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Drogas: ¿Golpe de timón?

 

José Antonio Crespo
crespo5501@hotmail.com

Sin duda la política sobre drogas anunciada por Enrique Peña Nieto recientemente representa el cruce de un umbral cualitativo, un cambio de modelo, del rígido prohibicionismo punitivo a uno en que se enfoca el problema como de salud pública, reconociendo el fracaso e irracionalidad del esquema prohibicionista. Paradójicamente, aunque pareciera un movimiento hacia el futuro, en realidad lo es al pasado, pero un pasado más racional y adecuado que abandonamos en 1939, cuando Estados Unidos nos obligó a adoptar el prohibicionismo. Justo antes de esa fecha, México había mantenido una aproximación a la mariguana como asunto de salud pública. Ahora se retoma, al menos parcial e inicialmente, lo que nunca debió abandonarse (fue Lázaro Cárdenas, tan autónomo en materia petrolera, quien se doblegó en el tema de las drogas frente a Estados Unidos).

Los gobiernos priístas decidieron administrar el problema para mantener bajos costos al ciudadano (como también hace Estados Unidos). Pero la alternancia presidencial en 2000 afectó fuertemente el entramado mediante el cual aquella estrategia funcionaba. Además vino la decisión de Vicente Fox de declarar una “guerra sin cuartel” a los cárteles de la droga, que elevó la violencia. Y después, Felipe Calderón metió el acelerador a ese esquema, por lo que la violencia se disparó exponencialmente (los datos no mienten). La decisión de Calderón de vestir un uniforme militar de talla más grande, simbolizó muy bien dos cosas: A) su determinación de conseguir mediante esa estrategia la legitimidad que no obtuvo en las urnas, y B) el hecho de que le quedó grande la estrategia elegida (igual que el uniforme). Los especialistas del tema insistieron en que, si bien Calderón podía obtener los primeros años gran popularidad, las cosas se le saldrían de control (pues era pegarle al avispero) y su estrategia se le revertiría políticamente. Así ocurrió. Con Peña las cosas no cambiaron gran cosa, pues siendo ese un punto muy vulnerable del gobierno de Calderón, el candidato priísta prácticamente no habló del tema durante su campaña (sino que se centró en las reformas estructurales a la Constitución). Eso sugiere que Peña no sabía bien a bien qué hacer en materia de narcotráfico. Y de ahí que la violencia e inseguridad hayan continuado en patrones similares a los de Calderón. Pero la despenalización gradual en Estados Unidos, el fallo de la Suprema Corte amparando el derecho al uso recreativo de marihuana, y el cada vez más evidente fracaso del esquema punitivo, generaron presiones en favor de un golpe de timón. Eso, pese a persistir Peña en su oposición personal, lo que habla al menos de su mayor flexibilidad y capacidad de respuesta en contraste a Calderón (pues jamás reconocería haberse equivocado en su estrategia, y seguramente hoy la sigue defendiendo, pese a su evidente fracaso e irracionalidad).

Con todo, los cambios anunciados quedan cortos en la congruencia que exige un enfoque de salud pública, pues eventualmente se tendría que despenalizar también la producción, distribución y venta de mariguana, y aceptar el derecho de las personas a decidir lo que se ingiere, bajo el enfoque de derechos individuales en que se basó la Suprema Corte al conceder un amparo para el consumo recreativo. Se podría pensar, por ejemplo, que la iniciativa de Peña nos va a equiparar con California, que despenalizó la mariguana para fines curativos pero aún no recreativos (aunque seguramente lo hará pronto). Pero no; allá el uso curativo incluye la posibilidad de fumar la yerba por insomnio, inapetencia, migraña u otras dolencias menores. La producción y venta están despenalizados, y se exige para su compra contar con un permiso otorgado por un médico, válido por varios meses. Eso es lo congruente con un enfoque de salud pública. Y el enfoque de derecho a decidir sin la injerencia del Estado paternalista va más allá. Esos tendrían que ser los siguientes pasos en este nuevo paradigma al que se alude, aunque dado el conservadurismo mexicano (del gobierno y la sociedad), podría tomar mucho tiempo aún.

 

Fuente original: http://www.forumenlinea.com/site/index.php?option=com_content&view=article&id=2845&catid=80&Itemid=493

 

Foto de portada: ReverdeSer Colectivo

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Proximamente… Concierto por la Paz, la Vida y la Justicia en el Zócalo

Aparta la fecha!

El domingo 10 de abril el zócalo capitalino será sede del Concierto por la Paz, la Vida y la Justicia

Este evento recibirá a la caravana del mismo nombre (pazvidajusticia.org) con el objetivo de que expresemos colectivamente la necesidad de terminar con la absurda guerra contra las drogas y así poder caminar juntxs hacia la paz mediante la justicia tan anhelada en México, Guatemala, Honduras, El Salvador así como en el resto de nuestramerica y el mundo.

Asista, convoca, participa

#AltoalaGuerraContraLasDrogas #NoMoreDrugWat

#PorLaPazLaVidayLaJusticia

 

Banner para redes sociales:

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1er cartel del Concierto por la Paz, la Vida y la JusticiafestivalCaravana_cartel.jpg

Audiencias públicas para las alternativas de la regulación de la marihuana: “Regulación en relación con la seguridad pública”

Amaya Ordorika Imaz, integrante de ReverdeSer Colectivo, participó el día de hoy en la mesa “Regulación en relación con la seguridad pública”, en el marco de las Audiencias públicas para las alternativas de la regulación de la marihuana, a la que convocó la Mesa Directiva del Senado de la República.

Aquí pueden encontrar el video completo de la mesa:

 

Para el seguimiento en redes sociales busca #RegulacionResponsable

 

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La guerra contra el narcotráfico castiga más a las mujeres

La lucha contra el narcotráfico en América Latina se ha convertido en una “guerra contra las mujeres más pobres” porque afrontan altas penas por el transporte de drogas. Prueba de ello, es el elevado índice de presas en la región por ese delito, según Catalina Pérez, profesora e investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas —Cide— de México.

“Hay una gran proporción de mujeres en la cárcel por drogas y ello implica un problema primero a la hora de aplicar la ley. Es una guerra contra las mujeres más pobres y vulnerables de nuestra sociedad”, asegura la experta.

Un reciente informe del Colectivo de Estudios Drogas y Derecho, que contó con la participación del Cide y la Cámara de Diputados de México, reveló que las mujeres encarceladas por drogas varían del 24 por ciento del total de presas en Uruguay al 75,5 por ciento en Costa Rica.

En Perú y Brasil, las reclusas por drogas representan el 60,6 por ciento (2014) y el 60,6 por ciento (2013) del total, respectivamente. En Argentina son el 65 por ciento de las mujeres presas y crecieron en números absolutos un 271 por ciento entre 1989 y 2008; mientras que en México son el 44,8 por ciento de las encarceladas en prisiones federales y el 14,2 por ciento de las presas en centros locales.

A juicio de la experta, ello se debe principalmente a una legislación inadecuada: “En la aplicación de las normas en el delito de drogas, las mujeres son mucho más vulnerables a ser aprehendidas y castigadas; y las conductas que normalmente realizan llevan aparejadas sentencias mucho más largas”, subraya.

En el mercado del tráfico de estupefacientes, la mayoría de mujeres trabaja como mula —transportando drogas dentro y fuera de un país—, lo que conlleva “penas altísimas”, de hasta 25 años de cárcel en naciones como México.

“Quienes legislan se imaginan a una persona que está transportando quizás en un camión, grandes cantidades (de drogas), no a una mujer pobre que se metió unas cápsulas de cocaína en el cuerpo”, destaca la investigadora.

Esto revela, además, la utilización de las mujeres por parte del crimen organizado, una red en la que ocupan los eslabones más bajos.

“En el organigrama del narcotráfico, (las mujeres) tienen las de perder por dos razones. Muchas veces tienen que cometer los delitos con peores penas y, a la vez, son fácilmente reemplazables, por lo que su detención no implica algo relevante para la organización”.

Muchas de las mujeres presas tienen un perfil similar: provienen de familias pobres, tienen un nivel educativo bajo y, en muchas ocasiones, son también madres, en su mayoría solteras o con la pareja en prisión.

En Costa Rica el 90 por ciento de las madres presas son solteras, y en México, el 22 por ciento de las reclusas tiene a su pareja en la cárcel, frente al 2 por ciento de los internos varones.

Esta situación genera una situación que impacta a sus hijos.

“Son niños que terminan en la cárcel con su mamá, que es una situación terrible dadas las condiciones de las prisiones en América Latina, o se quedan con familiares o vecinos (…) y muchos de ellos entran en condiciones de calle, vulnerabilidad o abuso”, destaca la experta del Cide.

A menudo ellas, a diferencia de los hombres, son abandonadas por sus familias, pues socialmente se considera “más reprobable que una mujer delinca”.

Fuente: http://www.elcolombiano.com/guerra-contra-las-drogas-castiga-a-las-mujeres-AA3165604

a 4 años seguimos exigiendo #JusticiaParaNepo

12309750_10153285251286188_4977079845983242581_o.jpg A 4 años del asesinato de Nepomuceno Moreno, un padre que buscando a su hijo Jorge Mario encontró la muerte, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad convoca a las 2pm de este sábado 28 de noviembre a limpiar las placas de nuestras personas desaparecidas y de nuestros muertos y a llevar flores a ese recinto de Memoria que se ha transformado la Estela de Paz.

“De todo corazón si se muere uno en esta guerra que andamos, no se sientan, ni digan nada, que lo que digan, nada más: murió porque andaba peleando por su hijo y es todo”

Cinco factores que influirán en el nivel de violencia en México en 2016

Por ALEJANDRO TLACAÉLEL RAMÍREZ DE LEÓN*

Nov 17, 2015

Aunque el pasado 4 de noviembre se dio un avance (pequeño, en mi opinión) hacia la despenalización total de la mariguana en México, recientes cambios en distintas regiones del mercado mundial de drogas, y la continuidad a nivel nacional y regional de la estrategia de Guerra a las Drogas, llevan a esperar que en 2016 la violencia en México aumentara, por al menos 5 razones.

 

Cárteles mexicanos seguirán siendo más peligrosos que grupos terroristas

Actualmente el poder de fuego de los cárteles mexicanos ha llegado a tal punto, que el Balance Nacional sobre la Amenaza de la Droga (BNAD) 2015 estimado por Estados Unidos,  las considera (por lo menos a 9 de ellas) como amenazas para la seguridad interna de dicho país, incluso como una amenaza mayor a la amenaza terrorista. Aunado a ello, no es posible esperar que la legalización de la marihuana en algunos estados de la Unión Americana implique una disminución sustancial en el poder económico de los cárteles mexicanos (ya que aún controlan el resto de mercados de marihuana y además trafican otras drogas) y por ende, tampoco de su poder de fuego.

 

Los cárteles mexicanos tienden a controlar el mercado de consumidores de drogas más grande del mundo

Los cárteles mexicanos suelen no tener ningún competidor en las regiones del mercado norteamericano en que operan. Uno de esos mercados es el de heroína, y es posible que pronto lo dominen. El BNAD indica que el polvo color marrón de manufactura mexicana ha mejorado su calidad, y con ello comenzado a desplazar al polvo blanco de manufactura sudamericana. Este cambio en el mercado de la heroína permitiría a los cárteles mexicanos hacerse con los recursos necesarios como para incrementar su poder de fuego. El dominio regional de los cárteles mexicanos se puede apreciar en el gráfico de abajo.

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Dos cárteles pelean por ser el de mayor poder en México

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es la organización de mayor crecimiento, y podría llegar a superar al Cártel de Sinaloa (actualmente el mayor de mayor poder). Esto además de significar posibles enfrentamientos armados entre ambos grupos, es alarmante porque muestran algunas fallas enormes de la Guerra a las Drogas del gobierno mexicano. En particular, muestra cómo el enfoque de detener a los líderes de los distintos cárteles sin acabar con las estructuras financieras y operativas ha fracasado en evitar el surgimiento de nuevas organizaciones que surjan a partir de los restos de las anteriores. En particular, muestra como la estrategia de desarticulación del Cartel del Milenio no fue del todo exitosa (es el antecedente directo del CJNG). De igual forma, habla de la corrupción en las fuerzas policiales, pues “El Mencho” Osenegua, líder del CJNG, antes era policía.

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Cárteles sudamericanos enviarán más cocaína a EU y tendrán que pelear por su transporte contra cárteles y/o fuerzas federales mexicanas

De acuerdo con los datos de la DEA, los cárteles colombianos parecen haber aumentado su producción en cerca de 41% entre 2014 y 2015. Esto les llevaría a desbancar a Perú como el mayor productor de dicha droga

Sin embargo, vale la pena considerar que estimar la producción sudamericana de cocaína es particularmente difícil en estos momentos. Estados Unidos estima un aumento del 39% mientras que la ONU del 44% (es la primera vez que ambos entes difieren en cifras). La dificultad en medir el aumento en la producción se debe al hecho de que el contenido alcaloide de la planta de coca peruana es mayor al de la colombiana (es decir, con la coca peruana se produce más cocaína que con la colombiana). Además, la estrategia peruana de erradicación de plantíos de coca (encaminada a producir cocaína) ha sido fructífera. Se espera que en el corto plazo incluya (con apoyo de Estados Unidos) la región del Valle de los ríos Apurímac, Ene, y Mantaro, responsable del 44% del total de la producción peruana.

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Cual sea la intensidad del aumento en la producción sudamericana de cocaína, es un hecho que ésta va a la alza, y los cárteles colombianos buscarán acomodarla en el mayor mercado de drogas (Estados Unidos). Dado que las principales vías de transporte hacia dicho mercado pasan por suelo mexicano, esto les obligaría a negociar con los cárteles mexicanos o a enfrentárseles, elevando con ello los costos de transporte y probablemente la violencia entre cárteles.

 

Cárteles mexicanos crecen en la producción y distribución de drogas sintéticas y sus precursores

Desde 2010, la ONU informa del crecimiento constante del tráfico hacia EU de metilamina, P-2-P, ácido fenilacético, fenilacetato de etilo, fenilacetamida, ácido tartánico, anhídrico acético por parte de cárteles mexicanos. Todas estas sustancias son precursores químicos necesarios para la producción de drogas sintéticas. Dado el alto precio de estas drogas en el mercado estadounidense, el incremento en la producción puede traer consigo una mayor competencia entre los productores con el fin de colocar su droga en el mercado.

*Economista (Drogas y Desarrollo Regional) CIDE-UNAM. Colaborador de Paradigmas.

 

Fuente: http://www.dineroenimagen.com/blogs/economia-real/cinco-factores-que-influiran-en-el-nivel-de-violencia-en-mexico-en-2016/64658

MÉXICO: EL CAPITALISMO CRIMINAL

MÉXICO: EL CAPITALISMO CRIMINAL 

Por Raúl Romero* – @cancerbero_mx

El capitalismo encomienda el destino de los pueblos a los apetitos financieros de una minúscula oligarquía. En cierto sentido, es un régimen de delincuentes.

Alain Badiou

El problema

El 11 de diciembre de 2006, apenas diez días después de haber asumido la presidencia de México, Felipe Calderón Hinojosa anunció la puesta en marcha del “Operativo Conjunto Michoacán” para combatir al “narcotráfico” en ese estado del país. El operativo implicó la coordinación de al menos 11 organismos federales, entre los que destacan el Ejército Mexicano y la Secretaría de Marina.

El operativo en el estado de Michoacán fue el inicio de la militarización de la seguridad pública, medida que caracterizó al gobierno de Calderón, y que hoy continúa con Enrique Peña Nieto. En poco tiempo, fuerzas militares, marinos y policías federales fueron desplegados por todo el territorio nacional bajo el mismo pretexto: combatir al narcotráfico.

En diciembre de 2008, los gobiernos de México y Estados Unidos de América (EUA) firmaron la primer “Carta de Acuerdo de la Iniciativa Mérida”, un programa al que el Congreso de EUA destinó 2.3 mil millones de dólares. La Iniciativa se basa en cuatro “pilares”:

1) afectar la capacidad operativa del crimen organizado,

2) mantener el Estado de derecho,

3) crear la estructura fronteriza del siglo XXI

4) construir comunidades fuertes y resilentes.

Desde entonces, el gobierno de EUA ha asesorado, intervenido logística y operativamente o proporcionando armas o recursos económicos; violentándose claramente la soberanía de nuestra nación. Comenzó a evidenciarse así la dimensión geopolítica y los verdaderos objetivos del conflicto, pues como nos recuerdan Gian Carlo Delgado y Silvina Romano, “la militarización/paramilitarización de la región se vuelve indispensable para garantizar la realización y transferencia de excedentes”.

Hoy, casi nueve años después de iniciada la “guerra contra el narcotráfico” y a siete de la firma de la Iniciativa Mérida, la sociedad mexicana se encuentra sumergida en la barbarie absoluta: más de 120 mil personas asesinadas, más de 23 mil desaparecidas y más de 160 mil desplazados de sus lugares de origen, esto según las cifras más conservadoras. Peor aún, pareciera que las fuerzas del “narcotráfico” no sólo no han disminuido, sino que se han fortalecido y extendido por todo el país; al tiempo que los proyectos extractivistas se incrementan y las reformas estructurales terminan por despojarnos de derechos y bienes sociales nacionales ganados en otras luchas.

Estos sucesos nos hacen preguntarnos si en verdad la guerra es contra el narcotráfico, como nos lo ha repetido la clase gobernante de este país a través de los medios masivos de comunicación. Basta con mirar más allá de nuestras fronteras y nuestro tiempo para encontrar respuestas y entender los motivos de la guerra. Es precisamente esto lo que intentamos desarrollar a continuación.

Aquí planteamos que el “narcotráfico” no es más que el argumento “legitimador” de un proceso mucho más complejo: la existencia de un capitalismo criminal, el cual tiene por objeto dinamizar la economía mediante la guerra, facilitar los procesos de despojo y acumulación, eliminar las resistencias y la mano de obra desechable, al mismo tiempo que mediante el miedo y el terror, se busca controlar a la sociedad. Sostenemos además que este capitalismo criminal es parte de una reconfiguración global del sistema en la que EUA, con sus aliados en la Unión Europea, buscan recuperar y fortalecer su hegemonía, por lo que en otros países y regiones se fabrican adversarios similares al “narcotráfico” para extender la guerra y continuar con el despojo, por ejemplo el Estado Islámico y otros grupos “terroristas” en Medio Oriente.

Para sostener este argumento, apelamos a experiencias pasadas y presentes, a análisis de casos concretos y disertaciones teóricas que se han elaborado sobre el mismo problema en otras regiones o sobre problemáticas similares con los mismos fines. Miramos con anteojos prestados otros calendarios y otras geografías para buscar claves de análisis de nuestra realidad inmediata.

El trabajo se compone de cuatro apartados. En el primero, Nuestros anteojos, hacemos un breve repaso de las diferentes escuelas de pensamiento que han abordado el problema y definimos los principales conceptos que ayudan a comprender el proceso abordado. En el segundo y tercer apartado, El capitalismo criminal y El Estado criminal, analizamos las formas y repercusiones económico-financieras y jurídico- políticas de esta forma del capitalismo. En último bloque presentamos nuestras consideraciones finales.

Aquí se plantea como “estudio de caso” al México de nuestros días, donde vemos las expresiones más terribles del capitalismo criminal, sin embargo, creemos que los planteamientos generales –con sus respectivas contextualizaciones– bien pueden ser útiles para explicar a otros países del Centro y Sur de América, del África Occidental y en general a otros países donde las corporaciones criminales se han asentado.

Nuestros anteojos

Somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más y más lejos que ellos, no por la agudeza de nuestra vista ni por la altura de nuestro cuerpo, sino porque somos levantados por su gran altura.

Bernardo de Chartes

El fenómeno del crimen organizado como objeto de análisis en las ciencias sociales se ha vuelto una constante, lo que nos demuestra la amplia preocupación en el medio por explicar sus efectos y sus raíces. Google académico ofrece 53,300 resultados al poner la palabra “crimen organizado” en su buscador, y en las bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de México tienen 263 libros que incluyen esta misma palabra en su título, la mayoría de ellos escritos entre 1990 y 2013.

Los trabajos sobre las “mafias” son el antecedente más importante, pero hay enormes diferencias. La forma de organización de las mafias era “artesanal”, muy semejante a los pequeños burgos que potenciaron el desarrollo del capitalismo. Eran grupos organizados de forma gremial, compuestos principalmente por familias y redes de familias que compartían una misma identidad –étnica, nacional o religiosa–, con territorialidades limitadas y con inexistente división del trabajo.

Lo que llamamos crimen organizado es completamente diferente a la forma de organización de la mafia. Si quisiera hacerse una genealogía y buscar los origines de esta expresión del mercado, sería necesario rastrear desde ahí y quizá desde más atrás. Al respecto, Magdalena Galindo escribe que:

El crimen, por supuesto, ha acompañado a la humanidad desde sus inicios, pero hoy no es el mismo que prevaleció durante siglos. Lo que quiero destacar es el paso de una criminalidad, digamos artesanal, a un amplio proceso de industrialización y de internacionalización hasta llegar a convertirse en verdaderos consorcios globalizados.

Ahora bien, dentro de los diferentes abordajes que desde las ciencias sociales se han hecho, existen variantes que no sólo obedecen al tiempo y al espacio desde donde se realizan, sino a adscripciones ideológicas que se ven reflejadas en los instrumentos teórico-metodológicos que se utilizan.

En la bibliografía que hemos revisado encontramos tres grandes corrientes:

  1. La que observa al crimen organizado como un problema de seguridad y como una anomalía del mercado.
  2. La que concentra su análisis en problemas como la corrupción y aspectos de la “cultura política”.
  3. La corriente crítica, erigida principalmente sobre conceptos y teorías marxistas clásicas y contemporáneas.

Cada una de estas corrientes analiza problemas reales y aporta elementos interesantes –muchos de ellos complementarios– para la comprensión de nuestro tema. Sin embargo, la primera busca defender o sostener el orden dado, es decir el capitalismo, lo que le impide entender que el crimen organizado es precisamente una expresión del capitalismo y no una falla del mercado; como quiere verlo. Por su parte, la segunda línea de trabajo se olvida –intencional o inconscientemente– de vincular su objeto de análisis con fenómenos estructurales y plantear el problema en perspectiva histórica, por lo que no comprende que la “corrupción” es completamente funcional a la dinámica del sistema capitalista.

En lo que a este escrito respecta, suscribimos y utilizamos el andamiaje teórico-metodológico de la corriente crítica, la cual a su vez también contiene formas distintas de abordar al crimen organizado, todas ellas complementarias y coincidentes al momento de mirarlo como un fenómeno consustancial al capitalismo, pero con diferencias en cuanto a las posibles soluciones y alternativas. Destacamos dos de estas líneas de investigación:

a. Los trabajos de autores que sostienen que el crimen organizado es resultado de estrategias neo-imperialistas y re-colonizadoras. El crimen organizado es visto como una empresa o corporación capitalista, mediante la cual se asegura la acumulación por desposesión, con la que las metrópolis o centros imperiales garantizan el abastecimiento de recursos naturales y materias primas. El problema es visto fundamentalmente desde una dimensión sistémica y geopolítica.

b. Los que destacan al crimen organizado y al terrorismo como instrumentos para generar control, reproducir el sistema a través de la biopolítica y asegurar la reproducción del capital.

En este ensayo intentamos hacer dialogar en lo posible a estas dos corrientes, pues consideramos que así se alcanzará una visión más general de dicho fenómeno.

El capitalismo criminal

El 17 de junio de 1971, en medio de la crisis económica y social que hacía tambalear a la clase gobernante, el entonces presidente de los EUA, Richard Nixon, señaló que las “drogas” eran el principal enemigo de los EUA. Tres años después, en 1974, el gobierno norteamericano comenzó a invertir fuertes cantidades de dinero en países productores de materias primas para la elaboración de drogas, con el argumento de “erradicar el problema de raíz”. Vale destacar que la mayoría de estos países se ubicaban en América Latina y Medio Oriente.

La “guerra contra las drogas” tomó rápidamente centralidad en los discursos y acciones bélicas de los EUA. Junto a los “comunistas” y al “terrorismo”, las drogas fueron utilizadas como argumento para intervenir política, económica y militarmente en otros países. Al mismo tiempo, la economía de EUA –basada principalmente en el negocio de la guerra– se reforzó y la presencia de sus principales empresas continuó expandiéndose por todo el globo. Al respecto, Silvina Romano escribe que “luego de la desarticulación de la Unión Soviética, el enemigo interno se reciclo de diversas formas: inestabilidad, crimen organizado, terrorismo, narcoterrorismo, etc.”12

Las drogas, o más precisamente el narcotráfico, cumplen a lo interno de las naciones con territorios estratégicos, la función del “enemigo interno”; un enemigo que a la vez es planetario y al que hay combatir con todos los recursos apoyando a los “gobiernos aliados”. Si el gobierno de la nación que se busca intervenir no es aliado, entonces se le acusará de patrocinar al terrorismo o de tener vínculos con el crimen organizado.

Donde hay “gobiernos aliados”, se busca construir o mantener la cohesión de la sociedad en torno al grupo que detenta el poder y se fabrica en el imaginario colectivo la idea de que, quien se opone al grupo en el poder, se opone a la sociedad en general. Progresivamente, el grupo en el poder va suprimiendo o restringiendo libertades y derechos individuales y sociales, criminaliza a la oposición y genera control a través del terror. Es por medio de la propaganda y de los medios masivos de comunicación que se infunde el terror y se “legitima” la guerra.

Pero, si bien es cierto que las drogas y el narcotráfico son parte de una construcción mediática del enemigo interno para generar miedo, terror y justificar intervenciones políticas, económicas y/o militares, también hay que reconocer que en las últimas cuatro décadas el mercado de las drogas se ha vuelto un factor importante en la economía global. Sin embargo, el mercado de las drogas es tan sólo una parte más de toda una economía criminal controlada principalmente por el crimen organizado.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), el crimen organizado transnacional se caracteriza por actuar en más de un Estado e “incluye virtualmente a todas las actividades criminales serias con fines de lucro y que tienen implicaciones internacionales”.

El crimen organizado transnacional contempla al menos 23 delitos, entre los que destacan: lavado de dinero, secuestro, tráfico de armas, tráfico de personas indocumentadas, trata de personas y narcotráfico. Todas ellas son viejas formas de acumulación de capital, “ramas productivas” que han pasado a ocupar un papel central en la economía global.

El crimen organizado es un negocio que aglutina a otros y que genera ganancias millonarias. De acuerdo con datos de la propia UNODC, en 2009 el crimen organizado transnacional generó ganancias por 870 mil millones de dólares en todo el mundo, equivalente al 1.5% del PIB mundial de ese año. Entre los negocios más redituables estuvieron la venta de cocaína y heroína (320 mil millones de dólares), la trata de personas (32 mil millones de dólares), el tráfico ilícito de armas (entre 170 y 320 millones de dólares) y el tráfico ilícito de recursos naturales (3,500 millones de dólares).

Mucho del dinero que se obtiene de estos negocios es lavado en algunos de los principales paraísos fiscales, ubicados en Suiza, Luxemburgo, Hong Kong, los Emiratos Árabes Unidos, Liberia, Nigeria, las Islas Caimán y EUA. En el mismo sentido, Magdalena Galindo nos recuerda que “los narcotraficantes no sólo recurren al mercado financiero para lavar dinero (…) también se blanquean fondos a través de la inversión en inmuebles, a través de las falsas ganancias en el juego, o incluso a través de subastas de arte” y nos insiste que este dinero no se queda en el ámbito de lo ilegal, pues “los sistemas de blanqueo no se limitan a utilizar los paraísos, también operan en los mercados normales, de modo que cada transacción de blanqueo incluye por lo general un paraíso y dos, tres o más mercados normales”.

El crimen organizado transnacional es un negocio que borra las fronteras entre lo legal y lo ilegal, involucra a banqueros, políticos, fabricantes de armas –entre otros– y a grupos criminales. Son ellos los que ponen las balas y armas que otros disparan; desde luego son también ellos los que reciben todas las ganancias.

Al igual que la “guerra contra las drogas”, el crimen organizado transnacional refuerza la economía global y a la élite político-económica mundial. Lo anterior, al facilitar los procesos de despojo y acumulación, pero también al generar nuevos instrumentos de control, dominación y la eliminación de poblaciones que son consideradas como “desechables”.

El crimen organizado no es una “anomalía” sino un producto del sistema capitalista, le es completamente funcional, de hecho es quizá su expresión más acabada. Galindo llega a esta misma conclusión:

La industria criminal no es un asunto marginal, surgido en las orillas oscuras de las sociedades capitalistas, sino que responde, en todos sus aspectos, a la lógica del capitalismo general y en particular en su etapa de globalización. Es además, en todas sus ramas, un espacio privilegiado para las ganancias extraordinarias.

Es este papel central de la economía criminal en la economía global y la utilización de lo legal para la reproducción del capital ilegal una de las características de lo que aquí denominamos capitalismo criminal.

Se vuelven precisas dos aclaraciones. En primer lugar, el capitalismo siempre ha sido criminal. Un sistema basado en el despojo, la explotación, la dominación y sostenido sobre el asesinato de pueblos enteros para generar la acumulación originaria es fundamentalmente criminal. Sin embargo, como ya hemos dicho, utilizamos esta expresión para señalar cómo el crimen organizado se ha convertido en actor principal del sistema capitalista. En segundo lugar, no pensamos que el capitalismo criminal se trate de una nueva etapa del capitalismo, más bien resulta la expresión lógica y natural de un sistema que desde sus orígenes se ha edificado sobre el crimen.

Ahora bien, las unidades de operación más básicas del capitalismo criminal son las corporaciones criminales. Es ahí donde convergen actores legales e ilegales, los políticos, banqueros, fabricantes de armas y grupos criminales de los que antes hablamos. Estas corporaciones han logrado tejer una compleja red de alcance global capaz de penetrar a diferentes estados nacionales, sin importar las orientaciones político- ideológicas de sus gobiernos. Algunos de sus principales enclaves son México, Colombia, Italia, Rusia, China y EUA.

Las corporaciones criminales forman hoy parte de las burguesías nacionales, pero también de lo que William I. Robinson ha llamado clase capitalista transnacional. Jairo Estrada y Sergio Moreno plantean esta idea de la siguiente forma:

No estamos, pues, frente a un simple “agente parasitario” extraño al bloque de poder, sino frente a una fracción de la clase dominante y, lo que es más importante, estamos frente a una parte del engranaje de un bloque transclasista en cuyo interior la función hegemónica es desarrollada por los estratos más ricos y poderosos, sean estos legales o ilegales (o una combinación de los dos) que fácilmente podrían ser denominados como una auténtica “burguesía mafiosa”.

Al ser el capitalismo un sistema económico, político, social y cultural, la sociedad en su totalidad se ve modificada. La criminalidad toca todos los aspectos de la vida. Miles de familias, comunidades y pueblos son devastados por los efectos más concretos de aquélla. La exacerbación del individualismo y la ruptura del tejido social son algunas de las consecuencias más visibles. Asimismo, permea la idea de que todos somos criminales en potencia. Las víctimas se vuelven victimarios y se les convierte en responsables de sus propias desgracias.

Para las corporaciones criminales –y para el capitalismo en general– todo es mercancía: drogas, armas, hombres, mujeres, niños, niñas, órganos humanos, tierra, agua, minerales… la vida toda. Al observar esto, la filósofa Sayak Valencia ha llegado a la conclusión de que lo que opera en México es una especie de capitalismo gore, que opera por medio de la necropolítica:

La necropolítica es la reinterpretación y ejecución tajante del biopoder, basada en gran medida en las lógicas del enfrentamiento guerrero de las fuerzas, en tanto que ejerce una libertad, “pero se trata más bien de una libertad que sólo puede ser comprendida como poder de arrebatársela a los otros”. La necropolítica es importante porque vuelve a situar al cuerpo en el centro de la acción sin sublimaciones. Los cuerpos de los disidentes distópicos y los ingobernables en México son ahora quienes detentan ‒fuera de las lógicas humanistas y racionales, pero dentro de las racionalistas- mercantiles‒ el poder sobre el cuerpo individual y sobre el cuerpo de la población, creando un poder paralelo al estado sin suscribirse plenamente a él, al tiempo que le disputa su poder de oprimir.

Si las corporaciones criminales son la expresión más concreta del capitalismo criminal en el ámbito económico-financiero, en lo jurídico-político el Estado criminal es la materialización de esta forma del capitalismo. México es hoy una prueba clara de cómo operan el Estado criminal y las corporaciones criminales. Abordamos este tema en el siguiente apartado. […]

Para leer el artículo completo, entrar a la fuente original en: Revista Espacio Críticohttp://www.espaciocritico.com/sites/all/files/revista/recrt21/espaciocritico-n21.pdf

*Técnico Académico en el Instituto de Investigaciones Sociales-UNAM. Licenciado en Sociología. Estudiante de Maestría en Estudios Latinoamericanos-UNAM. Ha publicado artículos académicos en libros colectivos y revistas especializadas. Es columnista
frecuente en medios digitales nacionales e internacionales, como Rebelión y Agencia Latinoamericana de Información (ALAI). Sus líneas de investigación son: Movimientos sociales, Autonomías, Procesos emancipatorios, Capitalismo criminal y Violencias de Estado.

Fuente de la imagen: http://sexta-azcapotzalco.blogspot.mx/2014/12/mexico-que-es-un-narcoestado-no-es-un.html

Pena de muerte y ejecuciones extrajudiciales: dos caras de la guerra contra las drogas en México y el mundo

Un total de 4,236 personas han sido privadas de la vida por las fuerzas armadas en el marco de la guerra contra las drogas en México, sin que existan investigaciones imparciales e independientes sobre los hechos.

Por: Amaya Ordorika Imaz (@amaya903)

El día 10 de octubre se celebra el Día Mundial contra la Pena de Muerte. Este año, organizaciones de todo el mundo aprovechamos para posicionarnos en contra de la pena de muerte y particularmente su aplicación en el marco de la guerra contra las drogas.

Actualmente, alrededor de 33 países o territorios imponen la pena de muerte por delitos relacionados con drogas. Al año son ejecutadas aproximadamente 1,000 personas por este tipo de delitos y en algunos países estas ejecuciones representan la mayoría del total de ejecuciones que realizan.

En Irán, uno de los países con mayor número de ejecuciones por delitos relacionados con drogas, se han llevado a cabo más de 2,500 ejecuciones en los últimos años y más de 500 sólo en lo que va del 2015. Las autoridades iraníes han afirmado que el 80% de las personas sentenciadas a pena de muerte que esperan ser ejecutadas fueron sentenciadas por delitos relacionados con drogas. En Indonesia, en donde parecía que la pena de muerte era una práctica que iba de salida, el actual presidente Joko Widodo decidió retomar esta práctica y desde octubre de 2014 han sido ejecutadas 14 personas por un pelotón de fusilamiento, todas sentenciadas por delitos relacionados con drogas. Actualmente hay al menos 33 personas sentenciadas a muerte por delitos relacionados con drogas.

La Oficina del Alto Comisionado para los derechos humanos de Naciones Unidas en su reciente informe “Estudio sobre el impacto del problema mundial de las drogas en el disfrute de los derechos humanos” identifica la pena de muerte por delitos relacionados con drogas como un obstáculo para la garantía de respeto del derecho a la vida. En este informe la Oficina del Alto Comisionado rescata el artículo 6 delPacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que establece que en aquellos Estados donde no se ha abolido la pena de muerte, la sentencia de muerte solamente debe ser aplicada para “los más graves delitos” y remarca que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha determinado que los delitos relacionados con drogas no cumplen las condiciones de “los más graves delitos”.

En el ámbito internacional y particularmente en los preparativos para la Sesión Especial sobre Drogas de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se llevará a cabo en abril de 2016, el Estado mexicano se ha posicionado contra la pena de muerte por delitos relacionados con drogas. En palabras de la Sra. Mariana Tiburcio, entonces Subprocuradora de la República, pronunciadas durante el Debate General de Alto Nivel de la Comisión de Estupefacientes que se realizó en marzo de 2014: “el Gobierno de México se suma a las delegaciones que han expresado su oposición a la aplicación de la pena de muerte por delitos relacionados con drogas”.

No obstante, a pesar de estar prohibida la pena de muerte en México, en nuestro país existen también altas cifras de ejecuciones en el marco de la guerra contra el narcotráfico. En el año 2006 el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa inició una estrategia de combate al narcotráfico, aportación mexicana a la guerra mundial contra las drogas, que consistió en la militarización de la seguridad pública. En lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto, esta estrategia se ha mantenido e incluso se ha incorporado a las fuerzas armadas en nuevas tareas en materia de drogas. Las recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por ejecuciones extrajudiciales permiten notar un aumento de esta conducta por parte de las fuerzas armadas a partir del año 2006.

Según cifras oficiales, personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) participó en 3,557 enfrentamientos entre diciembre de 2006 y diciembre de 2014, en los cuales murieron 3,907 supuestos “agresores” y 60 víctimas civiles ajenas a los hechos. Asimismo, la Secretaría de la Marina (SEMAR) reportó haber participado en 109 enfrentamientos armados entre 2012 y 2014, en los cuales murieron 296 civiles calificados por la SEMAR como miembros de la delincuencia organizada y 14 marinos. Esto suma 4,236 personas privadas de la vida por las fuerzas armadas en el marco de la guerra contra las drogas en México, sin que existan investigaciones imparciales e independientes sobre los hechos.

Desde la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos hemos identificado que en México el asesinato es uno de los medios empleados por las instituciones referidas en el marco de la guerra contra las drogas. La recurrencia de eventos con características similares y la impunidad de los mismos nos ha llevado a concluir que no son hechos aislados, accidentales o esporádicos y que no son iniciativas individuales de unos cuantos elementos de las fuerzas armadas, si no que son parte de una política de Estado.

La Oficina del Alto Comisionado para los derechos humanos en su informe ha identificado las ejecuciones extrajudiciales como otro obstáculo para el respeto al derecho a la vida. En el informe recupera la preocupación del Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias sobre las ejecuciones extrajudiciales en el marco de la guerra contra las drogas. Durante su visita a México, el mismo Relator señaló que los asesinatos y la impunidad de los homicidios continúan siendo generalizados en muchas regiones del país.

Así como en Irán, Malasia e Indonesia la ejecución de personas por parte del Estado es parte de la guerra contra las drogas. En México la ejecución de personas, pero sin investigación y juicio previo, es también parte de esta misma guerra. Al repudiar la pena de muerte hacia el exterior, pero ejercer una versión aún más represiva y arbitraria de esta misma medida al interior, el Estado mexicano muestra nuevamente las incongruencias entre su discurso en el ámbito internacional y su forma de actuar a nivel local y deja claro su falta de voluntad de dejar atrás el modelo de combate a las drogas por un modelo verdaderamente basado en el respeto a los derechos humanos.

*Amaya Ordorika Imaz es investigadora en derechos humanos y política de drogas de la@CMDPDH.

Fuente: Animal Político- http://www.animalpolitico.com/blogueros-verdad-justicia-reparacion/2015/10/19/pena-de-muerte-y-ejecuciones-extrajudiciales-dos-caras-de-la-guerra-contra-las-drogas-en-mexico-y-el-mundo/

La Larga Noche de la Prohibición. Miércoles 14 de octubre 16 hrs #Americannabis

larganoche

Por 2ndo año consecutivo ReverdeSer Colectivo, en el marco de la Semana Cultural Americannabis, convoca a la jornada La Larga Noche de la Prohibición.

Te invitamos a que vengas desde las 4pm a hablar sobre las consecuencias que nos ha dejado la Guerra contra las Flores con Maricela y Doña Mary, integrantes de Familiares en Búsqueda María Herrera A.C. y de la Red de Enlaces Nacionales; con Paula Santoyo del Colectivo 43+ y con Marco Castillo de la Asamblea Popular de Familias Migrantes.

Y después a las 6pm que dialoguemos sobre las alternativas a la guerra en las políticas de drogas junto con Amaya Ordorika de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los DDHH y ReverdeSer Colectivo; con Viktor Villegas de Arkemetría y Jorge Lule del Programa de Análisis de Substancias.

Sede: Centro Cultural La Pirámide (San Antonio y Periférico- Metro San Antonio)

Mapa: https://www.google.com.mx/maps/place/Piramide/@19.3855063,-99.1903313,17z/data=!4m2!3m1!1s0x0000000000000000:0xf5716b2f018ca85b?hl=es

Charla: “La guerra contra las drogas. Una adicción mortal” en la #FILZCDMX

En el marco de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México se realizará el día de mañana sábado 10 de octubre a las 19 horas la charla titulada La guerra contra las drogas. Una adicción mortal.

En esta mesa participarán Sanjuana Martínez, Javier Sicilia y Marco Antonio Castillo.

Se realizará en el Foro General Hugo Gutiérrez Vega.

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