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El racismo inherente a la guerra contra las drogas

Ramón César González Ortiz

 

“como lo que somos, no nos preocupa tanto la tormenta…

después de todo han sido siglos de tormenta para los pueblos originarios 

y los desposeídos de México y del mundo, y si algo se aprende abajo

es a vivir en condiciones adversas”. 

Subcomandante Galeano (antes Marcos).



La invención-creación del tema-problema tráfico y consumo de drogas, desde el siglo pasados y el inicio del presente, ha pasado por múltiples transformaciones en la manera en que ciertas instituciones del Estado o sociales han “atacado el problema.” A principios del siglo XX, bajo un supuesto aumento y peligrosidad de los consumidores; negros, chinos, mexicanos. De sustancias como el opio, la cocaína y la marihuana, que a su vez se suponía transmitían estos “vicios” a la sociedad norteamericana, se crearon las primeras instituciones para atender a los “toxicómanos”. Luego se pasó a la aplicación de pequeñas redadas, en los lugares de venta y consumo de sustancias, quema de plantíos, en los 70 en México la Operación Cóndor y en nuestros días la salida a gran escala de las Fuerzas Armadas, para “salvar a la sociedad de las drogas.”
Proceso en el cual, la invención de la tecnología política respecto al consumo de drogas1, se da principalmente en Europa a partir del siglo XVIII, donde la vida y el cuerpo se hacen objetos de poder. Antes existían sujetos jurídicos a quienes se les podían retirar los bienes, y hasta la vida. Pero posteriormente existen los cuerpos y las poblaciones, con lo cual el poder deja de ser materialista y deja de ser esencialmente jurídico, aunque para esto se haya retomado primero el sistema jurídico romano. Observándose así, paulatinamente la manera en que la delincuencia tiene una cierta utilidad económico-política, hasta llegar a las sociedades que conocemos, puesto que cuanto más delincuentes existan más crímenes existirán, cuanto más crímenes haya más miedo tendrá la población y cuanto más miedo haya en la población más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial.2
Esta tecnología de poder fue inventada en Norteamérica, a partir de medidas implementadas por los gobernantes de Washington, que al igual que en Europa desarrollan un sistema de derecho que les permita dar forma a los intereses económicos de la burguesía sorteando y “criminalizando” los conflictos sociales. En Europa se da en una confrontación con el poder monárquico del cual hereda el sistema legal, y en Norteamérica en pugna con grupos nacientes como El Partido de los Trabajadores, por lo que asume el estudio y amolda el sistema legal europeo.
Dando forma en Estados Unidos al periodo conocido como Progresista, llamado así por el hecho de que se aprobaron nuevas leyes; la Ley de Inspección de Carnes, la Ley de Hepburn para regular los ferrocarriles y oleoductos, una Ley de Alimentos Puros, además de leyes que regulan los salarios y las jornadas laborales, así como la inspección para comprobar la seguridad en las fábricas y compensaciones para los trabajadores que tuviesen accidentes laborales. Pero además de estas las leyes laborales creadas bajo las necesidades y las luchas de la naciente clase obrera, se da una emergencia de prácticas judiciales que, enraizadas en prejuicios sociales servirán para la invención de un sujeto de estudio, los consumidores de drogas. Identificados por los norteamericanos con las minorías étnicas, fueron siendo objeto de elaboradas restricciones sociales y legales.
Por ejemplo, los chinos y su hábito de fumar opio fueron extremadamente vigilados después de su ingreso a los Estados Unidos, alrededor de 1870. Al comienzo, los chinos representaban sólo un grupo más, enviado para ayudar en la construcción de los ferrocarriles, pero después de que la depresión económica los convirtiera en un exceso de mano de obra y por ende en una “amenaza” para los ciudadanos americanos, diversas formas de antagonismo hicieron su aparición con el fin de desalojarlos o por lo menos de aislarlos. Respecto a los negros, se contaban anécdotas de fortaleza sobrehumana, de astucia y de eficiencia como resultado de la ingestión de cocaína, la cocaína volvía a los negros casi invulnerables a las balas de calibre 32. Razón por la cual parece ser, los departamentos de policía del sur cambiaron sus revólveres a calibre 38.3 Para el caso de los mexicanos que emigraban hacia los EU por las mismas razones que los chinos, a principios del siglo XX, cuando llevaron la práctica de cultivar y fumar marihuana desde el otro lado del río Grande hasta Texas y Nuevo México, se les acuso de expandir el consumo entre las prostitutas blancas, los chulos, los maleantes y los negros.4 Hechos que “casualmente” coincidieron con el clímax de linchamientos de negros, la segregación legal y de las leyes electorales de los tres grupos, actos que le quitaban en esa sociedad a estos mismos, poder político y social5.
Más todavía, estos hechos también se vinculan con las ambiciones del Pentágono de lograr el dominio y expoliación de la América Latina. Arrogándose el derecho de una pretendida superioridad moral, el gobierno Estadounidense se ha autoproclamado protector de nuestra región. Cuando a fines del siglo XIX los Estados Unidos logran afianzar su poder sobre América Latina, sus dirigentes proclaman abiertamente su “misión civilizadora”, sin ocultar su opinión de que los latinoamericanos no son capaces de gobernarse a sí mismos. El Corolario de 1904 de Theodore Roosevelt a la Doctrina Monroe se baso en la premisa de la inferioridad de los latinoamericanos y su incapacidad para manejar sus propios asuntos. La Doctrina Monroe ha llevado en sí el supuesto de que los latinoamericanos están entre los pueblos atrasados del mundo y que, de no haber sido por la protección de los Estados Unidos habrían sido colonizados, como lo fueron los asiáticos y los africanos. Woodrow Wilson manifestó el deseo de “enseñarles a elegir buenos gobernantes” y Franklin Roosevelt señalo que algunos gobernantes “creen que son tan buenos como nosotros, y muchos de ellos lo son”. De forma que, la cuestión racial ha sido un factor importante en las relaciones de los Estados Unidos con el resto de Latinoamérica y en el caso de México, el robo de más de la mitad de su territorio puede considerarse como una prolongación del despojo perpetrado contra los indios norteamericanos6.
De manera que, dentro del “interés” moral y psicológico de Washington sobre nuestra región, además conforman su autoimagen. Construyendo un vocabulario en su política hacia América Latina en el cual parecen indicar que la Casa Blanca trata a nuestros países sobre una base de estricta igualdad. Fomentando la imagen de una familia o de buena vecindad. Sus “repúblicas hermanas”, “sus compañeros del sur”. Más todavía, se miran a sí mismos en su imperialismo, como un protector del hemisferio contra las potencias imperialistas del viejo mundo, y en una aberrante interpretación a-histórica, se considera que, lejos de haber habido un imperialismo económico sobre las republicas latinoamericanas por un imperialismo económico y militar estadounidense, ha sido todo lo contrario: han sido los gobiernos latinoamericanos los que han explotado el capital de los ciudadanos de los Estados Unidos que han tenido falta de juicio de permitir que sus bienes quedaran atrapados dentro de la autoridad soberana de nuestras naciones7.
Por tales motivos, en los Estados Unidos se encuentra muy extendida la creencia de que América Latina ha sido la parte beneficiada por la gran generosidad estadounidense y que desde hace muchos años se han dado a la región grandes sumas de ayuda económica, sin recibir nada a cambio. Aspecto que para su autoimagen y su postura frente al mundo, ha ayudado a forjar la pretensión de que se ha esforzado, aunque con muy poco éxito, por promover la democracia en nuestros países. Intentando rechazar así, la contundencia histórica sobre el apoyo y promoción de dictaduras favorables a sus intereses.
Visión racista que también ha sido compartida históricamente por distintos gobiernos de Europa. En 1902, la esposa de Edmun von HeyKing, ministro alemán en México escribió: “La masa hirviente, bestial de humanidad que ve uno aquí o en China acaba con el último resto que pudiera yo conservar de una creencia en la inmortalidad del alma. Enfrentada a esta masa de gente nauseabunda o apenas superior a los más bajos animales, la posibilidad de una vida después de ésta sólo puede ser la base de un renovado horror.” Y describe al ministro de relaciones exteriores de México, Mariscal, como “un pequeño hombre-mono indio”. Asimismo, el ministro alemán Paul von Hintze escribía que: “El error cardinal de Madero, está en su creencia de que puede gobernar al pueblo mexicano como se gobernaría a una de las naciones germánicas más “adelantadas”. Este pueblo rudo, compuesto de salvajes sin religión, con su escaso estrato superior de mestizos superficialmente civilizados, no puede vivir bajo otro régimen que no sea un despotismo ilustrado”. A lo cual remata al margen el káiser Guillermo: “Correcto”8.
Aspectos racistas, que particularmente en los Estados Unidos se agudiza en las zonas urbanas a partir de 1960 conforme empeora inevitablemente la base material de dicha sociedad industrial. Ante la progresiva decadencia de la industria de las máquinas- herramienta. Y la ayuda concedida por el gobierno de esa nación a los agribusiness, así como a la mecanización agrícola, se da lugar a un éxodo rural masivo. Migración que no puede ser incorporada en el aparato productivo, generando una crisis generalizada de las ciudades, puesto que solo ofrecen servicios pero no pueden ofrecer empleos. Tan solo en Nueva York, la sanidad y la instrucción pública desde hace décadas han dejado de ser consideradas como servicios esenciales para el gobierno federal, así como tampoco ha sido esencial que las personas encuentren un trabajo gratificador o simplemente trabajo. Mientras que por otra parte el presupuesto el presupuesto federal destinado a armamentos, que en su mayoría absorben los grandes monopolios y sus representantes en el gobierno, no ha disminuido9.
Siendo así que, en este contexto racista se da la “preocupación” por la “explosión” de la venta y consumo de crack en comunidades negras. Toda vez que le permite al Congreso estadounidense, entre 1986 y 1988 se aprueben leyes que endurecerán las políticas antidrogas tanto al interior como al exterior de ese país. Escogiéndose a la comunidad negra por su vinculación histórica con el consumo de drogas, haciendo más fácil que se dirija hacia ellos nuevamente el miedo, el odio y la violencia, como método estándar de control de la población. Aspecto que también repercutirá en la visión de los latinos, especialmente de los mexicanos, y no por las razones cuantitativas esgrimidas por Luis Astorga, respecto a que en los ochenta y noventa, el negocio del tráfico de drogas ilícitas adquiere tales proporciones y tal visibilidad que es prácticamente imposible que grandes grupos sociales no se den cuenta de las relaciones indisolubles más documentadas entre las corporaciones policiacas y los traficantes. Aspecto que según él, parece haber “liberado ciertas disposiciones éticas” de algunos grupos dentro de las corporaciones coactivas y de los círculos de gobierno, así como de otros tantos grupos de poder de la sociedad civil, lo que los decidió a participar de manera más activa en el control de las drogas10.
Muy a contracorriente de supuestas disposiciones éticas despertadas en las clases gobernantes, es dentro de los parámetros racistas que debe entenderse la manera en que, en los Estados Unidos el sistema de justicia ha logrado tener a la población encarcelada más grande del mundo (per capita). Puesto que gran parte de los delitos imputados para ser encarcelado no son de carácter violento y están relacionados con la guerra contra las drogas, resultando en el encarcelamiento casi siempre de pobres y en su mayoría de afroestadounidenses y latinos. Según cálculos, uno de cada 110 niños blancos tiene un padre encarcelado, pero para los afroestadounidenses, es uno de cada 15 y para los latinos uno de cada 41. 11
Y peor aun, guardan una estrecha relación con el hecho de que en los Estados Unidos, casi mil personas en el 2015 fueron asesinadas a tiros por la policía de ese país. En situaciones donde hombres negros desarmados tiene seis veces más probabilidades de ser asesinadas por la policía que los blancos. Resultando así, que la policía nacional de Estados Unidos ha matado a más del doble de personas de lo que la Oficina Federal de Investigación (FBI) había afirmado y en la mayoría de los casos los oficiales no fueron acusados formalmente por el uso excesivo de la fuerza. De tal situación en Chicago, son testigos tristemente silenciados por las balas Quintonio LeGrier, de 19 años y Bettie Jonés, de 55. En donde para el caso de la mujer, la policía argumentó que su muerte ocurrió de manera “accidental”. Por medio de un comunicado se dijo que: “La víctima fue alcanzada por error y murió trágicamente”12.
Racismo exacerbado que también tiene relación con los eventos de la fiesta de fin de año en Colonia, Alemania. Puesto que, pese al informe de la Policía de Colonia del 1 de enero donde se informa sobre un “ambiente relajado” y de “celebraciones pacíficas”, sin embargo, días después en otro informe elaborado por los grupos “progresistas” se mencionan robos, acoso sexual e incluso violaciones. Acusándose a unos mil hombres desarmados de agredir sexualmente a decenas de mujeres, incluida una agente de policía armada. Hechos que supuestamente ocurren en una plaza céntrica de una ciudad en estado de máxima alerta antiterrorista —por las amenazas de Daesh— y que encima está vigilada por unos 230 policías uniformados y un número indeterminado de secretas.
Sin contar con una sola imagen de dichas agresiones, pese a la cantidad de móviles con cámara que habría entre los asistentes y las víctimas, mientras recibimos decenas de fotos de las guerras de Afganistán, Irak o Siria o Sudán. Y la única “evidencia” con la que se cuenta corresponde a una foto que se difundió donde se asalto a una mujer en la plaza de Tahrir de El Cairo. Así como según días después, supuestamente mujeres de Alemania se arman de coraje y ponen entre 200 y 500 denuncias.
Conforme lo hemos indicado, es más probable que los llamados grupos progresistas, en una vena racista, hayan promovido mediante informes sin sustento y la captación de mujeres afines a sus ideales la xenofobia, para dividir a la población entre nativos y extranjeros, árabes ricos civilizados (con los que hacen grandes contratos de armas) y árabes pobres incultos. Donde la máxima es evitar que los refugiados consigan en el futuro la ciudadanía alemana. Dentro de un espectro de criminalización de los extranjeros llegados de los países musulmanes: antes eran potencialmente terroristas; ahora además son inmorales, desagradecidos y peligrosos para la civilización europea13.
De manera tal, que tanto el Pentágono como grupos afines a sus métodos en Europa, vienen desde hace décadas vinculando a personas no blancas con actos terroristas o con traficantes de drogas. Mientras que en la otra cara de la moneda, ante las toneladas de cocaína y heroína que llegan puntualmente a Estados Unidos desde Colombia, México, Panamá o Perú para su distribución en su inmenso territorio mediante redes bien organizadas, hasta llegar, con pureza variable, al ejecutivo de Wall Street o al negro lumpen del Bronx. No se cuestionan por parte del gobierno estadounidense con verdadero interés hechos fundamentales como: ¿Quién recibe la droga? ¿Qué fantasmas invisibles se hacen cargo de las avionetas, los submarinos o las mulas viajeras que arriban a los aeropuertos con su carga de coca? Y ¿Por qué sólo se habla de “chapos”, “escobares”, “orejuelas”, y jamás de un capo estadounidense? ¿Por qué nadie investiga cómo se manejan las inmensas cantidades de dólares que sin duda manejan los bancos lavadores del destino final de la droga, infinitamente superior en valor al de la compra de la hoja al perseguido campesino cocalero?14
Siendo así que, pese a las “soluciones” ofrecidas por la mayor parte de los gobiernos contra el tráfico de drogas, mediante la represión y el castigo, así como el gasto económico en armamentos, no ha habido una disminución considerable de drogas o del poder de los llamados cárteles. Y si por el contrario en países como Colombia o el nuestro, en la lucha contra el narcotráfico se han tenido miles de muertes. Tan solo en México ya van 25 mil desaparecidos, a las que se le deben sumar distintas violaciones a los derechos humanos. Por lo que se ha creado un drama social que al igual que en los Estados Unidos, también se refleja en las prisiones. En nuestro país un 25.2 por ciento de los presos que constituyen la sobrepoblación carcelaria ha sido detenida por delitos contra la salud pública. Siendo atrapadas solo las mulas del narcotráfico internacional, que a menudo son sólo víctimas de la explotación, los abusos y las amenazas de redes mafiosos que sostienen el tráfico en grande15.
De manera que, la guerra contra las drogas mediante sus medidas represivas en verdad se corresponde con hechos históricos de racismo hacia la población no blanca. Amoldándose conforme a las necesidades e intereses políticos o económicos. Dependiendo del contexto, los gobernantes de naciones imperialistas o dependientes actúan, para lo cual ya cuentan con una gran experiencia. Así podemos ver como, pasando por los Estados Unidos la candidatura de Donald Trump fue cobrando cada vez mayor fuerza, hecho que sería una buena caricatura, sino fuera por las implicaciones reales que tiene respecto al elogio de la ignorancia, la apelación al temor y el odio racial y xenófobo hacia comunidades negras y de latinos donde se incluyen nuestros compatriotas16. Hasta llegar a los pueblos del noreste argentino y los del sureste mexicano, quienes hoy padecen el racismo de las clases medias y las oligarquías. Ejemplo amargo de tal situación lo da en Argentina el encarcelamiento de Milagro Sala, por parte del presidente de esa nación, Mauricio Macri. Sin embargo, siguiendo el ejemplo de Milagro podríamos decir: “Soy india, negra y mujer. Y quiero los mismos derechos para todos, pero sin abandonar mi conciencia de clase”17.

Notas
1 Foucault Michel. “Las redes del poder”. Editorial Almagesto. 1992.
2 Ibíd. Pág. 22
3 F. Musto David, M.D. “La enfermedad americana. Orígenes del control antinarcóticos en Estados Unidos.” Tercer Mundo Editores. Ediciones UNIANDES. CEI. 1993. Pág. 36.
4 Davenport-Hines Richard. “La búsqueda del olvido. Historia global de las drogas, 1500-2000.” Publicaciones Turner. FCE. 2003. Pp. 189-190
5 Tesis de Maestría. “La Iniciativa Mérida: Estado, militarización y contrainsurgencia”. R. César González Ortiz, UNAM, FCPyS, 2014.
6 Connell-Smith Gordon. “Los Estados Unidos y la América Latina”. FCE, 1977. Pág. 26
7 Ibíd. Pp. 32-33.
8 Katz Friedrich. “La guerra secreta en México. Europa, Estados Unidos y la revolución mexicana.” Editorial Era, octava reimpresión 1993. Pág. 113.
9 Fitt Yann, Farhi André, Vigier Jean-Pierre. “La guerra económica mundial”. Libros de confrontación, 1977. Pp. 25-27.
10 Astorga Almanza Luis Alejandro. “El siglo de las drogas: el narcotráfico, del porfiriato al nuevo milenio”. Plaza Janés, 2005. Pp. 123-124.
11 La Jornada. Por: David Brooks, 11-01-2016.
12 La Jornada. 28-12-2015.
13 Rebelión. “21 notas sobre los violadores “no blancos” en Alemania”. Por: Armanian Nazanín, 28-01-2016.
14 Rebelión. “Por qué no cae ningún capo gringo del narcotráfico?” Por: Albiñana Antonio, 13-02-2016.
15 Contra línea. Año 14, número 465. 30 de diciembre de 2015. Pp. 18-19.
16 La Jornada. 21-01-2016.
17 La Jornada. “Milagro Sala, primera prisionera política de Macri”. Por José Steinsleger, 27-01-2016.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Fuente original: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209682

Fuente de la imagen: http://www.cflj.org/report/New-Jim-Crow-150×150.jpg

La lucha por el lado de la oferta para reducir el consumo de drogas es absolutamente inútil

Ian Vásquez
Ian Vásquez // Instituto Cato

Para entender cómo funcionan los cárteles de drogas, hay que considerar esa industria como una de tantas que lidian con los problemas de cualquier negocio –cómo contratar al mejor personal, qué hacer ante la competencia, etc.–.

Eso se propone Tom Wainwright en su nuevo libro sobre la narcoeconomía (“Narconomics”). “Políticas regulatorias que en el mundo ordinario de negocios hubieran sido descartadas por su ineficacia se han permitido perdurar por años en el mundo antinarcótico”, dice el autor, quien fue corresponsal en México de la revista británica “The Economist”.

Da un ejemplo de los países andinos. La lucha por el lado de la oferta para reducir el consumo de drogas es absolutamente inútil. El costo de la hoja de coca es tan ínfimo en comparación con el precio astronómico de la cocaína en los países consumidores, que incluso si la intervención en Sudamérica llegara a duplicar el precio de la coca, tendría un impacto casi imperceptible para el consumidor en Estados Unidos o Europa.

Estoy en el estado mexicano de Sonora estos días. Los empresarios de acá me cuentan que recientemente hubo una ejecución de varias personas en la cercana Ciudad Obregón, supuestamente un ajuste de cuentas entre narcotraficantes. Me confirman lo que observa Wainwright: el nivel de violencia en México tiende a ser más alto en los estados fronterizos con EE.UU. y aquellos que tienen puertos importantes. Los traficantes se pelean por controlar esas pocas puertas de entrada y salida. Dado que las restricciones a la oferta casi no tienen impacto sobre el consumo, el autor recomienda abrir más puntos de entrada en la frontera norteña. Eso por lo menos reduciría la violencia de manera notable.

Reclutar a trabajadores en una industria ilícita es un reto porque se trata de trabajos poco calificados que requieren disciplina y un alto nivel de confianza. Las prisiones de América Latina han facilitado la vida a los narcotraficantes, ya que se han convertido en verdaderas escuelas del negocio donde se reúnen quienes tienen la mayor experiencia con quienes se interesan por las actividades ilegales. Allí también se refuerzan las pandillas que requieren que sus miembros se apliquen tatuajes conspicuos para reducir la peligrosa posibilidad de que dejen la organización.

Hace más de una década, República Dominicana implementó una reforma penitenciaria que recomienda Wainwright. Ese país tiene cárceles donde se separan a los líderes pandilleros de los demás presos, se internan a menos criminales y se les da trabajos legítimos a los reos, a quienes además se les permite quedarse con un porcentaje de las ganancias que comparten con sus familias. Todo esto reduce la dependencia del preso con las pandillas y los mantiene en contacto con el mundo legítimo exterior. Bajo el nuevo sistema, solo un 3% de los que salen de la prisión vuelve a cometer crímenes, mientras que la reincidencia era, en cambio, 50% bajo el viejo sistema.

Wainwright describe cómo cayó el homicidio en dos tercios en El Salvador cuando las maras (pandillas) pactaron una tregua en el 2012 en vista de que así podían coludir en el mercado nacional –cosa que se deshizo cuando el siguiente presidente retiró su apoyo y volvió a subir la violencia–. Describe también cómo los cárteles practican la responsabilidad social corporativa (donaciones a iglesias, servicios públicos) para mantener cierto apoyo dentro de la población y cómo la nueva competencia de la legalización de la marihuana en partes de EE.UU. ya les está quitando bastante negocio. Predice que cuando se legalice completamente, las empresas estadounidenses de marihuana se mudarán a México para exportar a EE.UU. Eso sería un mundo más civilizado.

 

Fuente original: El Comercio- Perú: http://elcomercio.pe/opinion/mirada-de-fondo/como-manejar-cartel-drogas-ian-vasquez-noticia-1880462

 

Audiencias públicas para las alternativas de la regulación de la marihuana: “Regulación en relación con la seguridad pública”

Amaya Ordorika Imaz, integrante de ReverdeSer Colectivo, participó el día de hoy en la mesa “Regulación en relación con la seguridad pública”, en el marco de las Audiencias públicas para las alternativas de la regulación de la marihuana, a la que convocó la Mesa Directiva del Senado de la República.

Aquí pueden encontrar el video completo de la mesa:

 

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El Distrito Federal y el Narcotráfico

por Anabel Hernández

6 diciembre, 2015

Pese a que desde hace 18 años los mandatarios del gobierno federal y del Distrito Federal pertenecen a partidos políticos totalmente opuestos, en ambos niveles de gobierno han coincidido en querer  mostrar a la capital del país como un lugar exento de la nociva presencia de los cárteles de la droga que visiblemente han afectado, o francamente devastado,  otras zonas del país como Tamaulipas, Chihuahua, Michoacán o Guerrero, por citar algunos.

La estrategia tiene dos principales razones. La primera es, por supuesto, política y económica. Reconocer públicamente la operación de cárteles en la Ciudad de México afectaría la ya muy desgastada imagen internacional de México, el turismo, las inversiones actuales y futuras, y en general la economía de la ciudad.

La segunda razón es que si se admitiera que hay una importante operación de los cárteles de la droga en el DF, la pregunta inmediata sería ¿Y quién los tolera o protege? Ahí las cosas se tornarían aún más complejas.

El gobierno del DF diría que el combate al narcotráfico no entra dentro de sus competencias y que eso es tema del gobierno federal, y aunque legalmente es cierto, es poco creíble que los cárteles pudieran operar en el DF, o en cualquier otro estado de la República, sin la complicidad de autoridades locales.

Para el gobierno federal tampoco hay una salida fácil si reconoce la operación de estas organizaciones delictivas en la capital. No sólo porque está en su jurisdicción combatir el narcotráfico, lavado de dinero y otras actividades relacionadas con el tráfico de drogas, sino porque en el DF está la sede del Poder Ejecutivo, las oficinas centrales y principales bases de la Secretaría de la Defensa Nacional, Marina, PGR y Policía Federal. No podría entenderse la operación de cárteles de la droga en las narices de las principales oficinas que se supone deberían de combatirlo, sin la complicidad de una o varias de esas instituciones.

El DF es la ciudad más poblada del país y por lo tanto el mercado nacional de consumo de drogas más importante. Además por su situación geográfica es una zona estratégica para el traslado o almacenamiento de droga, sobre todo para aquellos cárteles que tienen sus operaciones en estados como Jalisco, Michoacán y Guerrero, o  Veracruz, Tabasco y Tamaulipas.

Desde hace al menos diez años he venido leyendo expedientes judiciales donde los narcotraficantes refieren sus operaciones en el DF en las distintas casas de seguridad instaladas igual en la lujosa zona de Polanco, que en Las Lomas, Bosques de las Lomas o Santa Fe.

En el año 2009, cuando el Cártel de Sinaloa intentó hacer una tregua con el clan de los Beltrán Leyva y Los Zetas, al menos una de esas reuniones se llevó a cabo en el corazón de Polanco. Cuando las huestes de Jesús Reynaldo Zambada, hermano de Ismael el MayoZambada, líder del Cártel de Sinaloa, negociaba con altos mandos de la Policía Federal, algunos de esos encuentros se llevaron a cabo en una residencia en Bosques de las Lomas y en la zona de la Basílica de Guadalupe.

En mayo pasado, Miguel Ángel Mancera, el jefe de Gobierno del DF, afirmó categóricamente que no operan ahí los cárteles de la droga. Señaló que durante una plática con la titular de la PGR, Arely Gómez, ésta le afirmó que “no hay información que permita establecer actividades de narcotráfico en la capital del país”.

Sin embargo durante el mes de julio aparecieron en la carretera Picacho-Ajusco, de la delegación Tlalpan, mantas supuestamente firmadas por el Cártel de Sinaloa en las cuales anunciaba que iban a tomar control de la “plaza” y para ello contaban con el apoyo de la Policía Federal y la PGR.

A principios de octubre aparecieron nuevos mensajes públicos en el DF, presuntamente firmados por el Cártel Jalisco Nueva Generación, anunciando también que estaban en disputa por el control de la capital y pedían a Mancera que “no se meta”.

Y a finales de ese mes apareció el cuerpo de un joven de 25 años de edad colgado de un puente en la concurrida avenida Ignacio Zaragoza, en la delegación Iztapalapa.

La negativa de los dos  niveles de gobierno que confluyen en el DF  en reconocer la operación de los cárteles de la droga no hace que el problema desaparezca por sí solo, al contrario. Al no admitir el problema, los gobiernos no hacen nada para combatirlo.

De acuerdo con un reporte publicado en noviembre por la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), las operaciones de los cárteles ha crecido durante los últimos años de manera  acelerada en el DF.

En el  informe anual de “Evaluación nacional de la amenaza de las drogas” correspondiente a 2015, la DEA publicó el mapa de la geografía actual de los cárteles de la droga en México, el cual sale tan colorido como un árbol de navidad por la cantidad de organizaciones criminales que predominan en diferentes partes del territorio mexicano.

Llama la atención las cinco esferas dibujadas por la agencia del gobierno de EU sobre el DF: el color naranja representa al Cártel de Sinaloa, la verde al grupo de Los Zetas, azul al Cártel de los Beltrán Leyva, el color lila es de los Caballeros Templarios y la roja el Cártel del Golfo. Según la DEA estos cinco grupos criminales tienen importante o creciente presencia en la capital.

Esa situación convierte al DF en una bomba de tiempo latente, y el encubrimiento del problema por parte de  los dos niveles de gobierno revela su complicidad. Eso significa que la aparente “paz” en la capital obedece más a una decisión unilateral de los cinco cárteles y no a un trabajo del gobierno federal, por lo cual de la misma manera espontánea puede surgir la violencia como lo hemos visto en los últimos años en otras ciudades “pacíficas” de México.

El Cártel de Sinaloa ha sido recurrentemente señalado por la DEA como la organización de tráfico de drogas más importante del mundo. El Cártel de Los Zetas es considerado uno de los más violentos y mantiene su peligrosa alianza con el Cártel de los Beltrán Leyva.

En vez de permanecer cómplices negando el problema, el gobierno federal en coordinación con el del DF, deberían ir instrumentando un plan respecto a la presencia de estos cárteles en la capital del país, para no tener que llegar a los niveles de violencia y emergencia de otros estados de la República.

Fuente: http://riodoce.mx/noticias/columnas/la-lista-negra/df-nido-de-narcos

 

Otra noticia sobre el tema:

La presencia del crimen organizado en la ciudad de México
Simón Vargas Aguilar/ La Jornada
Hasta hace unos meses la ciudad de México se había salvado de los efectos de la cruenta guerra contra el narcotráfico, o al menos esa era la impresión que se quería dar. En la capital del país no eran comunes las surrealistas estampas de la violencia que generan los cárteles y sus células, que en otras regiones, en el norte del país, ya son habituales.

Aunque el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y sus funcionarios de seguridad y justicia aseguren una y otra vez que loscárteles del narcotráfico no operan en el Distrito Federal, la verdad es que los hechos tienen tiempo demostrando lo contrario.

La violencia, levantones, ejecuciones y sucesos con el sello típico del narcotráfico llevan años ocurriendo en la capital o muy cerca de ella. Están, por ejemplo, los 24 cuerpos maniatados y con huellas de tortura encontrados en La Marquesa; el levantón de 13 personas en el bar Heaven; las extorsiones y ejecuciones en la Condesa, Roma, Polanco o Centro Histórico; y ahora, en días recientes han aparecido colgados, calcinados y narcomantas dirigidas a las autoridades locales.

Estas prácticas son comunes en entidades como Tamaulipas, Chihuahua o Veracruz, donde loscárteles llevan años peleándose por las plazas y rutas de trasiego de droga, pero nunca se habían presentado en el DF. Otro factor que se ha detectado es el alto índice de homicidios, los cuales habían aumentado 22 por ciento hasta el pasado mes de agosto, en comparación con el mismo periodo de 2014, según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Aun así el discurso oficial sigue negando la existencia y establecimiento de estos grupos criminales en la capital; son solamente objetivos en movimiento, afirma el jefe de Gobierno capitalino. Pero ante la cada vez más evidente infiltración del narco en el DF convendría preguntarnos si no ha llegado el momento de cambiar el discurso, ya que éste es simplemente insostenible.

¿Podría acaso esta negación ser una estrategia? Quizás, porque aceptarlo tendría graves implicaciones. Pero el hecho de asegurar que los equipos de inteligencia del Gobierno del Distrito Federal no han recabado la suficienteinformación que permita establecer actividades de narcotráfico, tal como asevera Mancera, empieza a ser preocupante para analistas nacionales e internacionales, sobre todo si además de los hechos antes mencionados consideramos dos informes del gobierno de Estados Unidos, que advierten sobre la operación de al menos cinco cárteles del narcotráfico en la capital.

El primero es el realizado por la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), denominado: México: actualización de evaluación del tráfico de drogas; áreas de las organizaciones de control dominante, donde la dependencia estima la operación de cinco organizaciones criminales en el DF, que son: el cártel de Sinaloa, Los Zetas, los Beltrán Leyva, el cártel del Golfo y una célula de Los caballeros templarios(http://1.usa.gov/1Mo9vSK).

El segundo es un informe tituladoMéxico: organizaciones criminales y organizaciones del tráfico de drogas,realizado por el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (CRS, por sus siglas en inglés), donde se menciona la operación de tres organizaciones criminales en la ciudad de México:Los Zetas, los Beltrán Leyva y La familia michoacana. De este último advierten que se encuentra en constante disminución a escala nacional, pero que se mantiene con fuerza en el estado de México y en algunas zonas pobres de la capital (http://bit.ly/1McHxJD).

En días pasados, algunos medios extranjeros, como The Wall Street Journal y The Guardian, han publicado reportajes donde analizan la problemática capitalina en materia de seguridad. A partir de la consulta a especialistas en el tema y las estadísticas de incidencia delictiva y homicidios, cuestionan que siga firme la aseveración de las autoridades de que la capital de México es una zona libre de crimen organizado (http://bit.ly/1Y3wHtp).

En este contexto, resulta ilógico pretender que el Distrito Federal no se ha contaminado con la operación de los cárteles, sobre todo cuando aquí reside el poder económico y político del país. Del mismo modo, su ubicación geográfica y la presencia del aeropuerto internacional le dan un inmenso valor geoestratégico para ser el lugar ideal donde celebrar reuniones con los diversos grupos del crimen trasnacional.

Puede ser que continuar negando la presencia y operaciones de estas organizaciones criminales en el DF sirva también a estrategias políticas. Sin embargo, ante el aumento de la violencia y las prácticas típicas delnarco, se pierde la credibilidad, y con ello la confianza de la ciudadanía, la cual después es más difícil de recuperar. Una mejor táctica sería implementar políticas inteligentes para prevenir y abordar el crimen organizado. La transparencia y la rendición de cuentas oportunas deben ser políticas públicas vigentes y presentes.

* Analista en temas de seguridad, justicia, política y educación. Si deseas recibir mis columnas en tu correo electrónico te puedes suscribir a mi lista en el siguiente vínculo:http://eepurl.com/Ufj3n.

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Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/11/27/opinion/026a1pol

 

Cinco factores que influirán en el nivel de violencia en México en 2016

Por ALEJANDRO TLACAÉLEL RAMÍREZ DE LEÓN*

Nov 17, 2015

Aunque el pasado 4 de noviembre se dio un avance (pequeño, en mi opinión) hacia la despenalización total de la mariguana en México, recientes cambios en distintas regiones del mercado mundial de drogas, y la continuidad a nivel nacional y regional de la estrategia de Guerra a las Drogas, llevan a esperar que en 2016 la violencia en México aumentara, por al menos 5 razones.

 

Cárteles mexicanos seguirán siendo más peligrosos que grupos terroristas

Actualmente el poder de fuego de los cárteles mexicanos ha llegado a tal punto, que el Balance Nacional sobre la Amenaza de la Droga (BNAD) 2015 estimado por Estados Unidos,  las considera (por lo menos a 9 de ellas) como amenazas para la seguridad interna de dicho país, incluso como una amenaza mayor a la amenaza terrorista. Aunado a ello, no es posible esperar que la legalización de la marihuana en algunos estados de la Unión Americana implique una disminución sustancial en el poder económico de los cárteles mexicanos (ya que aún controlan el resto de mercados de marihuana y además trafican otras drogas) y por ende, tampoco de su poder de fuego.

 

Los cárteles mexicanos tienden a controlar el mercado de consumidores de drogas más grande del mundo

Los cárteles mexicanos suelen no tener ningún competidor en las regiones del mercado norteamericano en que operan. Uno de esos mercados es el de heroína, y es posible que pronto lo dominen. El BNAD indica que el polvo color marrón de manufactura mexicana ha mejorado su calidad, y con ello comenzado a desplazar al polvo blanco de manufactura sudamericana. Este cambio en el mercado de la heroína permitiría a los cárteles mexicanos hacerse con los recursos necesarios como para incrementar su poder de fuego. El dominio regional de los cárteles mexicanos se puede apreciar en el gráfico de abajo.

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Dos cárteles pelean por ser el de mayor poder en México

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es la organización de mayor crecimiento, y podría llegar a superar al Cártel de Sinaloa (actualmente el mayor de mayor poder). Esto además de significar posibles enfrentamientos armados entre ambos grupos, es alarmante porque muestran algunas fallas enormes de la Guerra a las Drogas del gobierno mexicano. En particular, muestra cómo el enfoque de detener a los líderes de los distintos cárteles sin acabar con las estructuras financieras y operativas ha fracasado en evitar el surgimiento de nuevas organizaciones que surjan a partir de los restos de las anteriores. En particular, muestra como la estrategia de desarticulación del Cartel del Milenio no fue del todo exitosa (es el antecedente directo del CJNG). De igual forma, habla de la corrupción en las fuerzas policiales, pues “El Mencho” Osenegua, líder del CJNG, antes era policía.

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Cárteles sudamericanos enviarán más cocaína a EU y tendrán que pelear por su transporte contra cárteles y/o fuerzas federales mexicanas

De acuerdo con los datos de la DEA, los cárteles colombianos parecen haber aumentado su producción en cerca de 41% entre 2014 y 2015. Esto les llevaría a desbancar a Perú como el mayor productor de dicha droga

Sin embargo, vale la pena considerar que estimar la producción sudamericana de cocaína es particularmente difícil en estos momentos. Estados Unidos estima un aumento del 39% mientras que la ONU del 44% (es la primera vez que ambos entes difieren en cifras). La dificultad en medir el aumento en la producción se debe al hecho de que el contenido alcaloide de la planta de coca peruana es mayor al de la colombiana (es decir, con la coca peruana se produce más cocaína que con la colombiana). Además, la estrategia peruana de erradicación de plantíos de coca (encaminada a producir cocaína) ha sido fructífera. Se espera que en el corto plazo incluya (con apoyo de Estados Unidos) la región del Valle de los ríos Apurímac, Ene, y Mantaro, responsable del 44% del total de la producción peruana.

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Cual sea la intensidad del aumento en la producción sudamericana de cocaína, es un hecho que ésta va a la alza, y los cárteles colombianos buscarán acomodarla en el mayor mercado de drogas (Estados Unidos). Dado que las principales vías de transporte hacia dicho mercado pasan por suelo mexicano, esto les obligaría a negociar con los cárteles mexicanos o a enfrentárseles, elevando con ello los costos de transporte y probablemente la violencia entre cárteles.

 

Cárteles mexicanos crecen en la producción y distribución de drogas sintéticas y sus precursores

Desde 2010, la ONU informa del crecimiento constante del tráfico hacia EU de metilamina, P-2-P, ácido fenilacético, fenilacetato de etilo, fenilacetamida, ácido tartánico, anhídrico acético por parte de cárteles mexicanos. Todas estas sustancias son precursores químicos necesarios para la producción de drogas sintéticas. Dado el alto precio de estas drogas en el mercado estadounidense, el incremento en la producción puede traer consigo una mayor competencia entre los productores con el fin de colocar su droga en el mercado.

*Economista (Drogas y Desarrollo Regional) CIDE-UNAM. Colaborador de Paradigmas.

 

Fuente: http://www.dineroenimagen.com/blogs/economia-real/cinco-factores-que-influiran-en-el-nivel-de-violencia-en-mexico-en-2016/64658

MÉXICO: EL CAPITALISMO CRIMINAL

MÉXICO: EL CAPITALISMO CRIMINAL 

Por Raúl Romero* – @cancerbero_mx

El capitalismo encomienda el destino de los pueblos a los apetitos financieros de una minúscula oligarquía. En cierto sentido, es un régimen de delincuentes.

Alain Badiou

El problema

El 11 de diciembre de 2006, apenas diez días después de haber asumido la presidencia de México, Felipe Calderón Hinojosa anunció la puesta en marcha del “Operativo Conjunto Michoacán” para combatir al “narcotráfico” en ese estado del país. El operativo implicó la coordinación de al menos 11 organismos federales, entre los que destacan el Ejército Mexicano y la Secretaría de Marina.

El operativo en el estado de Michoacán fue el inicio de la militarización de la seguridad pública, medida que caracterizó al gobierno de Calderón, y que hoy continúa con Enrique Peña Nieto. En poco tiempo, fuerzas militares, marinos y policías federales fueron desplegados por todo el territorio nacional bajo el mismo pretexto: combatir al narcotráfico.

En diciembre de 2008, los gobiernos de México y Estados Unidos de América (EUA) firmaron la primer “Carta de Acuerdo de la Iniciativa Mérida”, un programa al que el Congreso de EUA destinó 2.3 mil millones de dólares. La Iniciativa se basa en cuatro “pilares”:

1) afectar la capacidad operativa del crimen organizado,

2) mantener el Estado de derecho,

3) crear la estructura fronteriza del siglo XXI

4) construir comunidades fuertes y resilentes.

Desde entonces, el gobierno de EUA ha asesorado, intervenido logística y operativamente o proporcionando armas o recursos económicos; violentándose claramente la soberanía de nuestra nación. Comenzó a evidenciarse así la dimensión geopolítica y los verdaderos objetivos del conflicto, pues como nos recuerdan Gian Carlo Delgado y Silvina Romano, “la militarización/paramilitarización de la región se vuelve indispensable para garantizar la realización y transferencia de excedentes”.

Hoy, casi nueve años después de iniciada la “guerra contra el narcotráfico” y a siete de la firma de la Iniciativa Mérida, la sociedad mexicana se encuentra sumergida en la barbarie absoluta: más de 120 mil personas asesinadas, más de 23 mil desaparecidas y más de 160 mil desplazados de sus lugares de origen, esto según las cifras más conservadoras. Peor aún, pareciera que las fuerzas del “narcotráfico” no sólo no han disminuido, sino que se han fortalecido y extendido por todo el país; al tiempo que los proyectos extractivistas se incrementan y las reformas estructurales terminan por despojarnos de derechos y bienes sociales nacionales ganados en otras luchas.

Estos sucesos nos hacen preguntarnos si en verdad la guerra es contra el narcotráfico, como nos lo ha repetido la clase gobernante de este país a través de los medios masivos de comunicación. Basta con mirar más allá de nuestras fronteras y nuestro tiempo para encontrar respuestas y entender los motivos de la guerra. Es precisamente esto lo que intentamos desarrollar a continuación.

Aquí planteamos que el “narcotráfico” no es más que el argumento “legitimador” de un proceso mucho más complejo: la existencia de un capitalismo criminal, el cual tiene por objeto dinamizar la economía mediante la guerra, facilitar los procesos de despojo y acumulación, eliminar las resistencias y la mano de obra desechable, al mismo tiempo que mediante el miedo y el terror, se busca controlar a la sociedad. Sostenemos además que este capitalismo criminal es parte de una reconfiguración global del sistema en la que EUA, con sus aliados en la Unión Europea, buscan recuperar y fortalecer su hegemonía, por lo que en otros países y regiones se fabrican adversarios similares al “narcotráfico” para extender la guerra y continuar con el despojo, por ejemplo el Estado Islámico y otros grupos “terroristas” en Medio Oriente.

Para sostener este argumento, apelamos a experiencias pasadas y presentes, a análisis de casos concretos y disertaciones teóricas que se han elaborado sobre el mismo problema en otras regiones o sobre problemáticas similares con los mismos fines. Miramos con anteojos prestados otros calendarios y otras geografías para buscar claves de análisis de nuestra realidad inmediata.

El trabajo se compone de cuatro apartados. En el primero, Nuestros anteojos, hacemos un breve repaso de las diferentes escuelas de pensamiento que han abordado el problema y definimos los principales conceptos que ayudan a comprender el proceso abordado. En el segundo y tercer apartado, El capitalismo criminal y El Estado criminal, analizamos las formas y repercusiones económico-financieras y jurídico- políticas de esta forma del capitalismo. En último bloque presentamos nuestras consideraciones finales.

Aquí se plantea como “estudio de caso” al México de nuestros días, donde vemos las expresiones más terribles del capitalismo criminal, sin embargo, creemos que los planteamientos generales –con sus respectivas contextualizaciones– bien pueden ser útiles para explicar a otros países del Centro y Sur de América, del África Occidental y en general a otros países donde las corporaciones criminales se han asentado.

Nuestros anteojos

Somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más y más lejos que ellos, no por la agudeza de nuestra vista ni por la altura de nuestro cuerpo, sino porque somos levantados por su gran altura.

Bernardo de Chartes

El fenómeno del crimen organizado como objeto de análisis en las ciencias sociales se ha vuelto una constante, lo que nos demuestra la amplia preocupación en el medio por explicar sus efectos y sus raíces. Google académico ofrece 53,300 resultados al poner la palabra “crimen organizado” en su buscador, y en las bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de México tienen 263 libros que incluyen esta misma palabra en su título, la mayoría de ellos escritos entre 1990 y 2013.

Los trabajos sobre las “mafias” son el antecedente más importante, pero hay enormes diferencias. La forma de organización de las mafias era “artesanal”, muy semejante a los pequeños burgos que potenciaron el desarrollo del capitalismo. Eran grupos organizados de forma gremial, compuestos principalmente por familias y redes de familias que compartían una misma identidad –étnica, nacional o religiosa–, con territorialidades limitadas y con inexistente división del trabajo.

Lo que llamamos crimen organizado es completamente diferente a la forma de organización de la mafia. Si quisiera hacerse una genealogía y buscar los origines de esta expresión del mercado, sería necesario rastrear desde ahí y quizá desde más atrás. Al respecto, Magdalena Galindo escribe que:

El crimen, por supuesto, ha acompañado a la humanidad desde sus inicios, pero hoy no es el mismo que prevaleció durante siglos. Lo que quiero destacar es el paso de una criminalidad, digamos artesanal, a un amplio proceso de industrialización y de internacionalización hasta llegar a convertirse en verdaderos consorcios globalizados.

Ahora bien, dentro de los diferentes abordajes que desde las ciencias sociales se han hecho, existen variantes que no sólo obedecen al tiempo y al espacio desde donde se realizan, sino a adscripciones ideológicas que se ven reflejadas en los instrumentos teórico-metodológicos que se utilizan.

En la bibliografía que hemos revisado encontramos tres grandes corrientes:

  1. La que observa al crimen organizado como un problema de seguridad y como una anomalía del mercado.
  2. La que concentra su análisis en problemas como la corrupción y aspectos de la “cultura política”.
  3. La corriente crítica, erigida principalmente sobre conceptos y teorías marxistas clásicas y contemporáneas.

Cada una de estas corrientes analiza problemas reales y aporta elementos interesantes –muchos de ellos complementarios– para la comprensión de nuestro tema. Sin embargo, la primera busca defender o sostener el orden dado, es decir el capitalismo, lo que le impide entender que el crimen organizado es precisamente una expresión del capitalismo y no una falla del mercado; como quiere verlo. Por su parte, la segunda línea de trabajo se olvida –intencional o inconscientemente– de vincular su objeto de análisis con fenómenos estructurales y plantear el problema en perspectiva histórica, por lo que no comprende que la “corrupción” es completamente funcional a la dinámica del sistema capitalista.

En lo que a este escrito respecta, suscribimos y utilizamos el andamiaje teórico-metodológico de la corriente crítica, la cual a su vez también contiene formas distintas de abordar al crimen organizado, todas ellas complementarias y coincidentes al momento de mirarlo como un fenómeno consustancial al capitalismo, pero con diferencias en cuanto a las posibles soluciones y alternativas. Destacamos dos de estas líneas de investigación:

a. Los trabajos de autores que sostienen que el crimen organizado es resultado de estrategias neo-imperialistas y re-colonizadoras. El crimen organizado es visto como una empresa o corporación capitalista, mediante la cual se asegura la acumulación por desposesión, con la que las metrópolis o centros imperiales garantizan el abastecimiento de recursos naturales y materias primas. El problema es visto fundamentalmente desde una dimensión sistémica y geopolítica.

b. Los que destacan al crimen organizado y al terrorismo como instrumentos para generar control, reproducir el sistema a través de la biopolítica y asegurar la reproducción del capital.

En este ensayo intentamos hacer dialogar en lo posible a estas dos corrientes, pues consideramos que así se alcanzará una visión más general de dicho fenómeno.

El capitalismo criminal

El 17 de junio de 1971, en medio de la crisis económica y social que hacía tambalear a la clase gobernante, el entonces presidente de los EUA, Richard Nixon, señaló que las “drogas” eran el principal enemigo de los EUA. Tres años después, en 1974, el gobierno norteamericano comenzó a invertir fuertes cantidades de dinero en países productores de materias primas para la elaboración de drogas, con el argumento de “erradicar el problema de raíz”. Vale destacar que la mayoría de estos países se ubicaban en América Latina y Medio Oriente.

La “guerra contra las drogas” tomó rápidamente centralidad en los discursos y acciones bélicas de los EUA. Junto a los “comunistas” y al “terrorismo”, las drogas fueron utilizadas como argumento para intervenir política, económica y militarmente en otros países. Al mismo tiempo, la economía de EUA –basada principalmente en el negocio de la guerra– se reforzó y la presencia de sus principales empresas continuó expandiéndose por todo el globo. Al respecto, Silvina Romano escribe que “luego de la desarticulación de la Unión Soviética, el enemigo interno se reciclo de diversas formas: inestabilidad, crimen organizado, terrorismo, narcoterrorismo, etc.”12

Las drogas, o más precisamente el narcotráfico, cumplen a lo interno de las naciones con territorios estratégicos, la función del “enemigo interno”; un enemigo que a la vez es planetario y al que hay combatir con todos los recursos apoyando a los “gobiernos aliados”. Si el gobierno de la nación que se busca intervenir no es aliado, entonces se le acusará de patrocinar al terrorismo o de tener vínculos con el crimen organizado.

Donde hay “gobiernos aliados”, se busca construir o mantener la cohesión de la sociedad en torno al grupo que detenta el poder y se fabrica en el imaginario colectivo la idea de que, quien se opone al grupo en el poder, se opone a la sociedad en general. Progresivamente, el grupo en el poder va suprimiendo o restringiendo libertades y derechos individuales y sociales, criminaliza a la oposición y genera control a través del terror. Es por medio de la propaganda y de los medios masivos de comunicación que se infunde el terror y se “legitima” la guerra.

Pero, si bien es cierto que las drogas y el narcotráfico son parte de una construcción mediática del enemigo interno para generar miedo, terror y justificar intervenciones políticas, económicas y/o militares, también hay que reconocer que en las últimas cuatro décadas el mercado de las drogas se ha vuelto un factor importante en la economía global. Sin embargo, el mercado de las drogas es tan sólo una parte más de toda una economía criminal controlada principalmente por el crimen organizado.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), el crimen organizado transnacional se caracteriza por actuar en más de un Estado e “incluye virtualmente a todas las actividades criminales serias con fines de lucro y que tienen implicaciones internacionales”.

El crimen organizado transnacional contempla al menos 23 delitos, entre los que destacan: lavado de dinero, secuestro, tráfico de armas, tráfico de personas indocumentadas, trata de personas y narcotráfico. Todas ellas son viejas formas de acumulación de capital, “ramas productivas” que han pasado a ocupar un papel central en la economía global.

El crimen organizado es un negocio que aglutina a otros y que genera ganancias millonarias. De acuerdo con datos de la propia UNODC, en 2009 el crimen organizado transnacional generó ganancias por 870 mil millones de dólares en todo el mundo, equivalente al 1.5% del PIB mundial de ese año. Entre los negocios más redituables estuvieron la venta de cocaína y heroína (320 mil millones de dólares), la trata de personas (32 mil millones de dólares), el tráfico ilícito de armas (entre 170 y 320 millones de dólares) y el tráfico ilícito de recursos naturales (3,500 millones de dólares).

Mucho del dinero que se obtiene de estos negocios es lavado en algunos de los principales paraísos fiscales, ubicados en Suiza, Luxemburgo, Hong Kong, los Emiratos Árabes Unidos, Liberia, Nigeria, las Islas Caimán y EUA. En el mismo sentido, Magdalena Galindo nos recuerda que “los narcotraficantes no sólo recurren al mercado financiero para lavar dinero (…) también se blanquean fondos a través de la inversión en inmuebles, a través de las falsas ganancias en el juego, o incluso a través de subastas de arte” y nos insiste que este dinero no se queda en el ámbito de lo ilegal, pues “los sistemas de blanqueo no se limitan a utilizar los paraísos, también operan en los mercados normales, de modo que cada transacción de blanqueo incluye por lo general un paraíso y dos, tres o más mercados normales”.

El crimen organizado transnacional es un negocio que borra las fronteras entre lo legal y lo ilegal, involucra a banqueros, políticos, fabricantes de armas –entre otros– y a grupos criminales. Son ellos los que ponen las balas y armas que otros disparan; desde luego son también ellos los que reciben todas las ganancias.

Al igual que la “guerra contra las drogas”, el crimen organizado transnacional refuerza la economía global y a la élite político-económica mundial. Lo anterior, al facilitar los procesos de despojo y acumulación, pero también al generar nuevos instrumentos de control, dominación y la eliminación de poblaciones que son consideradas como “desechables”.

El crimen organizado no es una “anomalía” sino un producto del sistema capitalista, le es completamente funcional, de hecho es quizá su expresión más acabada. Galindo llega a esta misma conclusión:

La industria criminal no es un asunto marginal, surgido en las orillas oscuras de las sociedades capitalistas, sino que responde, en todos sus aspectos, a la lógica del capitalismo general y en particular en su etapa de globalización. Es además, en todas sus ramas, un espacio privilegiado para las ganancias extraordinarias.

Es este papel central de la economía criminal en la economía global y la utilización de lo legal para la reproducción del capital ilegal una de las características de lo que aquí denominamos capitalismo criminal.

Se vuelven precisas dos aclaraciones. En primer lugar, el capitalismo siempre ha sido criminal. Un sistema basado en el despojo, la explotación, la dominación y sostenido sobre el asesinato de pueblos enteros para generar la acumulación originaria es fundamentalmente criminal. Sin embargo, como ya hemos dicho, utilizamos esta expresión para señalar cómo el crimen organizado se ha convertido en actor principal del sistema capitalista. En segundo lugar, no pensamos que el capitalismo criminal se trate de una nueva etapa del capitalismo, más bien resulta la expresión lógica y natural de un sistema que desde sus orígenes se ha edificado sobre el crimen.

Ahora bien, las unidades de operación más básicas del capitalismo criminal son las corporaciones criminales. Es ahí donde convergen actores legales e ilegales, los políticos, banqueros, fabricantes de armas y grupos criminales de los que antes hablamos. Estas corporaciones han logrado tejer una compleja red de alcance global capaz de penetrar a diferentes estados nacionales, sin importar las orientaciones político- ideológicas de sus gobiernos. Algunos de sus principales enclaves son México, Colombia, Italia, Rusia, China y EUA.

Las corporaciones criminales forman hoy parte de las burguesías nacionales, pero también de lo que William I. Robinson ha llamado clase capitalista transnacional. Jairo Estrada y Sergio Moreno plantean esta idea de la siguiente forma:

No estamos, pues, frente a un simple “agente parasitario” extraño al bloque de poder, sino frente a una fracción de la clase dominante y, lo que es más importante, estamos frente a una parte del engranaje de un bloque transclasista en cuyo interior la función hegemónica es desarrollada por los estratos más ricos y poderosos, sean estos legales o ilegales (o una combinación de los dos) que fácilmente podrían ser denominados como una auténtica “burguesía mafiosa”.

Al ser el capitalismo un sistema económico, político, social y cultural, la sociedad en su totalidad se ve modificada. La criminalidad toca todos los aspectos de la vida. Miles de familias, comunidades y pueblos son devastados por los efectos más concretos de aquélla. La exacerbación del individualismo y la ruptura del tejido social son algunas de las consecuencias más visibles. Asimismo, permea la idea de que todos somos criminales en potencia. Las víctimas se vuelven victimarios y se les convierte en responsables de sus propias desgracias.

Para las corporaciones criminales –y para el capitalismo en general– todo es mercancía: drogas, armas, hombres, mujeres, niños, niñas, órganos humanos, tierra, agua, minerales… la vida toda. Al observar esto, la filósofa Sayak Valencia ha llegado a la conclusión de que lo que opera en México es una especie de capitalismo gore, que opera por medio de la necropolítica:

La necropolítica es la reinterpretación y ejecución tajante del biopoder, basada en gran medida en las lógicas del enfrentamiento guerrero de las fuerzas, en tanto que ejerce una libertad, “pero se trata más bien de una libertad que sólo puede ser comprendida como poder de arrebatársela a los otros”. La necropolítica es importante porque vuelve a situar al cuerpo en el centro de la acción sin sublimaciones. Los cuerpos de los disidentes distópicos y los ingobernables en México son ahora quienes detentan ‒fuera de las lógicas humanistas y racionales, pero dentro de las racionalistas- mercantiles‒ el poder sobre el cuerpo individual y sobre el cuerpo de la población, creando un poder paralelo al estado sin suscribirse plenamente a él, al tiempo que le disputa su poder de oprimir.

Si las corporaciones criminales son la expresión más concreta del capitalismo criminal en el ámbito económico-financiero, en lo jurídico-político el Estado criminal es la materialización de esta forma del capitalismo. México es hoy una prueba clara de cómo operan el Estado criminal y las corporaciones criminales. Abordamos este tema en el siguiente apartado. […]

Para leer el artículo completo, entrar a la fuente original en: Revista Espacio Críticohttp://www.espaciocritico.com/sites/all/files/revista/recrt21/espaciocritico-n21.pdf

*Técnico Académico en el Instituto de Investigaciones Sociales-UNAM. Licenciado en Sociología. Estudiante de Maestría en Estudios Latinoamericanos-UNAM. Ha publicado artículos académicos en libros colectivos y revistas especializadas. Es columnista
frecuente en medios digitales nacionales e internacionales, como Rebelión y Agencia Latinoamericana de Información (ALAI). Sus líneas de investigación son: Movimientos sociales, Autonomías, Procesos emancipatorios, Capitalismo criminal y Violencias de Estado.

Fuente de la imagen: http://sexta-azcapotzalco.blogspot.mx/2014/12/mexico-que-es-un-narcoestado-no-es-un.html

Así inició el narco en México

Las distintas versiones sobre el origen del narcotráfico en México apuntan a que este lucrativo e ilegal negocio inició con la llegada de chinos a Sinaloa.

Un artículo publicado por Froylán Enciso Higuera, investigador visitante del Centro de Estudios México-EU de la Universidad de California, reconstruye la historia del origen del narco según la glosa sinaloense.

Las versiones populares apuntan a que Lai Chang Wong, un inmigrante chino que nació alrededor de 1869 en Hong Kong y que llegó a México en 1911, es uno de los principales iniciadores del cultivo de drogas en nuestro país, particularmente en Sinaloa.

Chang Wong llegó inicialmente a Estados Unidos, posteriormente viajó a México se enroló como médico con los revolucionarios del noroeste. Estuvo 10 años en el Ejército pero un balazo lo obligó a dejar la lucha y comenzó a practicar medicina naturalista en El Dorado, Sinaloa. Ahí un sacerdote católico lo convirtió al cristianismo y bautizó como José Amarillas.

El artículo relata que debido a sus conocimientos médicos, José Amarillas puso un consultorio en el pueblo de San José de la Puerta, en el municipio de Badiraguato, donde se desempeñó como curandero naturalista.

“José Amarillas cultivó col, rábanos, lechugas, tomates, pepinos y esas flores desconocidas entonces pero que pronto serían objeto de gran polémica: las amapolas. Esas hermosas flores de amapola eran una de las materias primas de Amarillas para su medicina natural: conocía los poderes narcóticos y curativos de los opiáceos”.

De acuerdo con lo publicado, en 1948, José Amarillas decidió retirarse. En compañía de su hijo Chepe se fue a vivir a Jesús María, en la colindancia entre Culiacán y Badiraguato. Murió en 1953.

El supuesto acuerdo México-EU

Uno de los mitos en torno a los inicios del narco en México es la existencia de un supuesto pacto entre México y EU.

Humberto Valenzuela Álvarez, profesor normalista originario de Surutato y expresidente municipal de Badiraguato (1990-1992), contó en un artículo publicado en la revista Tribuna de Los Mochis, que las autoridades de Estados Unidos y México firmaron un pacto para buscar un lugar apropiado para la siembra de la amapola en nuestro país.

En dicha búsqueda, habría participado “un señor de apellido Amarillas, de ascendencia China (…) quien los llevó hasta las montañas en busca de clima y tierras apropiadas, pero también de hombres en que pudieran confiar por su capacidad y valor, así como su discreción. Para tal fin se llegó a Santiago de los Caballeros, Badiraguato”.

Valenzuela no especifica los términos del supuesto acuerdo firmado entre México y EU para la producción de opio, el cual era muy demandado por las fuerzas militares debido a la segunda Guerra Mundial.

A pesar de los señalamientos, no existe ningún documento que pruebe o documente la existencia de dicha comisión binacional.

Desde el inicio, una lucha violenta

De acuerdo con los testimonios recabados en este artículo, el combate al narcotráfico ha estado marcado por la violencia y la corrupción desde sus inicios.

“Durante el gobierno de Adolfo Ruiz  Cortines (1952-1958) era ya evidente para el gobierno que no podían seguir los abusos de autoridad. Por eso, el presidente asignó al general badiraguatense Teófilo Álvarez Borboa para que instrumentara una campaña antinarcóticos. El general Álvarez citó a algunos productores de drogas en Mazatlán. Los perdonó por última vez y pidió que no siguieran en ese negocio. (…)

“El negocio de las drogas ilegales fue creciendo. Llegó el momento, en la década de 1970 en que, según dice Valenzuela, el consumo interno de drogas en Sinaloa era alarmante”.

La presencia del Ejército en el combate al narco también parece ser una constante en la historia del país.

En 1986 el historiador sinaloense de ascendencia japonesa, Heberto Sinagawa Montoya, documentó la violencia en torno al narco, en su diccionario Sinaloa, historia y destino.

Desde la perspectiva de Sinagawa:

“El origen del narco sinaloense se debió a la transmisión del conocimiento sobre opio de los chinos a campesinos pobres y aventureros cazafortunas. De su narrativa se puede inferir que son estos cazadores de fortunas quienes crearon las expresiones más vistosas de la ahora llamada narcocultura y quienes fueron los responsables de que surgiera tanta violencia en Sinaloa”.

En 1941, se suscitó uno de los primeros eventos violentos en la lucha por el tráfico de estupefacientes de los que se tiene registro cuando Alfonso Leyzaola, jefe de la policía judicial del estado, destruyó plantíos de amapola e incautó goma de opio de los pobladores de la zona de Santiago de los Caballeros en Badiguarato.

“A su regreso, un docena de hombres los emboscaron desde la parte alta de una cañada llamada Los Alisos. Leyzaola sobrevivió, gracias que su ayudante Francisco Urías lo condujo a una choza para curarlo. Poco tiempo después, sus atacantes los alcanzaron, los torturaron y colgaron a Leyzaola de un árbol.  (…)

“Luego de este trágico inicio de la lucha por el narcotráfico, la actividad se mantuvo en la región”.

Chinos, el gran mito

Aunque la llegada de los chinos implicó que trajeran consigo sus conocimientos sobre el opio, es imposible creer que sobre ellos recae toda la responsabilidad del origen del narcotráfico en nuestro país.

“El primer gran mito del origen del narco en Sinaloa es este que atribuye a los chinos todo el crédito por el origen del mal”, señala Enciso en su texto

Y concuye que: “Es evidente que los chinos sufrieron la persecución racista de los sinaloenses y norenses incluso después de haber colaborado con su esfuerzo al desarrollo económico de estas tierras. Con el correr de los años y las investigaciones, es posible afirmar que los inmigrantes chinos trajeron consigo conocimiento sobre el opio y que, dados sus antecedentes con el imperio inglés (recuérdense las consecuencias de la Guerra del Opio), también trajeron su dependencia física a los opiáceos. Pero los chinos no pudieron iniciar solos ni fueron los grandes beneficiarios de las primeras redes de contrabando de opiáceos. Quedan muchas dudas sobre cómo se establecieron estas primeras redes, cuál fue el papel del gobierno y quiénes fueron los personajes que mayores beneficios obtuvieron de estos contrabandos”.

VER: Las abuelas del narcotráfico en México

VER: ‘La Nacha’, la primera jefa del narco en Juárez

Éste es el artículo íntegro sobre el origen del narco: http://es.scribd.com/doc/268878531/Origen-Del-Narco

Fuente: http://www.unionjalisco.mx/articulo/2015/06/17/seguridad/asi-inicio-el-narco-en-mexico

 

¿Realmente sirve arrestar a los líderes del narcotráfico en México?

Fragmentación. Mutación. Expansión.

Esos tres términos podrían servir para trazar una radiografía del estado actual del narcotráfico en México.

Al inicio de la guerra contra las drogas a fines de 2006, había cinco grandes carteles y ahora existen al menos 45 grupos, células y pandillas.

La estrategia de privilegiar el arresto de capos de narcotráfico ha provocado la fragmentación de los carteles en decenas de bandas que mantienen el nivel de actividad y pueden resultar más difíciles de combatir, afirman expertos.

¿De qué sirve entonces detenerlos? ¿Llegó el momento de cambiar la estrategia?

Caídas con ruido

Miguel y Omar Treviño Morales (Los Zetas), Joaquín “El Chapo” Guzmán (cartel de Sinaloa), Vicente Carrillo Fuentes (“El Viceroy”, cartel de Juárez), Servando Gómez (“La Tuta”, Los Caballeros Templarios) y Héctor Beltrán Leyva (Los Beltrán Leyva).

Y la lista sigue: son algunos de los nombres más representativos de la jerarquía de los carteles en México detenidos en el último año.

Caídas que han hecho ruido, tienen un efecto mediático y ayudan al discurso del gobierno, pero que no terminan de alterar la situación en el terreno, opinan algunos analistas.

“Es el equivalente a podar un árbol”, le dice a BBC Mundo Adolfo Miranda, director del Centro de Estudios para la Seguridad Ciudadana y la Justicia.

“Se toca la parte más visible, pero eso no trastoca la estructura organizativa ni financiera, de manera tal que la organización criminal mantiene su capacidad de fuego y su poderío económico”, añade.

Fragmentación

En un informe de la Procuraduría General de la República (fiscalía) citado semanas atrás por el diario El Universal se da cuenta de la presencia de nueve grandes carteles en México:

  • Sinaloa
  • Jalisco Nueva Generación
  • Los Zetas
  • Golfo
  • Tijuana
  • Beltrán Leyva
  • Juárez
  • Familia Michoacana
  • Los Caballeros Templarios

Pero se le suman decenas de organizaciones más pequeñas.

“Tienes un problema de cambio de modelo delictivo, de modelo de organización criminal”, le dice a BBC Mundo Samuel González Ruiz, ex fiscal contra la delincuencia organizada de México.

Se pasó del tradicional cartel, con una estructura jerárquica y un objetivo: traficar droga hacia EE.UU., a “un proceso de unificación de mercados ilícitos”.

Ahora la organización busca controlar un territorio. Y todos los ilícitos que se pueden cometer allí: “‘narcomenudeo’, trata de personas, robo de combustible, y otra gama de delitos económicos”, explica el ex asesor de la ONU en delincuencia organizada.

“La fragmentación es un producto de la acción del Estado, en cierto sentido, pero también es un resultado de la lógica de la organización criminal. No es un modelo buscado”, señala González Ruiz.

Pero en un sentido, reconoce, sí “complica la tarea” de combatir al narco.

“Objetivos prioritarios”

El gobierno hace hincapié en que 93 de los 122 principales delincuentes del país han sido detenidos o abatidos.

“Objetivos prioritarios” del crimen organizado que el presidente Enrique Peña Nieto estableció al llegar al poder a fines de 2012.

Sin embargo, la violencia no cesa.

Restos de un helicóptero militar derribado en Jalisco

El estado de Jalisco vivió un 1º de mayo negro con “narcobloqueos” en casi 40 lugares y el derribo de un helicóptero millitar a manos del cartel Jalisco Nueva Generación.

Y algunas de las nuevas organizaciones demuestran su capacidad de hacerle frente a las autoridades.

El estado de Jalisco vivió un 1º de mayo negro con “narcobloqueos” en casi 40 lugares y el derribo de un helicóptero millitar a manos del cartel Jalisco Nueva Generación.

“Decir que la estrategia ha fracasado me parece una exageración”, apunta González Ruiz.

“El gobierno federal ha ido avanzando y ha ido tomando pedazos del territorio”, añade y cita los casos de los estados de Chihuahua, Nuevo León, Durango.

Detener a los grandes capos, opina por su parte Miranda, “es importante pero no es una estrategia útil por sí misma porque no está acompañada de otro tipo de decisiones”.

Cambios en las organizaciones

“La diferencia es que ahora las células son más autónomas, geográficamente más aisladas, y sirven cada vez menos como puntos de referencia para los líderes individuales”, señala el sitio InSight Crime, especializado en crimen organizado en América Latina y el Caribe.

Aunque las pandillas tengan “menos capacidad de amenazar al Estado”, el “surgimiento de diferentes facciones hace más difícil erradicar la violencia del crimen organizado”, analiza InSight Crime.

Enrique Peña Nieto, presidente de México

El gobierno hace hincapié en que 93 de los 122 principales delincuentes del país han sido detenidos o abatidos. “Objetivos prioritarios” del crimen organizado que el presidente Enrique Peña Nieto estableció al llegar al poder a fines de 2012.

A mayor número de actores, se hace “mucho más difícil establecer un tácito conjunto de normas operativas y aumenta la probabilidad de rivalidades violentas”, agrega.

El sitio recuerda cómo lo que vive México hoy día es un camino que supo transitar Colombia entre 2008 y 2015.

“Durante ese tiempo, Colombia presenció el surgimiento de múltiples grupos criminales que se conformaron después de la desmovilización de las fuerzas paramilitares de extrema derecha”, señala la publicación.

Aunque el número de las llamadas “Bacrim” (bandas criminales) ha ido disminuyendo, y esto es algo que podría ocurrir en México, esta reconfiguración no es necesariamente sinónimo de éxito, sino una nueva mutación de grupos delictivos que se organizan para colaborar entre ellos.

Estrategia diversificada

“En el largo plazo” la fragmentación de los carteles es una buena noticia, aseguró en su columna de El Universal el analista de seguridad Alejandro Hope. “Es preferible lidiar con bandas pequeñas sin capacidad para capturar tramos del gobierno federal”.

“Pero en lo inmediato esa fragmentación puede generar amenazas serias a la seguridad ciudadana”.

En el pasado se ha cuestionado el enfoque unilateral del combate militar contra los carteles por no atender otras causas de la violencia, como la falta de oportunidades para los jóvenes de las áreas donde las organizaciones son más poderosas.

“Hay que hacer trabajos de prevención social, no se trata sólo del aspecto punitivo”, señala Miranda.

“El Estado mexicano se ha vuelto bueno para cazar capos, pero sigue siendo malísimo para reformar su aparato de seguridad”, escribió Hope.

“La persecución”, añadió, “tiene que complementarse con esfuerzos de construcción institucional en el espacio local y estatal”.

En algunos sitios, destaca González Ruiz, se han tomado policías municipales, se busca el dominio del territorio y la depuración de organismos.

Hace falta, añade, tener policías y jueces que no estén corrompidos, un Ministerio Público más eficiente, un proceso de fortalecimiento del Estado.

“Obviamente una estrategia así es más compleja. Exige la reconstrucción de las instituciones, eso es lo más complicado”, asegura.

El camino es largo.

Fuente: Animal político- http://www.animalpolitico.com/2015/06/realmente-sirve-arrestar-a-los-lideres-del-narcotrafico-en-mexico/

Fuente imagen: http://www.unionguanajuato.mx/articulo/2015/05/10/seguridad/fallece-otro-militar-tras-ata

Ninguna ejecución puede pasar desapercibida. Apatzingán: rendición de cuentas urgente y ejemplar

Las organizaciones y personas firmantes exigimos la investigación imparcial, profesional, expedita, convincente y transparente en torno a los hechos de violencia sucedidos en Apatzingán, Michoacán, el pasado 6 de enero de 2015Policía Federal - Apatzingán - Foto La Jornada Michoacán

  • Una investigación periodística publicada el 18 de abril elaborada por Laura Castellanos, soportada en decenas de testimonios y material gráfico diverso, imputa a miembros de la Policía Federal la ejecución extrajudicial de 16 personas sucedida el 6 de enero pasado en Apatzingán, Michoacán.
  • A cuatro meses de acontecidos los hechos, no hay información pública que acredite resultados derivados de investigación formal alguna por parte de la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). El hecho alimenta la sospecha y debilita las expectativas de castigo sobre quienes podrían ser responsables de estas conductas.
  • Nada lastima más a las instituciones policiales y su relación con la sociedad que la impunidad ante conductas delictivas y violatorias graves de los Derechos Humanos a cargo de sus representantes. La denuncia periodística merece investigaciones ágiles, ejemplares, imparciales, profesionales y transparentes.

Pronunciamiento conjunto

México D.F., 14 de mayo de 2015.- Según la investigación periodística referida, la cual incluye 39 testimonios y es acompañada por material videográfico y fotográfico, 16 personas habrían sido ejecutadas y varias más heridas a manos de representantes de la Policía Federal.

El mismo día 18 de abril la Comisión Nacional de Seguridad de la Secretaría de Gobernación informó que “recibió de manera anónima un video del cual se pueden inferir presuntos actos de uso excesivo de la fuerza o abuso de autoridad por parte de elementos de la Policía Federal, en el municipio de Apatzingán en el Estado de Michoacán” y que se iniciarían las investigaciones correspondientes.

Tres días después se publicaron declaraciones del ex-comisionado de seguridad en Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, donde afirma que el material publicado por la revista Proceso está distorsionado y fuera de contexto, y sostiene que hay pruebas suficientes para demostrar fuego cruzado entre civiles. Por su parte, desde el 14 de enero la Comisión Nacional de los Derechos Humanos publicó el comunicado CGCP/008/15 donde informa que “integra el correspondiente expediente de queja”.

A su vez, el periódico Reforma informó que “todavía el 5 de marzo la Policía Federal dio a conocer en una respuesta de información que no tenía en sus archivos ningún documento respecto a una investigación interna sobre el caso contra sus agentes”.

Pronunciamiento

El artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dispone que la actuación de la policía “se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos”. Esos principios sólo serán realidad en las prácticas policiales si se logra garantizar que las conductas positivas son premiadas y las negativas sancionadas. Si no hay rendición de cuentas jamás habrá policías profesionales.

El paso del tiempo, luego de los hechos de Apatzingán, sin información que acredite las investigaciones y sin las consecuencias de ley correspondientes, abona de manera ejemplar a la crisis crónica en la que se encuentra el imperio de la ley en este país.

Los hechos de Apatzingán no representan el primer escándalo que implica a miembros de la Policía Federal. Esta institución no puede ser modelo de referencia ni ejemplo a seguir para otras policías en tanto sus sistemas de control interno y externo y su voluntad de rendir cuentas no estén por encima de la sospecha. Las actuaciones individuales de las y los agentes de policía deben evaluarse en función de las debilidades institucionales que las incentivan o que poco pueden hacer para controlarlas y evitar su repetición. Los hallazgos de las investigaciones deben convertirse en insumos encaminados al fortalecimiento de las distintas prácticas y mecanismos de supervisión de la policía, en el marco de un proceso de mejora continua.

La presentación urgente de resultados convincentes en las investigaciones recae en la Comisión Nacional de Seguridad, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. De no haber una respuesta coherente con la gravedad de las imputaciones, una vez más se minará el apoyo y la confianza social que deben estar en el soporte de la función policial en un Estado democrático de derecho.

Organizaciones:
Article 19 Oficina México y Centroamérica
Biopoder, A.C.
Casa Michoacán en Chicago, Illinois, Artemio Arreola
Cascadas de Ichaqueo, S.C. de R.L.
Cátedra de Canto Libre
Cauce Ciudadano, A.C.
Centro de Apoyo a la Salud Alternativa, A.C., CASA
Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar, CACEH A.C.
Centro de Derechos Humanos “Bartolomé Carrasco Briseño”. A.C.
Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria O.P.” A.C.
Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan
Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, A.C.
Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, A.C.
Centro de Investigación y Proyectos  Geográficos, A.C, CIPG
Centro Nacional de Comunicación Social, A.C., Cencos
Club Acuitzio en Illinois, Rosa Arreola, Alfredo Gámez
Club Cuitzeo, Félix Pintor
Club Huandacareo, Armando Díaz
Club Jeruco en Estados Unidos, Ramiro Izquierdo
Club La Campana, Velia Rubio, Presidenta. Sandra Soto, Tesorera
Club Morelia en Illinois, Arsenio Gutiérrez
Club San Rafael, Marco Rodríguez
Club Villa Morelos, Martín Ávila
Club Zinapecuarense, Jorge Muñoz
Colectivo por una política integral hacia las drogas, A.C., CUPIHD
Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C., CMPDPDH
Comisión Regional de Derechos Humanos de Ciudad Hidalgo, A.C.
CONVIHVE, A.C.
Durango Unido en Chicago Federación de Duranguenses, Rodolfo Bolívar, Presidente.  Marcia Soto Vicepresidente
Educación y Servicio Comunitario, A.C, ESECO
Escuela Latinoamericana de Actoría Social Juvenil
Espolea, A.C.
Federación de Clubes Michoacanos en Illinois 33 FEDECMI
Federación de Clubes Michoacanos en Nevada, Reveriano Orozco
Federación de Clubes y Asociaciones de Michoacanos FECADEMIN, Francisco Moreno y Ramiro Romero
Freedom House
Frente Binacional Michoacano FREBIMICH, Rubén Chávez
Frontera con Justicia, A.C., Casa del Migrante de Saltillo
Fundación Cultural Ramón Martínez Ocaranza, A.C.
Fundar, Centro de Análisis e Investigación, A.C.
IDHEAS Litigio Estratégico en Derechos Humanos, A.C.
Inclúyete Incluyendo, A.C.
Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo, A.C.
Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social, INCIDE Social, A.C.
Institución Renace, A.B.P.
Instituto de Justicia Procesal Penal, A.C.
Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, A.C., IMDHD
Instituto para la Seguridad y la Democracia, A.C., Insyde
México Evalúa
México Unido Contra la Delincuencia, A.C.
Michoacán por la Educación, A.C, MIEDUCA
Michoacanos Unidos por la Salud y Contra el Sida, A.C, MUSS
Movimiento Migrante Mesoamericano
Movimiento Unido Mexicano, A.C.
Nicolaitas Unidos en Pro de la Sociedad Michoacana, A.C.
Observatorio Nacional Ciudadano
Para Leer en Libertad, A.C.
Red Internacional de Migración y Desarrollo
Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos”, conformada por 75 organizaciones en 21 estados de la República Mexicana*
Red por los derechos de la infancia en México, REDIM
Red RETOÑO para la Prevención Social de la Delincuencia Organizada
ReverdeSer Colectivo
Sin Fronteras, I.A.P.
WOLA, Washington Office on Latin America

Personas:
Alejandro Hope
Alejandro Madrazo Lajous
Alejandro Solalinde
Alfonso Cuarón
Arturo Arango Durán
Bertha Navarro Solares
Carlos Cruz Santiago
Carlos Ríos Espinosa
Cecilia Suárez
Clara Jusidman Rapoport
David A. Shirk
Denise Dresser
Dolores Heredia
Eduardo Bohórquez
Eduardo Gallo y Tello
Elena Azaola, Investigadora del CIESAS
Elena Poniatowska
Erika Llanos Hernández
Ernesto Canales Santos
Erubiel Tirado
Eugenia León
Fabrizio Mejía Madrid
Gael García Bernal
Giovanni Xochipa Cano
Greco Rosas Méndez
Guadalupe Barrena Nájera
Gustavo Fondevilla
Javier Mancera de Arrigunaga
Jesús Robles Maloof
José Antonio Guevara B.
José Emilio Espínola Martínez
Juan Francisco Torres Landa
Juan Villoro
Julia Monárrez Fragoso, Profesora Investigadora, El Colegio de la Frontera Norte
Laura Carrera Lugo
Laura Esquivel
Layda Negrete
Lourdes Morales
Luis De la Barreda Solórzano

Luis González Placencia

Lydia Cacho Ribeiro
Marcela Azuela Gómez
Marcelina Bautista
María Eugenia Suárez de Garay
Mario Campos Cortés
Miguel Carbonell
Miguel Concha Malo
Miguel Pulido Jiménez
Mónica Serrano
Nacho Maldonado Llobet
Paco Ignacio Taibo II
Paloma Sáiz Tejero
Ricardo Raphael
Roberto Hernández
Rubén Álvarez Mendiola
Sergio Aguayo
Silvano Cantú
Soren García Ascot

* Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos”: Agenda LGBT (Estado de México); Alianza Sierra Madre, A.C. (Chihuahua); Asistencia Legal por los Derechos Humanos, A.C. (AsiLegal) (Distrito Federal); Asociación Jalisciense de Apoyo a los Grupos Indígenas, A.C. (AJAGI) (Guadalajara, Jal.); Bowerasa, A.C. “Haciendo Camino” (Chihuahua, Chih.); Casa del Migrante Saltillo (Saltillo, Coah.); Católicas por el Derecho a Decidir, A.C. (Distrito Federal); Centro “Fray Julián Garcés” Derechos Humanos y Desarrollo Local, A. C. (Tlaxcala, Tlax.); Centro de Apoyo al Trabajador, A.C. (CAT) (Distrito Federal); Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas”, A. C. (San Cristóbal de Las Casas, Chis); Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa,A.C (Tonalá, Chis.); Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria O.P.”, A. C. (Distrito Federal); Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez”, A. C. (Distrito Federal); Centro de Derechos Humanos “Don Sergio” (Jiutepec, Mor.); Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova”, A.C. (Tapachula, Chis.); Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, A. C. (Tlapa, Gro.); Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Chihuahua); Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del Sur de Veracruz “Bety Cariño”, A.C. (Tatahuicapan de Juárez, Ver.); Centro de Derechos Humanos “Juan Gerardi”, A. C. (Torreón, Coah.); Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (Cd. Juárez, Chih.); Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, A.C. (León, Gto.); Centro de Derechos Indígenas “Flor y Canto”, A. C. (Oaxaca, Oax.); Centro de Derechos Humanos Toaltepeyolo (Orizaba, Veracruz); Centro de Derechos Indígenas A. C. (Bachajón, Chis.); Centro de los Derechos del Migrante (Distrito Federal); Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, A. C. (CEPAD) (Guadalajara, Jal.); Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL-DF) (Distrito Federal); Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL-Guadalajara) (Guadalajara, Jal.); Centro Diocesano para los Derechos Humanos “Fray Juan de Larios”, A.C. (Saltillo, Coah.); Centro Juvenil Generando Dignidad (Comalcalco, Tabasco); Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) (Distrito Federal); Centro Mujeres (La Paz, BCS.); Centro Regional de Defensa de DDHH José María Morelos y Pavón, A.C. (Chilapa, Gro.); Centro Regional de Derechos Humanos “Bartolomé Carrasco”, A.C. (BARCA) (Oaxaca, Oax.); Ciencia Social Alternativa, A.C. KOOKAY (Mérida, Yuc.); Ciudadanía Lagunera por los Derechos Humanos, A.C. (CILADHAC) (Torreón, Coah.); Colectivo Educación para la Paz y los Derechos Humanos, A.C. (CEPAZDH) (San Cristóbal de Las Casas, Chis.); Colectivo contra la Tortura y la Impunidad (CCTI) (Distrito Federal); Comité Cerezo (Distrito Federal); Comité Cristiano de Solidaridad Monseñor Romero (Distrito Federal); Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos “Hasta Encontrarlos”(Distrito Federal); Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán, A.C. (Tehuacán, Pue.); Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A.C.(COSYDDHAC) (Chihuahua, Chih.); Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, A. C. (CIDHMOR) (Cuernavaca, Mor.); Comisión Regional de Derechos Humanos “Mahatma Gandhi”, A. C. (Tuxtepec, Oax.); Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha A.C. (CODIGODH) (Oaxaca, Oax.); Comité de Defensa de las Libertades Indígenas (Palenque, Chis.); Comité de Derechos Humanos Ajusco (Distrito Federal); Comité de Derechos Humanos “Fr. Pedro Lorenzo de la Nada”, A. C. (Ocosingo, Chis.); Comité de Derechos Humanos “Sierra Norte de Veracruz”, A. C. (Huayacocotla, Ver.); Comité de Derechos Humanos de Colima, A. C. (Colima, Col.); Comité de Derechos Humanos de Comalcalco, A. C. (CODEHUCO) (Comalcalco, Tab); Comité de Derechos Humanos de Tabasco, A. C.(CODEHUTAB) (Villahermosa, Tab); Comité de Derechos Humanos y Orientación Miguel Hidalgo, A. C. (Dolores Hidalgo, Gto.); Comité Sergio Méndez Arceo Pro Derechos Humanos de Tulancingo, Hgo A.C. (Tulancingo, Hgo.); El Caracol, A.C (Distrito Federal); Estancia del Migrante González y Martínez, A.C. (Querétaro, Qro.); Frente Cívico Sinaloense. Secretaría de Derechos Humanos (Culiacán, Sin.); Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (Distrito Federal); Indignación, A. C. Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (Mérida, Yuc.); Iniciativas para la Identidad y la Inclusión A.C. (INICIA) (San Cristóbal de Las Casas, Chis.); Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuria, S.J. Universidad Iberoamericana- Puebla (Puebla, Pue.); Instituto Guerrerense de Derechos Humanos, A. C. (Chilpancingo, Gro.); Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (Distrito Federal); Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, A. C. (IMDEC) (Guadalajara, Jal.); Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Programa Institucional de Derechos Humanos y Paz (Guadalajara, Jal.); Mujeres Indígenas por la Conservación, Investigación y Aprovechamiento de los Recursos Naturales, A. C.(CIARENA) (Oaxaca); Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C. (ODI) (Distrito Federal), Programa Universitario de Derechos Humanos. UIA –León (León, Gto.); Proyecto de Derechos Económicos, Sociales yCulturales (ProDESC) (Distrito Federal); Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER) (Distrito Federal); Promoción de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PRODESCAC) (Estado de México); Respuesta Alternativa, A. C. Servicio de Derechos Humanos y Desarrollo Comunitario (San Luis Potosí); Servicio, Paz y Justicia de Tabasco, A.C.(SERPATAB) (Villahermosa, Tab.); Servicios de Inclusión Integral, A.C. (SEIINAC) (Pachuca, Hgo.); Tequio Jurídico A.C. (Oaxaca, Oax.)

El tráfico de drogas México-EEUU: El caso de los hermanos Pedro y Margarito Flores

Por Gerardo Reyes@GerardoReyesC
Cuando uno de los mellizos Flores, que se hacía llamar Polo, ingresaba al fino restaurante de carnes The Capital Grille, en pleno centro de Chicago, entre los meseros del lugar corría la voz que había llegado Santa Claus.
“Era como una colmena que caíamos allí”, dijo uno de ellos señalando una mesa situada en un acogedor balconcillo, a la entrada del restaurante.
La colmena de mozos rodeaba la mesa de Pedro Flores, el mellizo, por una razón de pesos: el cliente daba propinas que no bajaban de $100 dólares.
Pagaba $100 dólares a quien saliera a  comprarle cigarrillos, $100 dólares al que le cayera bien. Llegó a darle $400 dólares al chef por prepararle un ceviche de langosta que no estaba en el menú, $200 dólares al encargado de la mesa, $100 dólares al que servía el agua. Y así, una vez a la semana, el generoso cliente cambiaba el semblante de los trabajadores del lugar que no querían saber de dónde sacaba el dinero.
Especial digital: El Chapo Guzmán, el eterno fugitivo

Video inédito del operativo que concluyó con el arresto de Joaquín Guzmán.

La verdad es que sí lo sospechaban. En esa época, hace unos 10 años, Pedro era uno de los enlaces de los carteles de la droga de México en la ciudad que él y su hermano, Margarito, convertirían en el mayor centro de distribución de drogas de Estados Unidos.
Así que los $12,000 dólares que sacaron de un maletín para pagar la  recepción privada que organizaron en honor a su padre en el mismo restaurante, no era mayor sacrificio. Esa noche le pidieron a su papá que escogiera un Jeep de un catálogo para enviárselo a México junto con una cuatrimoto.
“No venían en carros lujosos, ni tenían mucha joyería en el cuerpo, eran común y corriente, güeros, así, chaparritos”, explicó uno de los meseros.
Margarito y Pedro Flores, de 33 años, comenzaron sus actividades en el narcotráfico alrededor de 1998. Nacieron en Chicago. Vivieron en los barrios de pandillas y expendio de drogas de Chicago como “Little Village” o la “Villita” y “Pilsen”. Su eficaz red de distribución y cobro, pero sobre todo la capacidad de expansión, les granjeó el respeto de los carteles mexicanos de Sinaloa y el clan de los Beltrán Leyva.
En sus mejores épocas, relató Margarito, llegaron a distribuir en Chicago entre 1,500 y 2,000 kilos de cocaína al mes. La mercancía ingresaba a la ciudad en los compartimentos secretos del techo de trailers, el mismo escondite que era usado luego para llevar de regreso a México el dinero producto de las ventas.

Por este sistema de túneles escapó el temido capo.

Los Flores, quienes vivían en Chicago, se mudaron a vivir a México en 2003 huyendo de un encausamiento criminal en Wisconsin por tráfico de cocaína, según explicó a Univision el abogado de Chicago Joseph López.
La acusación los vinculaba a operaciones de tráfico de drogas desde que tenían 20 años. Según los documentos judiciales obtenidos por Univision, las autoridades federales les confiscaron entonces cinco propiedades en el estado de Illinois (tres en Chicago, una en Oak Forest y otra Romeoville) que habían adquirido usando como testaferros a una novia, un bisabuelo y amigos.
Para la transacción de la propiedad en Romeoville, Pedro solicitó una hipoteca aportando como prueba falsa de ingreso un sueldo de $6,000 dólares mensuales como propietario de las peluquerías Millenium Cuts, afirma la acusación.
Los hermanos dejaron intacta su organización en Chicago y desde México continuaron en el negocio hasta consolidar los tres anillos que hacían posible su funcionamiento:
   – El cartel proveedor en México de cocaína, heroína y marihuana.
   – La organización de los hermanos en Chicago, una planta de personal que trabajaba a sueldo y era responsable de la distribución y venta de la droga y la recolección del dinero.
   – Los distribuidores mayoristas en Estados Unidos que llegaron a ser 30 y estaban situados en ocho ciudades importantes del país: Chicago; New York; Washington, D.C.; Filadelfia; Cincinnati; Columbus; Detroit; y Los Ángeles. También tenía un mayorista en Vancouver, Canadá.

Noticias Univision obtuvo un video que muestra lo que paso el día del arresto de el Chapo Guzmán.

Pese a su juventud, la responsabilidad de los mellizos no se limitaba a la venta y distribución de la droga, sino que además se encargaban de recibir dinero producto de la venta, almacenarlo en caletas alrededor del área de Chicago, empacarlo y enviarlo a México con una detallada contabilidad.
En lugar de delegar sus funciones en subalternos, los hermanos participaban directamente en los eslabones más importantes de la cadena. Así lo explicó un testigo interrogado por la DEA en septiembre de 2010 que fue citado por los hermanos para prestar un trabajo temporal en una de las casas donde se guardaba el efectivo en Maryland.
Los hermanos lo llevaron a un parqueadero de IKEA donde dos hombres de la raza negra les entregaron las llaves de un Chevrolet negro en cuyo portamaletas había entre $1.7 a $2.5 millones de dólares. Era el primer pago de una deuda por venta de drogas que ascendía a $10 millones de dólares. Como los Flores no tenían donde guardar tanto dinero, la mayoría en billetes de $20, suspendieron la recaudación y regresaron a Chicago para volver tres semanas después. Esta vez el efectivo fue puesto en una camioneta que manejó de regreso a Chicago uno de los miembros de la organización de los mellizos.
En las caletas o sótanos de casas compradas por la organización a través de testaferros, el dinero era empacado al vacío, listo para ser enviado a México a través de intermediario o correos que también estaban bajo el mando de los Flores, agregó el testigo.
Los Flores estaban obligados a llevar una contabilidad de la operación y respondían por la compra de armas cortas y largas para el personal de su organización que guardaban en bodegas adaptadas de Plainfield, Illinois.
La cumbre con Guzmán
Los mellizos conocieron en Guadalajara a Alfredo Vásquez Hernández, un ex lugarteniente de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. Fue por el año 2005. Pedro se lo presentó a Margarito en un hospital de esa ciudad donde Vásquez se recuperaba de una cirugía plástica. El abogado de Vásquez sostuvo que su cliente buscó a los hermanos para venderles su casa de Guadalajara luego de que se enteró que tenían bastante dinero y buscaban inversiones en bienes raíces.
“Aunque no llegaron a un acuerdo sobre la compra de la casa, siguieron de amigos y tenían contacto a lo largo de los años”, anotó el abogado de Vásquez, Paul Brayman.
Ante una crisis económica difícil, Vásquez invitó a los Flores a invertir en un proyecto de viviendas que planeaba construir en un terreno de su propiedad. Vásquez sabía que los mellizos eran narcos, pero no participaba en el negocio, aseguró Brayman.
Los Flores afirman que después de varios encuentros entendieron que Vásquez era el camino para llegar a “El Chapo” Guzmán. Se preciaba de ser amigo de infancia del capo y haber sido padrino de uno de sus hijos, y en el campo de los negocios afirmaba que había colaborado con “El Chapo” en el transporte de cocaína en aviones y sumergibles desde Colombia a México. También alardeó de haber ayudado en el envío de la mercancía por tren de carga y de su papel de intermediario para el pago de los suplidores de droga de Guzmán y de los compradores en Estados Unidos.
Hasta ese momento los Flores recibían droga del Cartel de Sinaloa, pero de miembros de nivel medio y bajo. Finalmente, en mayo de 2005, los hermanos conocieron a los duros del Cartel: “El Chapo”, Ismael “El Mayo” Zambada, su hijo Vicente y Tomás Arévalo Rentería.
La primera reunión se realizó en Culiacán con el hijo de Zambada. De entrada discutieron una deuda que los mellizos tenían pendiente con algunos miembros del cartel. Los hermanos se comprometieron a pagarla. Posteriormente fueron llevados en una avioneta a uno de los campamentos de Guzmán y allí el narcotraficante se acogió a los términos del acuerdo al que habían llegado con los Zambada.
“La reunión marcó la primera interacción de los hermanos Flores con el liderazgo del cartel”, anota un documento de la corte.
El acuerdo se centraba en dos puntos: entrega de droga a crédito y responsabilidad de su pago en caso de pérdida. Considerando la exitosa carrera de los Flores, los sinaloenses aceptaron que podrían pagar después de la venta de la mercancía. En cuanto a la pérdida de drogas por robo o confiscación de las autoridades, se llegó a un arreglo mediante el cual el cartel respondería hasta un punto previamente acordado, y los Flores a partir de ese punto hasta que fuese vendida. Los jefes del cartel serían responsables de cruzar la droga por la frontera con Estados Unidos.
“La localidad que se usaba para determinar quién sería responsable de la cocaína (en caso de ser confiscada o robada) también era usada para determinar el precio”, explicó Margarito. En esa época un kilo de cocaína en Guadalajara tenía un precio al por mayor de $18 mil dólares, y el mismo kilo se vendía en Chicago en $30 mil dólares.
Frente a esta nueva etapa del negocio, y previendo las cantidades que recibirían de droga, los hermanos Flores no tenían duda de que el mejor socio sería Vásquez, especialmente por su experiencia en el mundo ferroviario. Previamente Vásquez les había comentado que había usado trenes de carga para transportar drogas.
Los Flores llegaron a un acuerdo con Vásquez para establecer una serie de compañías que les permitiera mover la cocaína más fácil a lo largo y ancho de Estados Unidos. El plan consistía en “montar una empresa importadora que sería legítima, y de hecho importaría y vendería mercancías, sin embargo el propósito real era que sirviera de fachada para transportar cocaína en ferrocarril”, explicó Margarito.
Con un capital semilla de $600 mil dólares del bolsillo de los hermanos, Vásquez estableció una empresa importadora de muebles en California. Margarito y Pedro acordaron pagarle $1,000 dólares por cada kilo de cocaína movilizado en tren. Vásquez contrató a tres hermanos para cargar los trenes con la droga que salía de Los Ángeles a Chicago. La mercancía era escondida en las paredes de los vagones. La empresa alcanzó a despachar 276 kilos.
La esposa de Vásquez ayudaba en el transporte del dinero producto de la venta de drogas desde Estados Unidos a México cobrando de un 3% a un 7% según la urgencia con la que el cartel requería el efectivo y la cantidad. La línea del transporte de dinero movía de $100 mil a varios millones de dólares. Si el monto era muy alto preferían usar aviones privados.
La caída
Por motivos que no han salido a la luz en los documentos judiciales, a mediados de 2008 los hermanos Flores regresaron a Estados Unidos para arreglar sus problemas con la justicia. Un documento de la corte de distrito Este de Wisconsin muestra que Margarito se presentó en julio de 2009 con su abogado y se declaró culpable. Ambos empezaron a cooperar con las autoridades y para tal fin continuaron normalmente en el negocio, siempre con la mira puesta en los cabecillas del Cartel de Sinaloa.
Esa meta la alcanzaron en octubre de 2008 cuando finalmente lograron reunirse con Guzmán, Ismael El Mayo Zambada y su hijo Vicente. Pero en esta oportunidad los capos de Sinaloa no querían hablar de droga sino de venganza. Estaban furiosos por la extradición de Jesús Zambada García, hermano de “El Mayo”. Mayo. Jesús había sido arrestado el 20 de octubre.
En un momento Ismael dijo: “Sería bueno enviarle un mensaje a los gringos. Lo que hagamos lo tenemos que hacer en el territorio de otro, en el humo (referencia a Ciudad México que en ese momento estaba bajo el control de los Beltrán Leyva).
Enseguida Guzmán propuso como blanco del ataque un edificio del gobierno. “Una embajada o un consulado, un medio de comunicación o una estación de televisión”, precisó Guzmán. Zambada le pidió a Margarito que comprara bazukas y otras armas de largo alcance, así como granadas para hacer los atentados.
Los mellizos andaban armados de grabadoras siempre al acecho. El 3 de noviembre las pusieron a funcionar con motivo de una celebración en su casa de Guadalajara a la que asistió Vásquez. Fue allí donde quedó plasmada la conversación en la que el nuevo socio relató sus aventuras de la utilización de los aviones Jumbo 747 con ayuda humanitaria y los cargamentos de cocaína del Chapo que salían de Colombia en sumergibles. La grabación es confusa y de baja calidad, alega Brayman, el abogado de Vásquez. Según lo refleja la transcripción, disponible sólo en la traducción al inglés, hay varias personas hablando simultáneamente.
A Vásquez se le atribuyen comentarios sobre las maravillas de un automóvil Porsche GT que posee el baterista de la agrupación musical Maná en Guadalajara. Luego agrega otras marcas de su preferencia.
Aparentemente Vásquez es un gomoso de los automóviles. En una carta que su hijo envió al juez pidiendo clemencia en el fallo que lo envió a prisión, afirma que su padre, quien tenía 15 años cuando él nació, trabajaba en un taller de latonería para automóviles en Los Ángeles para sostener a la familia. Luego se convirtió en un pintor artístico de automóviles que fue entrevistado en varias publicaciones.
En un punto de la conversación grabada Vásquez, le comenta a uno de los mellizos identificado como Informante 1: “Envía un 747”
   – Informante 1: Pero es un avión personal o un avión [ininteligible]
   – Vásquez: De carga, grande
   – Informante 1: 747?
   – Vásquez: No tiene sillas ni nada, productos de Bogotá
   – Informante 1: ¿Pero eso es para llevar el dinero y pagarle a todo el mundo, correcto?
   – Vásquez: Si, de hecho yo lo usé hace dos años
   – Informante 1: Pero allá abajo, ¿el avión?
   – Vásquez: Nada, la gente, la gente, el material
Los Flores continuaron grabando y después de varios intentos lograron poner al teléfono al propio “El Chapo” Guzmán el 15 de noviembre. Según la transcripción de la conversación, Pedro saluda a Guzmán, y después de una breve conversación trivial, le pregunta si le puede rebajar $5 mil dólares en el precio de un cargamento de heroína de 20 kilos que había recibido de él. Guzmán acepta y dice que al día siguiente va a enviar a alguien a recoger el dinero.
Pedro promete pagarle un adelanto de $400 mil dólares. Guzmán le pasa el teléfono a uno de sus asistentes para que tome los datos de la entrega del dinero y al tomar de nuevo la llamada, Pedro le dice a Guzmán que se le está acabando la droga. Solo le quedan tres kilos. Guzmán no puede ocultar su emoción.
   – Chapo: Chinga de tu madre, yo pensé que tu salías de a poquitos
   – Pedro: La verdad es que salió chingón de buena, para que le voy a mentir
Guzmán le pregunta cuánta heroína puede recibir al mes y él responde que unos cuarenta kilos, y para inflar el ego de Guzmán le dice que su droga es de mejor calidad que la de Zambada.
No está muy claro porqué los hermanos Flores debieron salir de urgencia de México por órdenes de la DEA el 30 de noviembre de 2008. Los Flores estaban en Guadalajara. Ellos y la familia abandonaron la ciudad en siete vehículos no sin antes repartirse unos $50,000 dólares en efectivo que sacaron de la casa en donde vivían. Los hermanos se dirigieron a la frontera desde donde llamaron a los agentes de la DEA que los ayudaron a ingresar a Estados Unidos.
De acuerdo con el testimonio de una mujer no identificada, los hermanos Flores ocultaron dinero a la DEA aún después de haberse entregado. La mujer relató que parte de ese dinero estaba escondido en un compartimento secreto de un teatro casero en el sótano de una de las residencias de la organización.
Al declararse culpables, Pedro y Margarito entregaron al gobierno de Estados Unidos $3.5 millones de dólares de una cuenta bancaria no identificada más propiedades.
Su credibilidad ha sido varias veces cuestionada por el abogado de Vásquez. “A los hermanos no les podría importar más poco su obligación de decir la verdad. Cuando ellos ven una oportunidad de beneficiarse, la toman, sin importar su ilegalidad o inmoralidad”, escribió Brayman.
Vásquez fue condenado a 22 años de prisión a finales del año pasado por el juez Rubén Castillo de la Corte Federal de Chicago. “Estamos cansados”, dijo Castillo, “cansados del narcotráfico que continúa haciéndole daño a esta ciudad”.