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Netanyahu, se escapó “el chapo”…

Nadie cree que Joaquín Guzmán, “El Chapo”, se haya escapado sin ayuda oficial. Cuenta Joaquín Villalobos, que un noticiero británico mostró imágenes de fabricación de crack en el Distrito Federal evidenciando el nivel de impunidad de los delincuentes. “La condición esencial para el crimen organizado es que haya agentes del Estado involucrados”, acierta Villalobos que, como buen exguerrillero, no concibe otro camino que aumentar la represión armada, la violencia.

De modo que el problema no es convencer de la simbiosis mafia-Estado, el problema es que, aun sabiendo que es así -el 70% de los mexicanos creía que el Chapo volvería a escaparse- todavía hay quienes creen -o les conviene creer- que al narcotráfico se lo debe “combatir” con políticos y policías cuando obviamente son cómplices necesarios, al punto que se diría que hay que “combatir” a los dos.

Unas 253.000 muertes anuales en el mundo se deben a sobredosis de drogas pero “La mayoría…  se podrían evitar”, según la Oficina de la ONU contra la Droga. Se podrían evitar si el drogadicto no estuviera criminalizado y pudiera ir sin complejos a un hospital. Por otro lado, los homicidios totales por año en EEUU no llegan a 15.000, o sea, aun suponiendo que todos estos estuvieran relacionados con las drogas la cifra es muy inferior que los 150.000 muertos por la “guerra contra las drogas” sólo en México y hasta enero de 2012. Esta guerra mata más que la droga: la violencia empeora las cosas.

Por otro lado, según la OMS, 12% de los fallecimientos anuales en el mundo se debe a drogas autorizadas (8,8% al tabaco y 3,2% al alcohol), frente a 0,4% debido a las sustancias “ilegales”. ¿Por qué se prohíben solo algunas drogas? Quizás sea por negocios y corrupción de algunos laboratorios. Claramente el Estado coactivo (en tanto monopolio de la violencia) está hecho para corromperse porque quién impone -contra la voluntad de otros- una “ley” provoca una tensión que, tarde o temprano, termina en corrupción. Y con US$ 70.000 millones anuales que maneja el narco en México, se compra cualquier funcionario.

Probablemente capos como Guzmán tengan jefes, en las altas esferas del gobierno de EEUU -el “dueño” de la guerra “contra las drogas”- ya que la “prohibición” en rigor no es tal -no es creíble que, con las fuerzas armadas que tiene EEUU, se filtre tanta droga por sus fronteras- sino que es solo una excusa para combatir a los que trafican por fuera del esquema de corrupción oficial. Con ese dinero, es fácil contratar sicarios en México que tiene más de 50 millones de pobres, y donde -según la OCDE- solo 60,7% de la población trabaja mientras que el 22,4% de los jóvenes de 15 a 29 años no estudia ni trabaja.

En el otro lado del globo, Hasan Rohani, el presidente iraní que, como con las drogas, prohíbe Twitter al resto mientras en el escribe que el acuerdo nuclear acabará con la “exclusión y coerción”, dado el levantamiento de las sanciones impuestas por Occidente. Entretanto, el primer ministro israelí, Netanyahu, dijo que “El acuerdo no desmantela la infraestructura nuclear iraní… (y que) Sin sanciones, Irán tendrá más dinero… “. No termino de entender por qué sí algunos Estados -como EEUU e Israel- pueden tener armas nucleares, por qué no se desarman todos. Y veo que Netanyahu no entendió esto de que la coacción de los Estados solo llama a la corrupción y empeora las cosas.

Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

https://twitter.com/alextagliavini (@alextagliavini)

alextagliavini@gmail.com 

Lo que el túnel del “Chapo” dice sobre México

Por Emilio Lezama

Las sociedades crean narrativas para justificar su existencia. Para que una narrativa haga sentido debe construir una idea de lo que pertenece a la sociedad y lo que no: nosotros y ellos. Esta construcción de la otredad da sentido al interior. En su ensayo sobre la locura el filósofo Michel Foucault argumenta que cada sociedad crea a sus locos y a sus criminales; para éstos inventa el manicomio o la cárcel. De esta forma se delimitan los confines del dentro y el afuera.

Pero cuando los parámetros de lo aceptable y lo prohibido no estan claramente delimitados, estos dos espacios funcionan más como complementos que como barreras de contención. En ese sentido el túnel del “Chapo” Guzman funciona como una perfecta metáfora de una sociedad que en las formas busca instaurar estas delimitaciones pero que en el fondo está llena de túneles subterráneos que conectan el afuera con el adentro. Los dos espacios son intercambiables porque no existe ninguna construcción física o social que los separe.

En el mundo prehispánico los opuestos no existían. Lo diferente se complementaba en la dualidad. La extraordinaria figura de la Coatlicue -hoy en el Museo de Antropología- muestra esta manera de entender el mundo. La unión de dos rostros de serpiente construyen su cara. De su cuello cuelgan corazones y cráneos. Vida y muerte, bien y mal son indisolubles. Es un acercamiento conceptual muy distinto al de la sociedad occidental. En el mundo judeo-cristiano la noción de los opuestos es fundacional. El bien y el mal se rechazan y combaten constantemente por dominarse uno al otro.

En la psique estadounidense estas nociones occidentales están fuertemente arraigadas. La sociedad norteamericana ha sido construida bajo una retórica de los opuestos. El bien y el mal aparecen como conceptos y personajes protagónicos de la vida diaria y las políticas públicas. El mito fundacional de la excepcionalidad norteamericana está cimentado en este concepto. Los Estados Unidos tienen una misión universal porque en su forma de entender el mundo ellos representan el “bien”. Por ello cuando el presidente George W Bush declaró la guerra a Iraq, se refirió a ellos como el “eje del mal”. Se trata de una narrativa muy útil porque simplifica conceptos construyendo un sistema de creencias basado en conceptos antagónicos que requieren de respuesta; ante el miedo, la unión, ante el mal, el bien.

El concepto de la “guerra” es absoluto. En ella sólo existen dos alternativas: o nosotros o ellos; los buenos o los malos. Por eso cuando quiso combatir el mercado de la droga, Reagan acuñó el término la “guerra contra las drogas”. Una muletilla retórica que simplificó un fenómeno mucho más complejo en el que -de facto- intervienen los supuestamente “buenos” y los “malos”.  Ésta es la misma narrativa que ha adoptado el gobierno mexicano bajo la influencia y presión norteamericana. El problema es que esta concepción occidental del bien y el mal no está arraigada en México y por ello la sociedad no está dispuesta a adentrarse en está ilusión colectiva.

Al tratar de emular el discurso estadounidense el gobierno mexicano se acaba disparando en el pie. No sólo porque en nuestra sociedad impera aún un ligero barniz de pensamiento de dualidad sino porque la corrupción y la incompetencia gubernamental acaban por confundir a la población. La idea de que ellos, los criminales son los malos, y nosotros, sociedad, somos los buenos, es un concepto fallido. Aquí los buenos son malos y los policías son ladrones.

En su análisis sobre la fuga del Chapo el periodista Ed Vulliamy hace hincapié en esta situación. “el modelo de reacción estilo policías y ladrones a sucesos como el escape de Guzmán -o incluso, toda la farsa de la “guerra contra las drogas”- está en bancarrota; la idea de nuestra sociedad saludable peleando contra criminales fuera de la ley es una fantasía. Lo sucedido con HSBC y la tradición de convivencia entre el Estado mexicano y el cártel de Guzmán convierten la idea de una línea divisoria entre la criminalidad y la legalidad en una mentira absoluta.”

En ese sentido la realidad del narcotráfico es mucho más parecida a la visión prehispánica del mundo que a la occidental. Los carteles actúan como agentes racionales en una lógica de mercado. La oferta y la demanda. No es que pertenezcan a un mundo meta-social sino que la sociedad misma los construye a través de su demanda por drogas y trabajo.

En muchos casos, en México el crimen no funcionan al margen de la sociedad sino como una parte intrínseca de ella.  Este fenómeno ha sido exacerbado por la inviabilidad de nuestras instituciones y la terrible corrupción que las corroe. El escape del Chapo viene a demostrar que las líneas que dividen a los policías y ladrones son superfluas e intrascendentes. La concepción mexicana de la dualidad no solo proviene de un entendimiento prehispánico del cosmos sino de la constatación empírica de una realidad innegable. El túnel por el que escapó el Chapo es una constatación física de la incapacidad de nuestra sociedad de socavar  las vías de acceso entre el mundo de la sociedad y aquello que busca destruirla.

@emiliolezama

Fuente: El Universal- http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/emilio-lezama/nacion/seguridad/2015/07/18/lo-que-el-tunel-del-chapo-dice

Fuente de la imagen: https://www.academia.edu/7123929/The_Matricentric_Trinity_of_Mexican_Religion_Coatlicue_the_Virgin_of_Guadalupe_and_Santa_Muerte

Geopolítica de la droga: guerra perpetua, Estado y reorganización espacial

Por: Francisco Cedeño Lugo

La economía de las drogas ilícitas, Estado y territorio

El control de espacios territoriales por los carteles y mafias de las drogas ilícitas, este un asunto político de suma importancia, no puede obviar la central y decisiva relación entre el Estado y el bloque de poder, que integra las mafias-carteles, en tanto, sujeto de la “economía ilegal”, y soporte del intervencionismo militar que avanzan USA y la OTAN:

Los centros del poder imperial han acelerado y masificado el uso geopolítico de la droga, la cuestión no es simplemente que instrumentalizan la producción y comercializan de las drogas ilícitas para financiar y ejecutar las operaciones de sus organismos de seguridad. Se trata de un asunto que compete al Pentagono, a la intervención directa de las fuerzas armadas y del sistema de seguridad e inteligencia de USA, que hace efectiva la militarización de la política exterior estadunidense y el expediente de realizar la guerra que se perpetúa en el exterior de las fronteras del imperio, en los límites espaciales de la periferia plagada por territorios urbanos y rurales híper degradados por la lógica de desposesión del capital.

Es indispensable, hacerse cargo de las diferentes modalidades de relación entre Estado y “la economía ilícita”, que hacen posible y dinamizan la efectividad de la geopolítica de las drogas:

1.- Estrecha relación entre las mafias-carteles y el Estado. Esto es, la articulación negocio de las drogas, poder político, fuerzas armadas y servicios de seguridad e inteligencia. Ese es el caso de Italia, México, Colombia, Paquistán y Turquía. En Paquistán, esta relación tiene el limite cero de “…políticos corruptos que se han asociado para formar una eficaz asamblea de representantes del narcotráfico.” Y habría que decir que el 80% de la heroína consumida en Europa proviene de Paquistán y Afganistán.

2.- Las mafias y carteles de la droga subordinadas por el Estado. El Irán gate, la intervención de la CIA, con base del negocio de la droga que asegura el financiamiento de las actividades terroristas de la contra-revolución en Nicaragua, es un caso clásico de esta modalidad de relación que es estructurada por los organismos de inteligencia y seguridad de Estados Unidos, Inglaterra, Israel y Francia.

3.- “La mafia en y contra el Estado”. El control de territorios, la potencia del poder de fuego, y la riqueza acumulada por carteles y mafias, inciden en puntos de ruptura de la relación Estado-negocio de la droga, con base de la violencia de los capos-padrinos que tiene por finalidad desafiar el Estado y suplantar el poder institucional de los políticos. Italia, Colombia y México, ejemplifican tal modalidad de relación.

En los casos de Italia y Colombia, la ruptura concluye en una derrota de los capos y padrinos; derrota que sin embargo, reactualiza y potencia el narcotráfico, mediante un proceso de descentralización y deslocalización de la gestión del narcotráfico. En el caso de Italia “… luego del desmantelamiento en Nápoles, en los primeros años del siglo XXI, de la docena de grupos que constituían la Camorra, habrían unas cien familias con 6.000 o 7.000 afiliados.”

Y Quizás el síntoma clave, respecto de la relación Estado-negocio de la droga, sea México: la militarización extrema de la guerra contra las drogas que ha dado lugar a “la fragmentación y debilitamiento del poder político para enfrentar los desafíos de los grupos criminales (más autónomos), quienes pasaron de la supeditación política a la confrontación directa y a la disputa por el control de instituciones de seguridad.”

La reconfiguración de las mafias y los carteles, impactada por el creciente consumo de Europa Y USA, constituyen el indicador extremadamente idóneo de que estamos antes una actividad económica basada en la “industrialización transnacional del crimen”: “No deja de resultar sorprendente que las dimensiones del fenómeno han llevado a convertir al “crimen organizado” en uno de los temas infaltables en la agenda de las reuniones del G-7, de los siete países más industrializados del mundo…”

Los carteles de la droga y las mafias, en tanto actores sociales del negocio de la droga y del sistema de dominación del capital, están integrados a la estructura de poder que gestiona el Estado capitalista. Y que sea considerado como una economía ilegal, ya tiene el limite cero de los eufemismos cínicos y sarcásticos de los amos del capital. En ese sentido, para nada es una exageración afirmar que “… durante la crisis de 2008 el dinero del narco mantuvo la fluidez del sistema financiero, sin cuyos aportes hubiera padecido un cuello de botella que habría paralizado buena parte de la banca… eso que mal llamamos narco tiene exactamente los mismos intereses que el sector más concentrado de la burguesía, con la que se mimetiza, que consiste en destruir el tejido social, para hacer imposible e inviable la organización popular.”

En la misma línea de trabajo, el narcotráfico tiene que ser analizado desde la estrategia capitalista de desposesión del territorio de las comunidades campesinas, indígenas y urbanas. De esta manera, la exigencia es como comprender las formas específicas y concretas que hacen efectiva la producción y apropiación del espacio social por la economía de las drogas ilícitas. En este sentido, está vigente, la tesis de Henry Lefebvre: “El concepto de producción del espacio indica un cambio en la producción, en las fuerzas productivas; se pasa de la producción en el espacio a la producción del espacio.”

La producción del territorio por el desempeño del capitalismo tardío, es articulada en determinadas regiones, territorios y Estados nación, por el negocio de la droga y las estrategias militares de las fuerzas armadas de USA. Y en este caso específico, se trata de una cuestión política se suma importancia, para el Pentágono, “…los estrategas militares no palidecen y aseguran con total sangre fría que las ‘salvajes y malogradas’ ciudades del Tercer Mundo, especialmente sus áreas hiperdegradadas, serán el principal campo de batalla del siglo XXI.”

Hay que hacerse cargo, del dispositivo imperial, que mediante la estrategia de la guerra sistemática y permanente y la implantación del negocio de la droga: desgarra y fragmenta el territorio de los Estados nación. Entonces, para los gobiernos democráticos y revolucionarios, está planteada una política de reestructuración del espacio social: política que cuestione, transforme y supere la lógica de la desposesión territorial, ya que, constituye una encrucijada que decide la naturaleza de la transición socialista y la defensa de la soberanía nacional

II

La reorganización capitalista del espacio social y ejes territoriales del narcotrafico

La producción creciente y acelerada de territorios urbanos y rurales híper degradados significa un proceso de reorganización capitalista del espacio social que implanta y consolida ejes territoriales, para la supervivencia del excedente de población que sobrepasa con creces los límites del “ejército industrial de reserva”. Este “no lugar” de territorialización de la pobreza masiva e intensiva generada, es en sí mismo una catástrofe humanitaria, un genocidio silencioso “ante la mirada” de todos y todas: es posible que existan en el mundo aproximadamente 300.000 áreas urbanas híper degradadas… Y los campesinos ya no aguantan más, dado el proceso acelerado y redimensionado de desposesión de sus tierras, y la eliminación de los elementos que aseguran su condición de productores de (y sus) alimentos

Este punto terminal de la lógica del capital, tiene un rebote político-ideológico y militar, en círculos del poder imperial, que Jorge Beinstein, delimita como sigue:

La destrucción de Irak, Afganistán, Libia, Siria, México y de las próximas víctimas, puede llegar a ser pensada por los miembros más duros de las élites imperiales como una autodestrucción parcial, sacrificio necesario para la supervivencia del sistema, en ese caso nos encontramos ante un pensamiento delirante…”

El “pensamiento delirante”, es realmente efectivo: “despiece de Yugoeslavia” (limpieza étnica y bombardeos de la OTAN); los dos genocidios de Ruanda (que resultan de la rivalidad entre Francia y Estados Unidos); destrucción de Somalia (“un país devastado y asediado por la ‘ayuda humanitaria’ y las políticas de ajustes económicos”); colapso parcial de Libia e Irak; instalación en diversos países de nuestro continente de territorios subsumidos por la economía de las drogas ilícitas (particularmente México, Honduras, Guatemala y Colombia); y el drama del pueblo palestino. Así como la versión aciaga del “Estado Islámico”.

El pensamiento en cuestión, avanza con procesos que laceran la vida de los pueblos, y ese es el caso de Siria: “Siria no es un país, es una expresión geográfica. Describe vagamente el área entre las montañas de Turquía y los desiertos de Arabia Saudí. Incluye los países de Siria, Líbano, Israel y Jordania. Siria tiene diferentes grupos étnicos localizados regionalmente… Esos grupos no son leales a Siria, sino a sus referentes regionales y étnicos. Esencialmente, no hay país que salvar. …Va a ser muy difícil que Siria se mantenga unida. […] Me resulta difícil ver que Siria permanezca como un único país controlado desde el centro.”

A contrapelo de la ficción fukuyamista del capitalismo aterciopelado y otras peripecias de igual talante, en las cuatro últimas décadas emerge un mundo altamente errático, conflicto… y dinamizado por un conjunto de contradicciones que cuestionan, significativamente, el poder del imperio. En torno a esta problemática, anillos del poder del Estado nación USA, desarrollan un conjunto de ideas y geo-estrategias que dinamizan la geopolítica del caos. Y habría que precisar:

1.- La fuente del pensamiento delirante en el “Estado profundo“. Es decir, en instituciones militares (Academia de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, del Centro Arroyo –RAND- del Ejército de Tierra y del Warfighting Laboratory) y fundaciones para-estatales (caso de New America Foundation) con peso específico en el mando político-militar de USA: el Pentágono y la Casa Blanca.

2.- No estamos, ante una política exterior coherente y consensuada entre los factores del poder de USA, que posibilite estructurar lineamientos geo-estratégicos exentos de generar desacuerdos en la elite imperial, desacuerdos que son demasiado evidente, en el caso del Medio Oriente. Esto es, la geopolítica imperial aparece atiborrada de contradicciones internas, obstáculos y desafíos externos de difícil y compleja resolución, así como de derrotas políticas y militares.

Respecto a las contradicciones internas, en enero del 2015, Leslie Gelb (presidente honorario del Council Foreign Relation, “el club de las élites estadounidenses”) declara: “El presidente Obama tiene que reemplazar su equipo por personalidades fuertes y estrategas experimentados. También tiene que poner nuevas personas como consejeros principales de los secretarios de Defensa y de Estado.”

Destacamos que posicionada en este punto y situación, la elite imperial visualiza y avanza procesos de reestructuración de distribución espacial en Sur America, Centro America y el Caribe, con la proyección de implantar nuevas divisiones político-territoriales. Sin extendernos sobre este punto, en los planes del imperio compartidos por halcones demócratas y republicanos, se prefiguran tres zonas o áreas funcionales a la seguridad de USA.

1.-“Norteamérica unida y orgánica“, conformada por EEUU, Canadá, México y Centro América: el eje inmediato de “la seguridad nacional” estadounidense

2.- “Alianza del Pacifico”, integrada por USA, Canadá, México, Chile y Perú, de acuerdo con la visión de asegurar un escudo de seguridad de Estados Unidos como potencia del océano Pacífico, y del Indico

3.- “Gran Caribe“, figura difusa, que integra la zona atlántica de Estados Unidos y un conjunto de países suramericanos, pero de manera especial a la región amazónica. Y concebida como la fachada del frente político-militar de seguridad, ante el desafío del “Sur Chavista”

La proyección de esta reorganización espacial, emerge mediada por determinada valoración de la capacidad y potencialidad de las fuerzas político-militares imperiales que pueden preservar y asegurar el orden mundial con base de la hegemonía de USA y la OTAN. En términos de la relación de fuerza, en el seno de la elite del imperio gravitan con fuerza las siguientes ideas estratégicas:

1.- USA, puede gobernar el sistema mundo que adviene, pero está imposibilitada de asegurar las condiciones de estabilidad política, económica y militar. Incluso, no se descarta la probabilidad de que “La capacidad de los Estados para controlar los acontecimientos quedará diluida, y en algunos casos destruida”. En círculos del poder de USA e Inglaterra, este es escenario geopolítico es denominado “apolar”, y es afin a la idea de un mundo reglado por “un poder difuso” que asegure la hegemonía de las relaciones capitalista y reglado por la supremacía militar de USA y modalidades de fuerza militar al estilo del “Estado Islámico”.

2.- Dada la correlación de fuerzas mundiales y el creciente deterioro de la supremacía económica y política de Estados Unidos, para el imperio, la salida a este cortocircuito es “conservar, ampliar y consolidar su superioridad militar”, y desarrollar una estrategia de guerra sistemática y permanente.

3.- La prioridad de focalizar la política la política exterior “en el corazón geográfico de la economía global, los océanos Índico (la ruta de la energía del mundo) y Pacifico”. Y de configurar zonas de seguridad, de acuerdo las unidades territoriales que ya enunciamos.

El proceso de reconfiguración del poder mundial que decide la hegemonía de USA y las crisis recesivas continuadas del capitalismo tardío significan, la emergencia de un mundo mediado de geo-estrategias imperiales que no pueden ser desestimadas. Los puntos de encuentro entre halcones liberales (los Clinton y Obama) y halcones republicanos (los Bush y Rumsfeld), plantean “la existencia en Estados Unidos de un poder” que es independiente de la Casa Blanca, con la capacidad y potencialidad de imponer su voluntad en un país… “donde los presidentes se suceden pero que está en guerra perpetua.

Quizás, la orden de Bill Clinton de reproducir el libro de Robert Kaplan “La anarquía que viene. La destrucción de los sueños de la Post Guerra Fría”, y distribuirlo a todos los embajadores de USA durante su primera Administración, sea un síntoma clave, de la estrategia general y global del poder imperial: “Ya no podemos darnos el lujo del comportamiento honorable en política exterior… ahora que la presunción de seguridad nacional ya no existe (…) La necesidad de mantener el poder y la seguridad deben venir primero“. Y que Obama sea percibido como “albacea del legado de Bush”, es un preciso indicador del dispositivo militarista y guerrerista que domina la política exterior de Estados Unidos.

Y es demasiado pertinente registrar que la geopolítica de asegurar un orden mundial con base del desempeño del poder militar, tiene la consecuencia directa, la derrota del unilateralismo e intervencionismo militar de George W. Bush, derrota que concluye en el 2004-2005 con la debacle de las fuerzas militares de USA en Irak, así como en la retirada humillante, por Obama, de las fuerzas militares de Afganistán. Y en los reiterados fracasos de Obama en el Medio Oriente…

Ahora podemos reasumir (directamente) la cuestión de la producción del espacio social o “arreglo espacial”. Quizás, sea necesario que recordemos nuestro punto de partida: “La mundialización del capital tiene un impacto directo en la “organización territorial de la actividad económica y en la organización del poder político…el despliegue expansivo del capitalismo , implica una transformación del espacio geográfico…y por ende los estilos de vida y los sujetos ubicados en él…”; y las consecuencias relevantes de tal impacto: territorios híper degradados y reconfiguración de una de las propiedades de Estado nación, el control de la territorialidad y la soberanía nacional.

La visión geográfica del territorio, no puede excluir su producción y gestión (y si se prefiere, su gobernabilidad). Y no se trata, exclusivamente de la errática separación entre territorio y lo social, sino, básicamente, de la producción del territorio con base de una estructura de relaciones sociales (político-económicas, político-ideológicas y militares). De esta manera, la geografía, la superficie territorial, no es una realidad objetiva y neutral, donde acontece la realidad social, o suceden cosas: sino el resultado de un conjunto de políticas y hechos sociales.

Lo que está planteado es asumir, en correspondencia con el sentido de la Revolución Bolivariana y la transición socialista, el impacto de la geopolítica de las drogas en la gobernabilidad estatal y las potencialidades de la producción del territorio por el poder del pueblo. Se impone que delimitemos la confrontación espacial concreta con el poder que dinamiza la desposesión y fragmentación del territorio e imposibilita la producción comunal y estatal del mismo. Entonces, lo que podemos hacer, en términos de la producción social del territorio, depende, y no puede haber dudas en este punto, depende de un combate “dentro de un campo de fuerzas reales”: entre el bloque de poder que incluye e integra la mafia y los carteles y el poder articulado por fuerzas populares y estatales. Está planteado:

Un “arreglo espacial” o una nueva “geografía” de poder del pueblo. La Misión Barrio Tricolor, constituyen un soporte clave, en la dirección de un sistema de producción del espacio social, a contrapelo de la desposesión territorial por la economía y el modo de vida de las drogas ilícitas, la geopolítica de la droga y la mercantilización de la vida.

La erradicación del territorio que criminaliza a los pobres y desmoviliza la creación de nuevas relaciones (anticapitalistas), con base de la producción y apropiación de los bienes comunes.

Desplazar la idea de los bienes comunes como cosas físicas por la radicalidad de que más que cosas, se trata de una práctica comunal (y si se prefiere eco socialista), con base de la igualdad, la democracia y lo que es justo.

Ha pasado el tiempo, y la Comuna de Paris, es absolutamente:

“…una fiesta, la más grande del siglo y de los tiempos modernos. El análisis más frío descubre allí la impresión y la voluntad de los insurgentes de volverse los dueños de su vida y de su historia, no solamente en lo que concierne a las decisiones políticas sino al nivel de la cotidianeidad. Es en ese sentido como comprendemos a Marx: “La más grande medida social de La Comuna era su propia existencia en acto… París todo verdad, Versalles, todo mentira.”

III

Maquinaria de la guerra y el negocio de la droga

Al Departamento de Defensa, al Pentágono, le corresponde el papel de “agencia principal y única” en la espuria guerra de USA contra el narcotráfico. Y es competencia del Comando Sur, por tanto, de las correspondientes políticas, acciones militares y de seguridad, en Sur America y el Caribe. Desde esta lógica imperial, se dinamiza y acentúa la intervención militar de USA en la región, con base de un conjunto de acuerdos (y la permisividad de gobiernos de Colombia, Perú México y Chile) que aseguran la potenciación del uso de las fuerzas militares estadounidense y de su aparato de inteligencia, así como la ampliación de sus bases militares.

Desde que Ronald Reagan oficializa la “guerra militar contra las drogas”, y se ejecutan la “Operación Cóndor” en territorio mexicano (1975-1977), la “Fulminante” en Colombia (1978-1980), y la “Iniciativa Andina” (1989, focalizada en Colombia, Bolivia y Perú), asistimos a un intervencionismo militar creciente, a formas de conflicto armado no convencional, desencadenados por el imperio.

Estamos topados con lo obvio, con eso que tiene la fuerza de lo evidente. Después de cuatro décadas de guerra del Departamento de Estado contra la droga, y sus consecuencias militaristas: el negocio criminal altamente rentable, la economía ilícita que lubrica al capital: se ha consolidado. Las mafias o carteles controlan cada vez más territorios, tienen mayor poder de fuego y son inmensamente ricas: pululan dentro y fuera de los Estados.

El uso geopolítico del negocio de las drogas, constituye una de las contradicciones principales entre el imperio y la Revolución Bolivariana, entre el pueblo trabajador y el capital. Y esa contradicción, configura posibles desenlaces, que no podemos obviar.

Es una desventura inexcusable ignorar que Una de las definiciones clásicas de la geopolítica –conflicto de poderes para el control del territorio, de sus riquezas y de los hombres que la producen- es absolutamente aplicada a la guerra de las drogas”.

Fuente: Aporrea- http://www.aporrea.org/ddhh/a208640.html

Fuente de imagen: http://fuerza.com.mx/wp-content/uploads/2013/05/DROGA-MARIHUANA.jpg


Captura de La Tuta, un show distractor

Mientras con una mano el gobierno federal colocaba en la PGR al alfil de Televisa, con la otra ofrecía el prototípico show mediático –la captura del capo de moda– a la manera de una operación distracción. Nadie más apropiado para esto último queLa Tuta. La trayectoria delictiva de Servando Gómez Martínez, el jefe de Los Caballeros Templarios detenido el 27 de febrero en Morelia, es una muestra de la tragedia de Michoacán. Formado como maestro rural, tomó el camino más corto hacia el poder y el dinero: el narcotráfico. Pronto destacó en La Familia Michoacana y después participó en la fundación de Los Caballeros Templarios, con mucho las organizaciones delictivas más poderosas que hayan asolado la entidad. Pero sin duda la peculiaridad de este jefe criminal fue su facilidad para utilizar medios de comunicación como la televisión y el internet para hacerse propaganda y atacar a sus enemigos.

Por Francisco Castellanos y José Gil Olmos/ Proceso

El pueblo de Arteaga, Michoacán, donde nació y se crió Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, es una tierra de montes áridos y abrojos que por muchos años estuvo abandonada, hasta que la industria minera china descubrió ricos yacimientos de hierro.

Cuando ya era maestro rural —de donde le viene su apodo de “El Profesor “—, Gómez Martínez encontró el más socorrido atajo hacia el poder y el dinero que se conoce en el estado: el narcotráfico. Comenzó con la venta de mariguana y en unos años escaló a la jefatura del grupo criminal más poderoso que ha tenido Michoacán en medio siglo: Los Caballeros Templarios.

Extraoficialmente se calcula que en 2013 la banda obtuvo ganancias de 31 mil millones de pesos, tomando en cuenta sus diversos delitos: tráfico de estupefacientes, extorsiones, secuestros y negocios con los empresarios chinos, según se desprende de informes del gobierno de Fausto Vallejo y declaraciones del entonces comisionado para el Desarrollo Integral del estado, Alfredo Castillo.

Luis Felipe Gómez Martínez, “El Güicho” –hermano de “El Profesor”, “La Tuta” o “El Viejo”–, detenido en agosto de 2014, les contó a fiscales de la Subprocuraduría Especializada en Investigación en Delincuencia Organizada (Seido) cómo Servando cambió los salones de clase por el narcotráfico:

Lo primero

“Cuando tenía como 19 años se juntó con su esposa y se fue a vivir por Quiroga, donde dio clases, ya que es maestro normalista. Cuando se separó, se fue a vivir al rancho de su papá, llamado Medina, el cual se encuentra a las afueras de Arteaga. Ahí durante dos años cultivó papaya, jitomate y maíz.

“Después se fue a trabajar a unos ranchos de maestro y regresó posteriormente al pueblo —prosiguió El Güicho —. Tiempo después me di cuenta que tuvo un problema con una persona de apellido Barragán, quien cuando fue detenido dijo que en un rancho había un sembradío de mota y que era de mi hermano, pero yo creí que era mentira, que lo había dicho para que lo dejaran ir y porque mi hermano le caía mal.”

Sin embargo, todo era cierto. Desde 2001 “La Tuta” se dedicaba al tráfico de drogas, en vez de dar clases en la primaria Melchor Ocampo del municipio de Arteaga.

Servando Gómez Martínez nació el 6 de febrero de 1966. Con su primera esposa, Ana Patiño López, tuvo tres hijos: Luis Servando, Alejandra Sayonara y Huber Gómez Patiño. Según los vecinos de Arteaga, “El Profesor” creía en la brujería y hacía caso de “guías espirituales” que le revelaban nombres de traidores, así como los parajes donde podía ocultarse de sus enemigos. No obstante, fue detenido el viernes 27 en Morelia.

Los profesores

En un recorrido por las calles de Arteaga se ubican fácilmente la primaria Melchor Ocampo, donde el jefe templario dio clases durante 15 años, y la escuela normal de Arteaga, de donde egresó.

En la parte alta de las calles empinadas del pueblo se levanta la casa de su madre, María Teresa Martínez Castañeda, y las de los hermanos Flavio, Aquiles y Luis Felipe Gómez Martínez. Se distinguen porque, en contraste con las modestas viviendas vecinas, abarcan media cuadra cada una.

“El Güicho” sigue dando clases de educación física en Arteaga. El primero en titularse como profesor de primaria fue Luis Felipe, que estudió en el Centro Regional de Educación Normal y en 1987 obtuvo la cédula 1136171.

Aquiles siguió sus pasos en el mismo plantel y obtuvo la cédula 2424081 en 1997, pero fue ejecutado el 19 de septiembre de 2014 en el fraccionamiento Los Tulipanes, del municipio de Lázaro Cárdenas.

Y Flavio era señalado como administrador de “La Tuta”. Fue detenido el viernes 27, en Mérida, Yucatán, en un operativo paralelo a la detención de su hermano en Morelia.

“La Tuta” aparece en el Registro Nacional de Profesionistas con la cédula 1576654, expedida en 1991, con la carrera de profesor en educación primaria. Estudió de 1981 a 1985 en la misma institución que sus hermanos.

‘La empresa’

Información de la Procuraduría General de la República (PGR) indica que su primera incursión en el crimen organizado la realizó en 2001 con una banda denominada La Empresa, dirigida por Carlos Alberto Rosales Mendoza, que después se cambiaría el nombre por La Familia Michoacana. “La Tuta” llegó a ser uno de sus jefes.

Vecinos del pueblo cuentan que los Gómez Martínez “eran hacendados” porque poseían cientos de cabezas de ganado y vendían lácteos y ropa para bebé en una tienda aledaña a su enorme casa. A la entrada del panteón municipal, llama la atención un mausoleo de cemento, pintado de amarillo, con columnas romanas blancas y puertas de cristal esmerilado con dos gallos: un giro y otro colorado, en actitud de pelea. Ahí están los restos de su padre, Luis Felipe Gómez, y de sus tíos Arcadio y Bolívar, lo mismo que de sus abuelos Felipe y María Soledad.

Frente al camposanto se localiza el palenque donde “La Tuta” se jugaba en peleas de gallos parte del dinero que ganaba con las drogas, las minas, las cuotas y las extorsiones a comerciantes y empresarios que vivían en su feudo.

Y a un lado está el salón de fiestas El Cepillo, donde el capo citaba a los comerciantes, empresarios, hoteleros y restauranteros para que le entregaran sus “cuotas”. Enseguida, la casa de una de sus amantes, hoy ocupada por las autodefensas, lo mismo que el rancho a la entrada del pueblo.

El capo mediático

El capo era escurridizo. Llegó a vivir en cuevas, mantenía un bajo perfil, era hábil para disfrazarse. Grababa sus conversaciones con autoridades y políticos para exhibirlos después. Según el servicio de inteligencia de la Policía Federal, existen cientos de esos audios y videos.

El comisionado nacional de seguridad, Monte Alejandro Rubido, declaró que “La Tuta” se inició desde 2000 en la compraventa de mariguana, cuando el mercado de la droga en Michoacán era controlado por Amado Cornelio Valencia y Luis Valencia, cabecillas que habían roto con quien fue líder del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas. Gómez Martínez se puso en contacto con Nazario Moreno, “El Chayo”, y fue designado jefe regional en el puerto de Lázaro Cárdenas.

Fue hacia 2006 cuando “El Chayo” y Gómez Martínez formaron La Familia Michoacana, y descubrieron el negocio de la extorsión en la región de Tierra Caliente, con tales ganancias e impunidad que les permitieron extenderse a otras entidades del país.

Tres años más tarde “La Tuta” ordenó el asesinato de 12 agentes de la Policía Federal asignados a su persecución. Según los expedientes PGR/SIEDO/UEIDCS/283/2009 y PGR/SIEDO/UEIDCS/284/2009, además de informes de la Secretaría de Seguridad Pública federal, desde entonces ya desplegaba estrategias mediáticas para desacreditar a funcionarios y proponer públicamente pactos al gobierno federal.

El más violento

Tras el crimen contra los federales, trasladó su centro de operaciones a Tumbiscatío. Desde entonces se le atribuye la contratación de militares de élite kaibiles guatemaltecos y la corrupción de policías municipales de Arteaga, a quienes habría pagado 100 mil pesos mensuales. También como jefe de La Familia Michoacana, en 2010 ordenó ataques simultáneos a instalaciones de la Policía Federal en Guanajuato, Guerrero y Michoacán.

Y el año siguiente, junto con los cabecillas Kike Plancarte y “El Chayo” Moreno, dejó La Familia Michoacana para formar Los Caballeros Templarios, organización que llegó a controlar una buena parte de la entidad, imponiendo incluso autoridades municipales y estatales.

De acuerdo con un informe de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, en noviembre de 2011 se reunió con Jesús Reyna, entonces coordinador de campaña del candidato priísta Fausto Vallejo, a quien le entregó dinero para su proyecto en pos de la gubernatura. Vallejo ganó.

En una ficha de los órganos de inteligencia de Michoacán, elaborado en 2014, se indica:

“Servando Gómez Martínez (Arteaga, Michoacán, 6 de febrero de 1966) es el actual dirigente de Los Caballeros Templarios y fue líder de La Familia Michoacana, por debajo de Nazario Moreno González, “El Chayo”, y de José de Jesús Méndez Vargas, “El Chango” Méndez. Se graduó en la Escuela Normal de Arteaga, donde obtuvo su plaza como maestro en 1985. “Es uno de los hombres más violentos de Los Caballeros Templarios, al grado de ser capaz de asesinar sólo porque quien le leía las cartas del Tarot le revelaba que supuestamente alguien lo traicionaba.

Ejército de sicarios

“La Tuta” creó los “centros de rehabilitación” con que los templarios atrajeron a jóvenes para darles cursos de superación personal y de “autorreflexión”, pero en realidad los adoctrinaron con supuestos valores de bienestar y respeto a la familia para transformarlos finalmente en un ejército de sicarios.

Las habilidades de Gómez Martínez y su formación como profesor le ayudaron a constituir una base social para su organización: gente que salió a las calles a defender a Los Caballeros Templarios exigiendo la salida del Ejército y de la Policía Federal del estado.

También fue capaz de desarrollar una estrategia mediática para difundir información negativa sobre las fuerzas federales en los medios locales, a través de reporteros que recibieron línea y la siguieron por amenazas o por dinero. En marzo del año pasado, cuando “El Chayo” Moreno fue abatido, “La Tuta” tomó el mando de Los Caballeros Templarios.

Fuente: Revista Proceso: http://www.proceso.com.mx/?p=397219

Cinco maneras de poner fin a la guerra contra las drogas; Comience por despenalización del uso de drogas

Por Fernando Henrique Cardoso. Miércoles 10 de septiembre de 2014

El régimen internacional de control de drogas se ha roto. Los enfoques del pasado, que tenían como premisa un paradigma de aplicación de la ley de forma punitiva, han fracasado enfáticamente. Han dado lugar a más violencia, a poblaciones carcelarias más grandes, y a la erosión de la gobernabilidad en todo el mundo. Los daños a la salud asociados con el consumo de drogas han ido a peor, no mejor. La Comisión Global de Políticas de Drogas aboga por un enfoque de la política de drogas que pone a la salud pública, la seguridad ciudadana, los derechos humanos y el desarrollo en el centro.

A continuación he enumerado las cinco vías para poner fin a la guerra contra las drogas recomendadas por la Comisión Global de Políticas de Drogas que presido. (Otros miembros de la comisión, que van de Kofi Annan a Paul Volcker al ex presidente mexicano Ernesto Zedillo se enumeran después de las recomendaciones.)

1. Poner a la salud y la seguridad de las comunidades en primer lugar requiere una reorientación fundamental de las prioridades políticas y los recursos, que deje de lado las fallidas leyes punitivas e impulse intervenciones en el campo de la salud y sociales basadas en evidencia.

Tanto los objetivos declarados de las políticas para el control de drogas, como los criterios que las evalúan, ameritan una reforma. Los objetivos e indicadores tradicionales —como el número de hectáreas de cultivos ilícitos erradicadas, la cantidad de drogas incautadas y el número de personas arrestadas, juzgadas, condenadas y encarceladas por violar las leyes relacionadas con las drogas— no produjeron resultados positivos.

Mucho más importantes son los objetivos e indicadores enfocados en reducir los daños relacionados con las drogas, como las sobredosis fatales, el VIH/SIDA, la hepatitis y otras enfermedades, así como los daños relacionados con la prohibición, tales como el crimen, la violencia, la corrupción, las violaciones a los derechos humanos, la degradación del medio ambiente, el desplazamiento de comunidades y el poder de las organizaciones criminales. El gasto en medidas contraproducentes debe terminar, mientras que la probada prevención, la reducción de daños, así como el tratamiento deben recibir los recursos necesario.

2. Se debe asegurar el acceso equitativo a los medicamentos esenciales, en particular a los medicamentos contra el dolor derivados del opio.

Más del ochenta por ciento de la población mundial carga con el enorme peso de un dolor y sufrimiento evitables, con escaso o nulo acceso a este tipo de medicamentos. Esta situación persiste pese a que evitar el dolor y el sufrimiento son un objetivo y una obligación básica del marco mundial para el control de drogas.

Los gobiernos deben fijar planes y plazos claros para eliminar los obstáculos nacionales e internacionales que impidan este acceso. Ellos deberán también asignar los fondos necesarios para un programa internacional —con supervisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y desarrollado en cooperación con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE)— para garantizar el acceso equitativo y asequible de estos medicamentos allí donde no estén disponibles.

3. Es preciso poner fin a la penalización del uso y posesión de drogas, y dejar de imponer “tratamientos obligatorios” a las personas cuyo único delito es el consumo de drogas o su posesión.

La penalización del uso de drogas tiene poco o ningún impacto en los niveles de consumo de sustancias en una sociedad abierta. Tales políticas, sin embargo, estimulan comportamientos de alto riesgo como inyectarse sin seguridad, hacen que las personas que necesitan tratamiento no lo busquen, evitan que los recursos de aplicación de la ley se vuelquen a los delitos realmente graves, reducen el personal y los fondos gubernamentales que de otro modo podrían invertirse positivamente en la vida de las personas y perjudican a millones con los efectos negativos y de largo plazo de una condena penal.

Utilizar el sistema de justicia penal para obligar a las personas arrestadas por posesión o consumo de drogas a someterse a “tratamiento” muchas veces hace más daño que bien. Mucho mejor es garantizar la oferta de diversos servicios de apoyo en las comunidades. Cabe destacar que esta recomendación no requiere de ninguna reforma de los tratados de control de drogas internacionales.

Se debe optar por alternativas al encarcelamiento para los infractores no violentos y de los eslabones más bajos de la cadena, como lo son los campesinos, mulas y otros involucrados en la producción, transporte y venta de drogas ilícitas.

Los gobiernos dedican cada vez más recursos a detectar, arrestar y encarcelar a las personas involucradas en el mercado de drogas ilícitas —con poca o ninguna evidencia de que tales esfuerzos reduzcan los problemas causados por las drogas o eviten que otros sigan el mismo camino. Las intervención que involucran a las comunidades y las sansiones no penales generalmente resultan menos costosas y más efectivas que la penaliza-ción y el encarcelamiento.

Los campesinos y jornaleros que hacen parte del mercado de las drogas, participando en el cultivo, procesamiento, transporte o venta de droga como una una forma de subsistencia para sus familias, no deben ser sujetos del castigo penal. Únicamente los esfuerzos de desarrollo socioeconómico a largo plazo que mejoren el acceso a la tierra y al trabajo digno, reduzcan la desigualdad económica y la marginación social y que refuercen la seguridad pueden ofrecerles una legítima estrategia de escape.

4. Es preciso enfocarse en la reducción del poder de las organizaciones criminales, así como la violencia e inseguridad que resultan de la competencia entre sí y con el Estado.

Los gobiernos deben ser mucho más estratégicos, anticipando las maneras en que ciertas iniciativas de aplicación de la ley, en particular los operaciones de mano dura militarizadas, pueden muchas veces exacerbar la violencia criminal y la inseguridad pública sin de hecho detener la producción, tráfico o consumo de drogas. Desplazar la producción de drogas ilícitas de un lugar a otro o el control de una ruta de tráfico de una organización criminal a otra muchas veces causa más daño que beneficios.

Los objetivos de la represión de la oferta de drogas deben reorientarse desde la inalcanzable erradicación del mercado hacia posibles reducciones de la violencia y los daños asociados con el tráfico. Los recursos de la aplicación de la ley deben dirigirse hacia los elementos más violentos, perturbadores y problemáticos del mercado, conjuntamente con la cooperación internacional para combatir el lavado de activos y la corrupción. Militarizar los esfuerzos antidrogas rara vez es efectivo y a menudo es contraproducente. Es fundamental una mejor y más amplia rendición de cuentas en relación con los abusos a los derechos humanos cometidos en las acciones coercitivas contra las drogas.

5. Se deben permitir e incentivar distintos experimentos de regulación legal del mercado con drogas actualmente ilícitas empezando, entre otras, por el cannabis, la hoja de coca y ciertas sustancias psicoactivas nuevas.

Mucho se puede aprender de los éxitos y fracasos de la regulación del alcohol, el tabaco, los fármacos y otros productos y actividades que presentan riesgos para la salud y de otro tipo para los individuos y las sociedades.

Se necesitan nuevos experimentos que permitan el acceso legal pero restringido a drogas que actualmente están disponibles solo de manera ilegal. Esto debe incluir la expansión del tratamiento asistido con heroína para algunos usuarios dependientes de larga data, que resultó tan eficaz en Europa y Canadá. En última instancia, el método más efectivo para reducir los extensos daños causados por el régimen mundial de prohibición de drogas y para promover los objetivos de salud pública y seguridad es controlar las drogas a través de una regulación legal responsable.

Se debe aprovechar la oportunidad que presenta la UNGASS de 2016 para reformar el marco internacional de políticas de drogas.

El liderazgo de la Secretaría General de la ONU es esencial para asegurar que todas las agencias de la ONU relevantes —no solo aquellas dedicadas a la aplicación de la ley sino también a la salud, la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo— participen plenamente de una evaluación ‘única de la ONU’ acerca de las estrategias mundiales para el control de la droga. La Secretaría de la ONU debe facilitar de inmediato un debate abierto que incluya nuevas ideas y recomendaciones con base en la evidencia científica, los principios de salud pública, los derechos humanos y el desarrollo.

En las últimas décadas un creciente número de países ha defendido con éxito cambios en las políticas dirigidos a la reducción de daños, al cese de la penalización de los usuarios de drogas, a la proporcionalidad de las condenas y a las alternativas al encarcelamiento, al amparo de la flexibilidad jurídica que permiten los tratados de la ONU. La exploración de interpretaciones flexibles de los tratados internacionales sobre drogas es un objetivo importante, pero en última instancia se deberá reformar el marco internacional para el control de drogas con el fin de que permita una regulación legal y responsable.

GLOBAL COMMISSION ON DRUG POLICY MEMBERS

Kofi Annan
chairman of the Kofi Annan Foundation and former Secretary-General of the United Nations, Ghana
Louise Arbour
former U.N. High Commissioner for Human Rights, Canada
Pavel Bém
former mayor of Prague, Czech Republic
Richard Branson
entrepreneur, advocate for social causes, founder of the Virgin Group, cofounder of The Elders, United Kingdom
Fernando Henrique Cardoso
former President of Brazil (chair)
Maria Cattaui
former Secretary-General of the International Chamber of Commerce, Switzerland
Ruth Dreifuss
former Minister of Social Affairs and former President of Switzerland
Cesar Gaviria
former President of Colombia
Asma Jahangir
human rights activist, former U.N. Special Rapporteur on Arbitrary, Extrajudicial and Summary Executions, Pakistan
Michel Kazatchkine
UN Secretary-General Special Envoy on HIV/AIDS in Eastern Europe and Central Asia, and former Executive Director of the Global Fund to Fight AIDS, Tuberculosis and Malaria, France
Aleksander Kwasniewski
former President of Poland
Ricardo Lagos
former President of Chile
George Papandreou
former Prime Minister of Greece
Jorge Sampaio
former President of Portugal
George Shultz
former Secretary of State, United States (honorary chair)
Javier Solana
former European Union High Representative for the Common Foreign and Security Policy, Spain
Thorvald Stoltenberg
former Minister of Foreign Affairs and UN High Commissioner for Refugees, Norway
Mario Vargas Llosa
writer and public intellectual, Peru
Paul Volcker
former Chairman of the U.S. Federal Reserve and of the Economic Recovery Board, United States
John Whitehead
former Deputy Secretary of State, former Co-Chairman Goldman Sachs & Co., Founding Chairman, 9/11 Memorial & Museum, United States
Ernesto Zedillo
former President of Mexico