medida que quebrante el derecho de llevar una vida digna y el actual control de las drogas no tiene una visión humana.

“Hay muchos ejemplos de países en el mundo que han ensayado un nuevo acercamiento. Políticos y líderes de opinión se están dando cuenta, no hay respuestas ni soluciones claras. Sin embargo, hay ejemplos de países que ensayan nuevas políticas como Uruguay, algunos estados de la Unión Americana y Suiza que en los 90´s tuvieron graves problemas con una escena de drogadicción muy abierta por lo que establecieron centros en los que sí se pudo atender bien a los drogadictos.

Cada país tiene que analizar su situación y encontrar respuestas. Por eso pusimos este tema en la mesa: porque los medios son un ámbito en el que se pueden discutir alternativas, proponer diferentes proyectos y llamar la atención de iniciativas que se están llevando a cabo en diferentes estados de la república.

Lo que queremos lograr es que los periodistas pongan ejemplos en la mesa y que el público esté también más involucrado, y no piensen nada más que las drogas son malas y qué bueno que el gobierno está luchando contra los malos; el tema es mucho más amplio y complejo, y esperamos tener postulaciones muy interesantes con diferentes ángulos”.

ADICTOS, IGNORADOS EN LOS SISTEMAS DE SALUD

El enfoque de las drogas ignora el aspecto social y de salud. Las personas enfermas de adicciones no tienen cabida en los sistemas sociales de salud. No existe una integración de los derechos humanos en el régimen de control internacional de drogas, fueron aspectos relevantes abordados en la entrevista.

Sin embargo, Alexa Pauls, aunque reconoció la ausencia de esos aspectos básicos, destacó las grandes diferencias –en el tratamiento del problema de las drogas- entre países.

“Francia es un ejemplo de vanguardia: hay que señalar su sustitución de la heroína por otras sustancias y son ejemplares sus centros de salud sumamente bien equipados, con personal capacitado que sí trabaja de una manera profesional con los drogadictos y les ayuda a controlar su adicción y encontrar una salida. Pero todo eso es cuestión de recursos, presupuesto.

Lamentablemente aquí, por cada dólar que México ha invertido en la reducción de la demanda, se gastan 16 en el control de la oferta. En lugar de meter el dinero a programas de salud y de prevención, todo se está yendo al combate de los cárteles cuando deberían destinarse recursos y potencial humano a un trato diferente de las personas involucradas con las drogas”.

— En el marco del fenómeno de la legalización de la mariguana, ¿qué se está haciendo actualmente para promover los derechos humanos en el control de la drogas a nivel internacional?

“Hay varios países como Uruguay que argumenta que no solamente el uso medicinal de la mariguana es legal sino que es un libre derecho de cada ser humano decidir cómo quiere gozar de su vida, decidimos qué libros leer, qué comida consumir, y así también podemos decidir qué fumamos.

Se trata de un debate muy abierto que toca derechos básicos que también son puntos sensibles porque obviamente el efecto de una droga de las que ahora consideramos ilegales puede sacudir mucho más a una persona que tomarse una cerveza.

Son derechos humanos básicos pero también conllevan ciertos riesgos y siempre debemos asegurar que haya un marco de contención para que los jóvenes o las personas puedan experimentar quizás con algunas sustancias pero siempre en un contexto seguro”.

Alexa Pauls comentó que el monitoreo y observaciones de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes ha demostrado que el camino punitivo y de prohibición no ha resultado efectivo. Ha llegado la hora de cambiar planteando un nuevo acercamiento, un control de drogas basado en los derechos humanos con la aplicación de nuevas medidas basadas en la realidad que estamos viviendo.

“El primer canal sería la información clara y objetiva sobre el uso de las drogas, sus efectos, consecuencias, y las maneras de cómo se trafican hoy en día, educar a los jóvenes, tener buenos programas en instituciones de salud, en materia de educación y de prevención en las escuelas, en la comunidad y en las familias. El trabajo inicia con nuestros hijos en el hogar. Los gobiernos deben hacer eso para salir de este infierno tan oscuro que se ha creado relacionado con las sustancias ilícitas”, dijo.

DROGAS ILÍCITAS, IMPORTANTE CAUSA DE MUERTE, CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD EN MÉXICO

En México se manifiestan todos los eslabones de la cadena de la economía ilícita de drogas –consumo, producción y tráfico. De acuerdo con un informe de la Comisión de Estupefacientes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en el año 2012 se registraron 1,278 casos en México en los que el uso de drogas ilícitas fue identificado como la principal causa de muerte. Tampoco se pueden pasar por alto las miles de muertes a raíz del combate contra el narcotráfico. El sistema penal y los centros penitenciarios tampoco se han escapado de sus efectos. Los costos son evidentes para la sociedad y la economía, y se manifiestan en la violencia e inseguridad que sufre todo el país.

Así lo advierte en su convocatoria el Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter (PAPWR 2015) y señala:

El gran reto para los gobiernos es atender esta situación desde un enfoque integral que considere los derechos humanos como fundamentales, para que las políticas y medidas que se impulsen garanticen el bienestar y seguridad de las personas. La corrupción y la impunidad dentro de los aparatos estatales, así como diversos factores sociales, económicos y geográficos en este conflicto dificultan la búsqueda de soluciones. El desafío consiste en encontrar políticas que minimicen los daños causados tanto por las drogas como por las políticas de prohibición y regulatorias.

En el debate existen al menos dos tendencias: un enfoque que opina que la prohibición de drogas es necesaria para la protección de la salud pública y evita males mayores, en particular para los grupos más vulnerables de la población; otro enfoque que sostiene que no se puede comprobar que la despenalización resulta en un aumento de consumo, y que busca romper con estigmas y criminalización de las personas usuarias de drogas. Cambios legislativos en varios países de las Américas –como Estados Unidos y Uruguay- ensayan la distribución controlada de algunas drogas dentro de un marco jurídico bien definido, aunque muchos expertos dudan que una liberalización parcial tenga un efecto positivo en cuanto al mejoramiento de la situación de seguridad.

Por tal motivo, el Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter (PAPWR 2015) busca estimular el debate y generar nuevas perspectivas en torno al tema de las drogas ilegales.

“En lugar de escribir –concluyó Alexa Pauls- sobre los horrores de la narcoguerra y aspectos desastrosos, buscamos que el tema de las drogas se aborde desde otros puntos de vista, ver la situación desde otras perspectivas y abrir los ojos. Que los periodistas hagan su labor por todos los medios, impresos y electrónicos, para dar a conocer alternativas políticas en esta búsqueda de soluciones e informar al pueblo. Esa es la tarea fundamental de la prensa: presentar información para que la ciudadanía esté informada y pueda tomar sus decisiones con libre albedrío”.

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* La coordinadora del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter 2015 señala: “Por cada dólar que México ha invertido en la reducción de la demanda, se gastan 16 en el control de la oferta. En lugar de meter el dinero a programas de salud y de prevención, todo se está yendo al combate de los cárteles cuando deberían destinarse recursos y potencial humano a un trato diferente de las personas involucradas con las drogas”.

Fuente: Crítica política: http://www.criticapolitica.mx/118128

Geopolítica de la droga: guerra perpetua, Estado y reorganización espacial

Por: Francisco Cedeño Lugo

La economía de las drogas ilícitas, Estado y territorio

El control de espacios territoriales por los carteles y mafias de las drogas ilícitas, este un asunto político de suma importancia, no puede obviar la central y decisiva relación entre el Estado y el bloque de poder, que integra las mafias-carteles, en tanto, sujeto de la “economía ilegal”, y soporte del intervencionismo militar que avanzan USA y la OTAN:

Los centros del poder imperial han acelerado y masificado el uso geopolítico de la droga, la cuestión no es simplemente que instrumentalizan la producción y comercializan de las drogas ilícitas para financiar y ejecutar las operaciones de sus organismos de seguridad. Se trata de un asunto que compete al Pentagono, a la intervención directa de las fuerzas armadas y del sistema de seguridad e inteligencia de USA, que hace efectiva la militarización de la política exterior estadunidense y el expediente de realizar la guerra que se perpetúa en el exterior de las fronteras del imperio, en los límites espaciales de la periferia plagada por territorios urbanos y rurales híper degradados por la lógica de desposesión del capital.

Es indispensable, hacerse cargo de las diferentes modalidades de relación entre Estado y “la economía ilícita”, que hacen posible y dinamizan la efectividad de la geopolítica de las drogas:

1.- Estrecha relación entre las mafias-carteles y el Estado. Esto es, la articulación negocio de las drogas, poder político, fuerzas armadas y servicios de seguridad e inteligencia. Ese es el caso de Italia, México, Colombia, Paquistán y Turquía. En Paquistán, esta relación tiene el limite cero de “…políticos corruptos que se han asociado para formar una eficaz asamblea de representantes del narcotráfico.” Y habría que decir que el 80% de la heroína consumida en Europa proviene de Paquistán y Afganistán.

2.- Las mafias y carteles de la droga subordinadas por el Estado. El Irán gate, la intervención de la CIA, con base del negocio de la droga que asegura el financiamiento de las actividades terroristas de la contra-revolución en Nicaragua, es un caso clásico de esta modalidad de relación que es estructurada por los organismos de inteligencia y seguridad de Estados Unidos, Inglaterra, Israel y Francia.

3.- “La mafia en y contra el Estado”. El control de territorios, la potencia del poder de fuego, y la riqueza acumulada por carteles y mafias, inciden en puntos de ruptura de la relación Estado-negocio de la droga, con base de la violencia de los capos-padrinos que tiene por finalidad desafiar el Estado y suplantar el poder institucional de los políticos. Italia, Colombia y México, ejemplifican tal modalidad de relación.

En los casos de Italia y Colombia, la ruptura concluye en una derrota de los capos y padrinos; derrota que sin embargo, reactualiza y potencia el narcotráfico, mediante un proceso de descentralización y deslocalización de la gestión del narcotráfico. En el caso de Italia “… luego del desmantelamiento en Nápoles, en los primeros años del siglo XXI, de la docena de grupos que constituían la Camorra, habrían unas cien familias con 6.000 o 7.000 afiliados.”

Y Quizás el síntoma clave, respecto de la relación Estado-negocio de la droga, sea México: la militarización extrema de la guerra contra las drogas que ha dado lugar a “la fragmentación y debilitamiento del poder político para enfrentar los desafíos de los grupos criminales (más autónomos), quienes pasaron de la supeditación política a la confrontación directa y a la disputa por el control de instituciones de seguridad.”

La reconfiguración de las mafias y los carteles, impactada por el creciente consumo de Europa Y USA, constituyen el indicador extremadamente idóneo de que estamos antes una actividad económica basada en la “industrialización transnacional del crimen”: “No deja de resultar sorprendente que las dimensiones del fenómeno han llevado a convertir al “crimen organizado” en uno de los temas infaltables en la agenda de las reuniones del G-7, de los siete países más industrializados del mundo…”

Los carteles de la droga y las mafias, en tanto actores sociales del negocio de la droga y del sistema de dominación del capital, están integrados a la estructura de poder que gestiona el Estado capitalista. Y que sea considerado como una economía ilegal, ya tiene el limite cero de los eufemismos cínicos y sarcásticos de los amos del capital. En ese sentido, para nada es una exageración afirmar que “… durante la crisis de 2008 el dinero del narco mantuvo la fluidez del sistema financiero, sin cuyos aportes hubiera padecido un cuello de botella que habría paralizado buena parte de la banca… eso que mal llamamos narco tiene exactamente los mismos intereses que el sector más concentrado de la burguesía, con la que se mimetiza, que consiste en destruir el tejido social, para hacer imposible e inviable la organización popular.”

En la misma línea de trabajo, el narcotráfico tiene que ser analizado desde la estrategia capitalista de desposesión del territorio de las comunidades campesinas, indígenas y urbanas. De esta manera, la exigencia es como comprender las formas específicas y concretas que hacen efectiva la producción y apropiación del espacio social por la economía de las drogas ilícitas. En este sentido, está vigente, la tesis de Henry Lefebvre: “El concepto de producción del espacio indica un cambio en la producción, en las fuerzas productivas; se pasa de la producción en el espacio a la producción del espacio.”

La producción del territorio por el desempeño del capitalismo tardío, es articulada en determinadas regiones, territorios y Estados nación, por el negocio de la droga y las estrategias militares de las fuerzas armadas de USA. Y en este caso específico, se trata de una cuestión política se suma importancia, para el Pentágono, “…los estrategas militares no palidecen y aseguran con total sangre fría que las ‘salvajes y malogradas’ ciudades del Tercer Mundo, especialmente sus áreas hiperdegradadas, serán el principal campo de batalla del siglo XXI.”

Hay que hacerse cargo, del dispositivo imperial, que mediante la estrategia de la guerra sistemática y permanente y la implantación del negocio de la droga: desgarra y fragmenta el territorio de los Estados nación. Entonces, para los gobiernos democráticos y revolucionarios, está planteada una política de reestructuración del espacio social: política que cuestione, transforme y supere la lógica de la desposesión territorial, ya que, constituye una encrucijada que decide la naturaleza de la transición socialista y la defensa de la soberanía nacional

II

La reorganización capitalista del espacio social y ejes territoriales del narcotrafico

La producción creciente y acelerada de territorios urbanos y rurales híper degradados significa un proceso de reorganización capitalista del espacio social que implanta y consolida ejes territoriales, para la supervivencia del excedente de población que sobrepasa con creces los límites del “ejército industrial de reserva”. Este “no lugar” de territorialización de la pobreza masiva e intensiva generada, es en sí mismo una catástrofe humanitaria, un genocidio silencioso “ante la mirada” de todos y todas: es posible que existan en el mundo aproximadamente 300.000 áreas urbanas híper degradadas… Y los campesinos ya no aguantan más, dado el proceso acelerado y redimensionado de desposesión de sus tierras, y la eliminación de los elementos que aseguran su condición de productores de (y sus) alimentos

Este punto terminal de la lógica del capital, tiene un rebote político-ideológico y militar, en círculos del poder imperial, que Jorge Beinstein, delimita como sigue:

La destrucción de Irak, Afganistán, Libia, Siria, México y de las próximas víctimas, puede llegar a ser pensada por los miembros más duros de las élites imperiales como una autodestrucción parcial, sacrificio necesario para la supervivencia del sistema, en ese caso nos encontramos ante un pensamiento delirante…”

El “pensamiento delirante”, es realmente efectivo: “despiece de Yugoeslavia” (limpieza étnica y bombardeos de la OTAN); los dos genocidios de Ruanda (que resultan de la rivalidad entre Francia y Estados Unidos); destrucción de Somalia (“un país devastado y asediado por la ‘ayuda humanitaria’ y las políticas de ajustes económicos”); colapso parcial de Libia e Irak; instalación en diversos países de nuestro continente de territorios subsumidos por la economía de las drogas ilícitas (particularmente México, Honduras, Guatemala y Colombia); y el drama del pueblo palestino. Así como la versión aciaga del “Estado Islámico”.

El pensamiento en cuestión, avanza con procesos que laceran la vida de los pueblos, y ese es el caso de Siria: “Siria no es un país, es una expresión geográfica. Describe vagamente el área entre las montañas de Turquía y los desiertos de Arabia Saudí. Incluye los países de Siria, Líbano, Israel y Jordania. Siria tiene diferentes grupos étnicos localizados regionalmente… Esos grupos no son leales a Siria, sino a sus referentes regionales y étnicos. Esencialmente, no hay país que salvar. …Va a ser muy difícil que Siria se mantenga unida. […] Me resulta difícil ver que Siria permanezca como un único país controlado desde el centro.”

A contrapelo de la ficción fukuyamista del capitalismo aterciopelado y otras peripecias de igual talante, en las cuatro últimas décadas emerge un mundo altamente errático, conflicto… y dinamizado por un conjunto de contradicciones que cuestionan, significativamente, el poder del imperio. En torno a esta problemática, anillos del poder del Estado nación USA, desarrollan un conjunto de ideas y geo-estrategias que dinamizan la geopolítica del caos. Y habría que precisar:

1.- La fuente del pensamiento delirante en el “Estado profundo“. Es decir, en instituciones militares (Academia de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, del Centro Arroyo –RAND- del Ejército de Tierra y del Warfighting Laboratory) y fundaciones para-estatales (caso de New America Foundation) con peso específico en el mando político-militar de USA: el Pentágono y la Casa Blanca.

2.- No estamos, ante una política exterior coherente y consensuada entre los factores del poder de USA, que posibilite estructurar lineamientos geo-estratégicos exentos de generar desacuerdos en la elite imperial, desacuerdos que son demasiado evidente, en el caso del Medio Oriente. Esto es, la geopolítica imperial aparece atiborrada de contradicciones internas, obstáculos y desafíos externos de difícil y compleja resolución, así como de derrotas políticas y militares.

Respecto a las contradicciones internas, en enero del 2015, Leslie Gelb (presidente honorario del Council Foreign Relation, “el club de las élites estadounidenses”) declara: “El presidente Obama tiene que reemplazar su equipo por personalidades fuertes y estrategas experimentados. También tiene que poner nuevas personas como consejeros principales de los secretarios de Defensa y de Estado.”

Destacamos que posicionada en este punto y situación, la elite imperial visualiza y avanza procesos de reestructuración de distribución espacial en Sur America, Centro America y el Caribe, con la proyección de implantar nuevas divisiones político-territoriales. Sin extendernos sobre este punto, en los planes del imperio compartidos por halcones demócratas y republicanos, se prefiguran tres zonas o áreas funcionales a la seguridad de USA.

1.-“Norteamérica unida y orgánica“, conformada por EEUU, Canadá, México y Centro América: el eje inmediato de “la seguridad nacional” estadounidense

2.- “Alianza del Pacifico”, integrada por USA, Canadá, México, Chile y Perú, de acuerdo con la visión de asegurar un escudo de seguridad de Estados Unidos como potencia del océano Pacífico, y del Indico

3.- “Gran Caribe“, figura difusa, que integra la zona atlántica de Estados Unidos y un conjunto de países suramericanos, pero de manera especial a la región amazónica. Y concebida como la fachada del frente político-militar de seguridad, ante el desafío del “Sur Chavista”

La proyección de esta reorganización espacial, emerge mediada por determinada valoración de la capacidad y potencialidad de las fuerzas político-militares imperiales que pueden preservar y asegurar el orden mundial con base de la hegemonía de USA y la OTAN. En términos de la relación de fuerza, en el seno de la elite del imperio gravitan con fuerza las siguientes ideas estratégicas:

1.- USA, puede gobernar el sistema mundo que adviene, pero está imposibilitada de asegurar las condiciones de estabilidad política, económica y militar. Incluso, no se descarta la probabilidad de que “La capacidad de los Estados para controlar los acontecimientos quedará diluida, y en algunos casos destruida”. En círculos del poder de USA e Inglaterra, este es escenario geopolítico es denominado “apolar”, y es afin a la idea de un mundo reglado por “un poder difuso” que asegure la hegemonía de las relaciones capitalista y reglado por la supremacía militar de USA y modalidades de fuerza militar al estilo del “Estado Islámico”.

2.- Dada la correlación de fuerzas mundiales y el creciente deterioro de la supremacía económica y política de Estados Unidos, para el imperio, la salida a este cortocircuito es “conservar, ampliar y consolidar su superioridad militar”, y desarrollar una estrategia de guerra sistemática y permanente.

3.- La prioridad de focalizar la política la política exterior “en el corazón geográfico de la economía global, los océanos Índico (la ruta de la energía del mundo) y Pacifico”. Y de configurar zonas de seguridad, de acuerdo las unidades territoriales que ya enunciamos.

El proceso de reconfiguración del poder mundial que decide la hegemonía de USA y las crisis recesivas continuadas del capitalismo tardío significan, la emergencia de un mundo mediado de geo-estrategias imperiales que no pueden ser desestimadas. Los puntos de encuentro entre halcones liberales (los Clinton y Obama) y halcones republicanos (los Bush y Rumsfeld), plantean “la existencia en Estados Unidos de un poder” que es independiente de la Casa Blanca, con la capacidad y potencialidad de imponer su voluntad en un país… “donde los presidentes se suceden pero que está en guerra perpetua.

Quizás, la orden de Bill Clinton de reproducir el libro de Robert Kaplan “La anarquía que viene. La destrucción de los sueños de la Post Guerra Fría”, y distribuirlo a todos los embajadores de USA durante su primera Administración, sea un síntoma clave, de la estrategia general y global del poder imperial: “Ya no podemos darnos el lujo del comportamiento honorable en política exterior… ahora que la presunción de seguridad nacional ya no existe (…) La necesidad de mantener el poder y la seguridad deben venir primero“. Y que Obama sea percibido como “albacea del legado de Bush”, es un preciso indicador del dispositivo militarista y guerrerista que domina la política exterior de Estados Unidos.

Y es demasiado pertinente registrar que la geopolítica de asegurar un orden mundial con base del desempeño del poder militar, tiene la consecuencia directa, la derrota del unilateralismo e intervencionismo militar de George W. Bush, derrota que concluye en el 2004-2005 con la debacle de las fuerzas militares de USA en Irak, así como en la retirada humillante, por Obama, de las fuerzas militares de Afganistán. Y en los reiterados fracasos de Obama en el Medio Oriente…

Ahora podemos reasumir (directamente) la cuestión de la producción del espacio social o “arreglo espacial”. Quizás, sea necesario que recordemos nuestro punto de partida: “La mundialización del capital tiene un impacto directo en la “organización territorial de la actividad económica y en la organización del poder político…el despliegue expansivo del capitalismo , implica una transformación del espacio geográfico…y por ende los estilos de vida y los sujetos ubicados en él…”; y las consecuencias relevantes de tal impacto: territorios híper degradados y reconfiguración de una de las propiedades de Estado nación, el control de la territorialidad y la soberanía nacional.

La visión geográfica del territorio, no puede excluir su producción y gestión (y si se prefiere, su gobernabilidad). Y no se trata, exclusivamente de la errática separación entre territorio y lo social, sino, básicamente, de la producción del territorio con base de una estructura de relaciones sociales (político-económicas, político-ideológicas y militares). De esta manera, la geografía, la superficie territorial, no es una realidad objetiva y neutral, donde acontece la realidad social, o suceden cosas: sino el resultado de un conjunto de políticas y hechos sociales.

Lo que está planteado es asumir, en correspondencia con el sentido de la Revolución Bolivariana y la transición socialista, el impacto de la geopolítica de las drogas en la gobernabilidad estatal y las potencialidades de la producción del territorio por el poder del pueblo. Se impone que delimitemos la confrontación espacial concreta con el poder que dinamiza la desposesión y fragmentación del territorio e imposibilita la producción comunal y estatal del mismo. Entonces, lo que podemos hacer, en términos de la producción social del territorio, depende, y no puede haber dudas en este punto, depende de un combate “dentro de un campo de fuerzas reales”: entre el bloque de poder que incluye e integra la mafia y los carteles y el poder articulado por fuerzas populares y estatales. Está planteado:

Un “arreglo espacial” o una nueva “geografía” de poder del pueblo. La Misión Barrio Tricolor, constituyen un soporte clave, en la dirección de un sistema de producción del espacio social, a contrapelo de la desposesión territorial por la economía y el modo de vida de las drogas ilícitas, la geopolítica de la droga y la mercantilización de la vida.

La erradicación del territorio que criminaliza a los pobres y desmoviliza la creación de nuevas relaciones (anticapitalistas), con base de la producción y apropiación de los bienes comunes.

Desplazar la idea de los bienes comunes como cosas físicas por la radicalidad de que más que cosas, se trata de una práctica comunal (y si se prefiere eco socialista), con base de la igualdad, la democracia y lo que es justo.

Ha pasado el tiempo, y la Comuna de Paris, es absolutamente:

“…una fiesta, la más grande del siglo y de los tiempos modernos. El análisis más frío descubre allí la impresión y la voluntad de los insurgentes de volverse los dueños de su vida y de su historia, no solamente en lo que concierne a las decisiones políticas sino al nivel de la cotidianeidad. Es en ese sentido como comprendemos a Marx: “La más grande medida social de La Comuna era su propia existencia en acto… París todo verdad, Versalles, todo mentira.”

III

Maquinaria de la guerra y el negocio de la droga

Al Departamento de Defensa, al Pentágono, le corresponde el papel de “agencia principal y única” en la espuria guerra de USA contra el narcotráfico. Y es competencia del Comando Sur, por tanto, de las correspondientes políticas, acciones militares y de seguridad, en Sur America y el Caribe. Desde esta lógica imperial, se dinamiza y acentúa la intervención militar de USA en la región, con base de un conjunto de acuerdos (y la permisividad de gobiernos de Colombia, Perú México y Chile) que aseguran la potenciación del uso de las fuerzas militares estadounidense y de su aparato de inteligencia, así como la ampliación de sus bases militares.

Desde que Ronald Reagan oficializa la “guerra militar contra las drogas”, y se ejecutan la “Operación Cóndor” en territorio mexicano (1975-1977), la “Fulminante” en Colombia (1978-1980), y la “Iniciativa Andina” (1989, focalizada en Colombia, Bolivia y Perú), asistimos a un intervencionismo militar creciente, a formas de conflicto armado no convencional, desencadenados por el imperio.

Estamos topados con lo obvio, con eso que tiene la fuerza de lo evidente. Después de cuatro décadas de guerra del Departamento de Estado contra la droga, y sus consecuencias militaristas: el negocio criminal altamente rentable, la economía ilícita que lubrica al capital: se ha consolidado. Las mafias o carteles controlan cada vez más territorios, tienen mayor poder de fuego y son inmensamente ricas: pululan dentro y fuera de los Estados.

El uso geopolítico del negocio de las drogas, constituye una de las contradicciones principales entre el imperio y la Revolución Bolivariana, entre el pueblo trabajador y el capital. Y esa contradicción, configura posibles desenlaces, que no podemos obviar.

Es una desventura inexcusable ignorar que Una de las definiciones clásicas de la geopolítica –conflicto de poderes para el control del territorio, de sus riquezas y de los hombres que la producen- es absolutamente aplicada a la guerra de las drogas”.

Fuente: Aporrea- http://www.aporrea.org/ddhh/a208640.html

Fuente de imagen: http://fuerza.com.mx/wp-content/uploads/2013/05/DROGA-MARIHUANA.jpg


Ninguna ejecución puede pasar desapercibida. Apatzingán: rendición de cuentas urgente y ejemplar

Las organizaciones y personas firmantes exigimos la investigación imparcial, profesional, expedita, convincente y transparente en torno a los hechos de violencia sucedidos en Apatzingán, Michoacán, el pasado 6 de enero de 2015Policía Federal - Apatzingán - Foto La Jornada Michoacán

  • Una investigación periodística publicada el 18 de abril elaborada por Laura Castellanos, soportada en decenas de testimonios y material gráfico diverso, imputa a miembros de la Policía Federal la ejecución extrajudicial de 16 personas sucedida el 6 de enero pasado en Apatzingán, Michoacán.
  • A cuatro meses de acontecidos los hechos, no hay información pública que acredite resultados derivados de investigación formal alguna por parte de la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). El hecho alimenta la sospecha y debilita las expectativas de castigo sobre quienes podrían ser responsables de estas conductas.
  • Nada lastima más a las instituciones policiales y su relación con la sociedad que la impunidad ante conductas delictivas y violatorias graves de los Derechos Humanos a cargo de sus representantes. La denuncia periodística merece investigaciones ágiles, ejemplares, imparciales, profesionales y transparentes.

Pronunciamiento conjunto

México D.F., 14 de mayo de 2015.- Según la investigación periodística referida, la cual incluye 39 testimonios y es acompañada por material videográfico y fotográfico, 16 personas habrían sido ejecutadas y varias más heridas a manos de representantes de la Policía Federal.

El mismo día 18 de abril la Comisión Nacional de Seguridad de la Secretaría de Gobernación informó que “recibió de manera anónima un video del cual se pueden inferir presuntos actos de uso excesivo de la fuerza o abuso de autoridad por parte de elementos de la Policía Federal, en el municipio de Apatzingán en el Estado de Michoacán” y que se iniciarían las investigaciones correspondientes.

Tres días después se publicaron declaraciones del ex-comisionado de seguridad en Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, donde afirma que el material publicado por la revista Proceso está distorsionado y fuera de contexto, y sostiene que hay pruebas suficientes para demostrar fuego cruzado entre civiles. Por su parte, desde el 14 de enero la Comisión Nacional de los Derechos Humanos publicó el comunicado CGCP/008/15 donde informa que “integra el correspondiente expediente de queja”.

A su vez, el periódico Reforma informó que “todavía el 5 de marzo la Policía Federal dio a conocer en una respuesta de información que no tenía en sus archivos ningún documento respecto a una investigación interna sobre el caso contra sus agentes”.

Pronunciamiento

El artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dispone que la actuación de la policía “se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos”. Esos principios sólo serán realidad en las prácticas policiales si se logra garantizar que las conductas positivas son premiadas y las negativas sancionadas. Si no hay rendición de cuentas jamás habrá policías profesionales.

El paso del tiempo, luego de los hechos de Apatzingán, sin información que acredite las investigaciones y sin las consecuencias de ley correspondientes, abona de manera ejemplar a la crisis crónica en la que se encuentra el imperio de la ley en este país.

Los hechos de Apatzingán no representan el primer escándalo que implica a miembros de la Policía Federal. Esta institución no puede ser modelo de referencia ni ejemplo a seguir para otras policías en tanto sus sistemas de control interno y externo y su voluntad de rendir cuentas no estén por encima de la sospecha. Las actuaciones individuales de las y los agentes de policía deben evaluarse en función de las debilidades institucionales que las incentivan o que poco pueden hacer para controlarlas y evitar su repetición. Los hallazgos de las investigaciones deben convertirse en insumos encaminados al fortalecimiento de las distintas prácticas y mecanismos de supervisión de la policía, en el marco de un proceso de mejora continua.

La presentación urgente de resultados convincentes en las investigaciones recae en la Comisión Nacional de Seguridad, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. De no haber una respuesta coherente con la gravedad de las imputaciones, una vez más se minará el apoyo y la confianza social que deben estar en el soporte de la función policial en un Estado democrático de derecho.

Organizaciones:
Article 19 Oficina México y Centroamérica
Biopoder, A.C.
Casa Michoacán en Chicago, Illinois, Artemio Arreola
Cascadas de Ichaqueo, S.C. de R.L.
Cátedra de Canto Libre
Cauce Ciudadano, A.C.
Centro de Apoyo a la Salud Alternativa, A.C., CASA
Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar, CACEH A.C.
Centro de Derechos Humanos “Bartolomé Carrasco Briseño”. A.C.
Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria O.P.” A.C.
Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan
Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, A.C.
Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, A.C.
Centro de Investigación y Proyectos  Geográficos, A.C, CIPG
Centro Nacional de Comunicación Social, A.C., Cencos
Club Acuitzio en Illinois, Rosa Arreola, Alfredo Gámez
Club Cuitzeo, Félix Pintor
Club Huandacareo, Armando Díaz
Club Jeruco en Estados Unidos, Ramiro Izquierdo
Club La Campana, Velia Rubio, Presidenta. Sandra Soto, Tesorera
Club Morelia en Illinois, Arsenio Gutiérrez
Club San Rafael, Marco Rodríguez
Club Villa Morelos, Martín Ávila
Club Zinapecuarense, Jorge Muñoz
Colectivo por una política integral hacia las drogas, A.C., CUPIHD
Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C., CMPDPDH
Comisión Regional de Derechos Humanos de Ciudad Hidalgo, A.C.
CONVIHVE, A.C.
Durango Unido en Chicago Federación de Duranguenses, Rodolfo Bolívar, Presidente.  Marcia Soto Vicepresidente
Educación y Servicio Comunitario, A.C, ESECO
Escuela Latinoamericana de Actoría Social Juvenil
Espolea, A.C.
Federación de Clubes Michoacanos en Illinois 33 FEDECMI
Federación de Clubes Michoacanos en Nevada, Reveriano Orozco
Federación de Clubes y Asociaciones de Michoacanos FECADEMIN, Francisco Moreno y Ramiro Romero
Freedom House
Frente Binacional Michoacano FREBIMICH, Rubén Chávez
Frontera con Justicia, A.C., Casa del Migrante de Saltillo
Fundación Cultural Ramón Martínez Ocaranza, A.C.
Fundar, Centro de Análisis e Investigación, A.C.
IDHEAS Litigio Estratégico en Derechos Humanos, A.C.
Inclúyete Incluyendo, A.C.
Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo, A.C.
Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social, INCIDE Social, A.C.
Institución Renace, A.B.P.
Instituto de Justicia Procesal Penal, A.C.
Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, A.C., IMDHD
Instituto para la Seguridad y la Democracia, A.C., Insyde
México Evalúa
México Unido Contra la Delincuencia, A.C.
Michoacán por la Educación, A.C, MIEDUCA
Michoacanos Unidos por la Salud y Contra el Sida, A.C, MUSS
Movimiento Migrante Mesoamericano
Movimiento Unido Mexicano, A.C.
Nicolaitas Unidos en Pro de la Sociedad Michoacana, A.C.
Observatorio Nacional Ciudadano
Para Leer en Libertad, A.C.
Red Internacional de Migración y Desarrollo
Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos”, conformada por 75 organizaciones en 21 estados de la República Mexicana*
Red por los derechos de la infancia en México, REDIM
Red RETOÑO para la Prevención Social de la Delincuencia Organizada
ReverdeSer Colectivo
Sin Fronteras, I.A.P.
WOLA, Washington Office on Latin America

Personas:
Alejandro Hope
Alejandro Madrazo Lajous
Alejandro Solalinde
Alfonso Cuarón
Arturo Arango Durán
Bertha Navarro Solares
Carlos Cruz Santiago
Carlos Ríos Espinosa
Cecilia Suárez
Clara Jusidman Rapoport
David A. Shirk
Denise Dresser
Dolores Heredia
Eduardo Bohórquez
Eduardo Gallo y Tello
Elena Azaola, Investigadora del CIESAS
Elena Poniatowska
Erika Llanos Hernández
Ernesto Canales Santos
Erubiel Tirado
Eugenia León
Fabrizio Mejía Madrid
Gael García Bernal
Giovanni Xochipa Cano
Greco Rosas Méndez
Guadalupe Barrena Nájera
Gustavo Fondevilla
Javier Mancera de Arrigunaga
Jesús Robles Maloof
José Antonio Guevara B.
José Emilio Espínola Martínez
Juan Francisco Torres Landa
Juan Villoro
Julia Monárrez Fragoso, Profesora Investigadora, El Colegio de la Frontera Norte
Laura Carrera Lugo
Laura Esquivel
Layda Negrete
Lourdes Morales
Luis De la Barreda Solórzano

Luis González Placencia

Lydia Cacho Ribeiro
Marcela Azuela Gómez
Marcelina Bautista
María Eugenia Suárez de Garay
Mario Campos Cortés
Miguel Carbonell
Miguel Concha Malo
Miguel Pulido Jiménez
Mónica Serrano
Nacho Maldonado Llobet
Paco Ignacio Taibo II
Paloma Sáiz Tejero
Ricardo Raphael
Roberto Hernández
Rubén Álvarez Mendiola
Sergio Aguayo
Silvano Cantú
Soren García Ascot

* Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos”: Agenda LGBT (Estado de México); Alianza Sierra Madre, A.C. (Chihuahua); Asistencia Legal por los Derechos Humanos, A.C. (AsiLegal) (Distrito Federal); Asociación Jalisciense de Apoyo a los Grupos Indígenas, A.C. (AJAGI) (Guadalajara, Jal.); Bowerasa, A.C. “Haciendo Camino” (Chihuahua, Chih.); Casa del Migrante Saltillo (Saltillo, Coah.); Católicas por el Derecho a Decidir, A.C. (Distrito Federal); Centro “Fray Julián Garcés” Derechos Humanos y Desarrollo Local, A. C. (Tlaxcala, Tlax.); Centro de Apoyo al Trabajador, A.C. (CAT) (Distrito Federal); Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas”, A. C. (San Cristóbal de Las Casas, Chis); Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa,A.C (Tonalá, Chis.); Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria O.P.”, A. C. (Distrito Federal); Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez”, A. C. (Distrito Federal); Centro de Derechos Humanos “Don Sergio” (Jiutepec, Mor.); Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova”, A.C. (Tapachula, Chis.); Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, A. C. (Tlapa, Gro.); Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Chihuahua); Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del Sur de Veracruz “Bety Cariño”, A.C. (Tatahuicapan de Juárez, Ver.); Centro de Derechos Humanos “Juan Gerardi”, A. C. (Torreón, Coah.); Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (Cd. Juárez, Chih.); Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, A.C. (León, Gto.); Centro de Derechos Indígenas “Flor y Canto”, A. C. (Oaxaca, Oax.); Centro de Derechos Humanos Toaltepeyolo (Orizaba, Veracruz); Centro de Derechos Indígenas A. C. (Bachajón, Chis.); Centro de los Derechos del Migrante (Distrito Federal); Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, A. C. (CEPAD) (Guadalajara, Jal.); Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL-DF) (Distrito Federal); Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL-Guadalajara) (Guadalajara, Jal.); Centro Diocesano para los Derechos Humanos “Fray Juan de Larios”, A.C. (Saltillo, Coah.); Centro Juvenil Generando Dignidad (Comalcalco, Tabasco); Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) (Distrito Federal); Centro Mujeres (La Paz, BCS.); Centro Regional de Defensa de DDHH José María Morelos y Pavón, A.C. (Chilapa, Gro.); Centro Regional de Derechos Humanos “Bartolomé Carrasco”, A.C. (BARCA) (Oaxaca, Oax.); Ciencia Social Alternativa, A.C. KOOKAY (Mérida, Yuc.); Ciudadanía Lagunera por los Derechos Humanos, A.C. (CILADHAC) (Torreón, Coah.); Colectivo Educación para la Paz y los Derechos Humanos, A.C. (CEPAZDH) (San Cristóbal de Las Casas, Chis.); Colectivo contra la Tortura y la Impunidad (CCTI) (Distrito Federal); Comité Cerezo (Distrito Federal); Comité Cristiano de Solidaridad Monseñor Romero (Distrito Federal); Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos “Hasta Encontrarlos”(Distrito Federal); Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán, A.C. (Tehuacán, Pue.); Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A.C.(COSYDDHAC) (Chihuahua, Chih.); Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, A. C. (CIDHMOR) (Cuernavaca, Mor.); Comisión Regional de Derechos Humanos “Mahatma Gandhi”, A. C. (Tuxtepec, Oax.); Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha A.C. (CODIGODH) (Oaxaca, Oax.); Comité de Defensa de las Libertades Indígenas (Palenque, Chis.); Comité de Derechos Humanos Ajusco (Distrito Federal); Comité de Derechos Humanos “Fr. Pedro Lorenzo de la Nada”, A. C. (Ocosingo, Chis.); Comité de Derechos Humanos “Sierra Norte de Veracruz”, A. C. (Huayacocotla, Ver.); Comité de Derechos Humanos de Colima, A. C. (Colima, Col.); Comité de Derechos Humanos de Comalcalco, A. C. (CODEHUCO) (Comalcalco, Tab); Comité de Derechos Humanos de Tabasco, A. C.(CODEHUTAB) (Villahermosa, Tab); Comité de Derechos Humanos y Orientación Miguel Hidalgo, A. C. (Dolores Hidalgo, Gto.); Comité Sergio Méndez Arceo Pro Derechos Humanos de Tulancingo, Hgo A.C. (Tulancingo, Hgo.); El Caracol, A.C (Distrito Federal); Estancia del Migrante González y Martínez, A.C. (Querétaro, Qro.); Frente Cívico Sinaloense. Secretaría de Derechos Humanos (Culiacán, Sin.); Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (Distrito Federal); Indignación, A. C. Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (Mérida, Yuc.); Iniciativas para la Identidad y la Inclusión A.C. (INICIA) (San Cristóbal de Las Casas, Chis.); Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuria, S.J. Universidad Iberoamericana- Puebla (Puebla, Pue.); Instituto Guerrerense de Derechos Humanos, A. C. (Chilpancingo, Gro.); Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (Distrito Federal); Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, A. C. (IMDEC) (Guadalajara, Jal.); Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Programa Institucional de Derechos Humanos y Paz (Guadalajara, Jal.); Mujeres Indígenas por la Conservación, Investigación y Aprovechamiento de los Recursos Naturales, A. C.(CIARENA) (Oaxaca); Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C. (ODI) (Distrito Federal), Programa Universitario de Derechos Humanos. UIA –León (León, Gto.); Proyecto de Derechos Económicos, Sociales yCulturales (ProDESC) (Distrito Federal); Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER) (Distrito Federal); Promoción de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PRODESCAC) (Estado de México); Respuesta Alternativa, A. C. Servicio de Derechos Humanos y Desarrollo Comunitario (San Luis Potosí); Servicio, Paz y Justicia de Tabasco, A.C.(SERPATAB) (Villahermosa, Tab.); Servicios de Inclusión Integral, A.C. (SEIINAC) (Pachuca, Hgo.); Tequio Jurídico A.C. (Oaxaca, Oax.)

¿Qué tienen en común el Estado Islámico y los cárteles mexicanos?

Como ocurre con el Estado Islámico, el poder de los cárteles ha aumentado debido a la desastrosa política nacida en EE.UU., sostiene la escritora Rebecca Gordon, quien establece que es “la guerra fallida contra la droga en EE.UU. y los multimillonarios cárteles de narcotráfico la que ha creado una realidad parecida a la del Estado Islámico a lo largo de la frontera”.

“Decapitan a cientos de personas. Cuerpos sin cabeza ni manos como advertencia a aquellos que se resistan a su poder.Han penetrado en el Gobierno local, estatal y nacional y controlan grandes regiones del país. Proporcionan empleo a un público empobrecido que desconfía de su Gobierno actual con su amargo récord de corrupción represión y tortura. Seducen a jóvenes de varios países, incluyendo EE.UU., en sus actividades criminales”, comienza relatando la escritora Rebecca Gordon en el portal Alternet, advirtiendo que esta descripción podría pertenecer tanto a la organización terrorista Estado Islámico como a las multimillonarias industrias de los cárteles de droga mexicanos.

“Como el del Estado Islámico, el poder de los cárteles ha aumentado debido a la desastrosa política nacida en EE.UU.”, sostiene la escritora, quien establece que ha sido “la guerra fallida contra la droga en EE.UU. y los multimillonarios cárteles de narcotráfico la que ha creado una realidad parecida a la del Estado Islámico a lo largo de la frontera”.

Gordon afirma que “ambas guerras han sido resultado del retroceso”, ya que tal y como “la guerra de EE.UU. en Afganistán, Irak y Libia fertilizó el terreno para el Estado Islámico”, lo mismo hizo “la llamada guerra contra las drogas, que abrió nuevos horizontes para los cárteles del narcotráfico”.

En México, “el ejército estadounidense está involucrado directamente en la guerra contra las drogas (…) esa ‘guerra’ ha servido como pretexto para la militarización de las fuerzas policiales locales y ha aumentado la vigilancia sistemática de los ciudadanos sobre sus vidas normales”, sostiene Gordon. “Tanto la seguridad nacional del Estado como el Gobierno de derecha, han utilizado el espectro del Estado Islámico para crear una atmósfera de pánico e histeria en el país y ambos han utilizado el grotesco y violento teatro de los cárteles de droga para justificar la demonización de los inmigrantes de América Latina y la militarización masiva de las fronteras americanas”, afirma la escritora.

“Al igual que las aventuras militares de EE.UU. en Oriente Medio y Afganistán, la guerra estadounidense contra las drogas en México ha dejado un gran problema en el lugar (…) esa guerra sólo ha hecho aumentar visiblemente el problema del narcotráfico, al igual que la guerra contra el terror ha creado más organizaciones terroristas. En ambos casos no existen evidencias de que cualquier otro curso excepto la guerra sean considerados en Washington”, concluye.

FUENTE: MDZOL- http://www.mdzol.com/nota/595643-que-tienen-en-comun-el-estado-islamico-y-los-carteles-mexicanos/

Lee la nota original

What Do ISIS and Drug Cartels in Mexico Have in Common?

The failed drug war in the U.S. and the billion-dollar cartels have created an ISIS-like reality right across the border.

en http://www.alternet.org/world/what-do-isis-and-drug-cartels-mexico-have-common

En España dicen: ¡Pobre México!

Por Juan Carlos Hidalgo

Se le atribuye a Porfirio Díaz haber acuñado el dicho, “¡Pobre México! ¡Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!” La frase ha formado parte de la psique azteca por más de un siglo, ilustrando una arraigada –pero muchas veces exagerada– percepción de victimización a manos del vecino del Norte. Sin embargo, si repasamos el papel que EE UU ha jugado en la guerra contra el narco en la última década, caeremos en cuenta que el exdictador mexicano llevaba algo de razón.

Está clara la responsabilidad directa que tiene EE UU como principal consumidor de droga en el mundo. Esto es algo que ya ni el mismo Washington niega. Sin esta insaciable demanda por estupefacientes, que no ha variado mucho a lo largo de las décadas, no existiría una sofisticada estructura transnacional para satisfacerla. También cada vez hay un mayor consenso sobre el nefasto papel que EE UU ha jugado como promotor hemisférico de una estrategia prohibicionista sin la cual, este mercado multimillonario es controlado no por empresarios que cumplen la ley, sino por violentos criminales.

El señalamiento va dirigido más bien a las distintas iniciativas que en los últimos años ha lanzado Washington para supuestamente coadyuvar a México en la guerra contra el narco. En muchos casos, la ayuda estadounidense más bien ha terminado empoderando a los criminales que pretendía combatir.

Por ejemplo, en el 2009 el Washington Post reportó sobre cómo el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) les dio santuario en EE UU a peligrosos narcotraficantes mexicanos a cambio que sirvieran de informantes. Sin embargo, en ningún momento el ICE se garantizó que estos colaboradores renunciaran a sus actividades criminales en México. Según el Post, en al menos una ocasión uno de los informantes incluso ordenó un ajusticiamiento que se llevó a cabo en territorio estadounidense. Peor aún, las autoridades federales condujeron la operación sin comunicarles a los cuerpos policiales locales.

Más publicidad recibió el operativo “Rápido y Furioso” del Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés). Este programa consistía en permitir la entrada ilegal de armamento desde EE UU hacia México con el fin de rastrear y eventualmente desmantelar las redes de tráfico de armas. De tal forma, la ATF facilitó la compra de hasta 2.500 armas de fuego por parte de los carteles, con el agravante que las autoridades estadounidenses perdieron el rastro de la mayoría de ellas. Eventualmente, estas armas serían utilizadas en múltiples crímenes en México. El escándalo casi le costó el puesto al entonces Fiscal General, Eric Holder.

El Gobierno federal de EE UU no solo les otorgó asilo a narcotraficantes y les facilitó la compra de armas de fuego, también lavó millones de dólares a su favor. En el 2011 el New York Times informó sobre una operación secreta de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) que consistía en transportar cargamentos con cientos de miles de dólares a través de la frontera con el fin de seguirles la pista hasta llegar a los líderes de las organizaciones criminales. No obstante, como indicó el NYT, “Hasta ahora hay pocos indicios que rastrear el dinero haya afectado las operaciones de los carteles y poca evidencia que los narcotraficantes mexicanos estén experimentando algún apuro financiero”.

Si bien desde entonces los líderes de los principales carteles mexicanos han sido capturados en operaciones en las que, en la mayoría de los casos, no se disparó un solo tiro, en ningún momento ha trascendido que el lavado de dólares de la DEA jugara un papel importante en las detenciones. Más aún, estos capos simplemente han sido reemplazados por nuevos criminales, en algunos casos más violentos.

Por último, un artículo este año en The Nation del analista Jesse Franzblau reveló cables desclasificados que muestran cómo el gobierno federal de EE.UU. continuó enviando millones de dólares a cuerpos de seguridad mexicanos a pesar de tener conocimiento que estos se encontraban infiltrados por el crimen organizado. El dinero era parte del Plan Mérida, un programa de 2.600 millones de dólares destinado a ayudar a México en su lucha contra los carteles. En algunos casos, los documentos parecen incluso mostrar a los funcionarios estadounidenses tratando de encubrir o minimizar graves episodios de abusos a los derechos humanos cometidos por las fuerzas de seguridad mexicanas, de tal forma que la continuidad del Plan Mérida no se viera afectada.

Estos casos denotan una torpeza casi criminal en la manera que EE.UU. ha intentado apoyar la lucha contra el crimen organizado al sur de su frontera. Por el bien de México, es hora que Washington más bien reconozca el fracaso de su enfoque prohibicionista y acepte los crecientes llamados a favor de legalizar las drogas.

FUENTE: El País- http://internacional.elpais.com/internacional/2015/03/19/actualidad/1426730735_716623.html