El ajedrez, como “droga benigna” para los presos

Ciudad de México (MiMorelia.com).- El ajedrez nos enseña a pensar en las consecuencias de nuestros actos, antes de hacerlos, y cada hora que pase uno en la práctica del deporte ciencia, transcurre más rápido a cualquier otra, pues es como una droga benigna; “durante ese tiempo no están pensando en cosas negativas”.

Esos son los dos principales mensajes que el experto español en ajedrez Leontxo García trató de explicar a 900 de los internos más peligrosos de nuestro país, recluidos en el penal federal de máxima seguridad de El Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México, durante 16 conferencias a lo largo de cinco días.

Colaborador del diario español El País, donde publicó el artículo “Cinco días en la cárcel de ‘El Chapo’ Guzmán” el 30 de noviembre último y autor del libro Ajedrez y Ciencia, pasiones mezcladas, señaló en el citado periódico que fomentar ese juego “entre criminales sanguinarios” sólo sirve para que delincan mejor, pensarán algunos.

Sin embargo, tras sus conferencias en el auditorio de ese Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso), su impresión es que enseñarles a pensar puede reducir el nivel de reincidencia delictiva.

“Lo que necesitan no es aprender estrategia -tras 24 años sin fugas en esa prisión, ‘El Chapo’ Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa, se escapó en julio tras excavar un túnel de mil 500 metros-, sino prever las consecuencias de sus actos”, remarcó el conferenciante sobre ajedrez educativo nacido en Irún, España.

Entró por primera vez a El Altiplano el 7 de noviembre anterior, contratado por la Fundación Kasparov para Iberoamérica, donde constató “los tremendos controles de seguridad” del ingreso y salida, que le requerían entre 30 y 45 minutos de tiempo cada vez, por lo cual escaparse de ahí por la puerta “roza lo imposible”.

Lograrlo, agregó, requeriría de sobornar a la totalidad de empleados del penal en un mismo turno, “lo que no parece realista, con el fin de superar los más de 25 puntos de control que hay desde la calle hasta la zona de las celdas”.

En el caso de la fuga del capo Joaquín Guzmán Loera el pasado 11 de julio, aparte de presuntos sobornos o negligencias, externó, fallaron los sensores del suelo para detectar túneles, o alguien permitió que no funcionaran.

Cada mañana y tarde de esos cinco días, el también Maestro de la Federación Internacional de Ajedrez se dirigía, por tanto, a personas conscientes de que sus probabilidades de escapar son muy cercanas a cero. “Entre ellos, los principales capos y narcotraficantes de los cárteles más sanguinarios de México, apodados ‘intelectuales’ en el argot de los responsables de la cárcel, y un montón de ejecutores -materiales, en la misma jerga- de diversos tipos de asesinatos, secuestros, y demás atrocidades, sin olvidar a ese perfil tan específico de los pandilleros criminales”, apuntó.

No quiso preguntar si entre estos había algún caso parecido a un antiguo preso de El Altiplano, cuya “espeluznante” historia le contaron durante su primera cena con varios directivos y psicólogos de la prisión, quien para ingresar a un grupo delincuencial debería pasar una prueba de fuego y fidelidad: Matar a sus familiares cercanos, alineados ante él, lo cual cumplió.

El ajedrez nos quita mucha cárcel

Borrar todo sentimiento negativo sobre los presos del primer plano de su memoria, fue la tarea mental de Leontxo García antes de ofrecer sus distintas pláticas en el auditorio del Cefereso mexiquense, para garantizar la calidad de las mismas.

Sus conferencias incluyeron “un vuelo supersónico imaginario” a través de los más de mil 500 años de historia documentada del ajedrez, desde el siglo V hasta el futuro.

Refirió que en particular dos videos provocaron “explosiones de risa” en todos los grupos: Ambos hechos en Rusia por la Fundación del ex campeón del mundo Anatoli Kárpov para ilustrar sus actividades en algunas cárceles, donde se ven trucos muy frecuentes para facilitar la comunicación entre los presos, como enviarse mensajes en papelitos que se descuelgan de una celda a otra atados con cordeles, así se pueden transmitir jugadas de ajedrez en una partida por correspondencia; o cómo lograr una ración extra de miga de pan para fabricar piezas de ajedrez.

También su experiencia personal con un interno en la cárcel de Almería, España -Juan Manuel-, catalogado en su momento como un preso muy peligroso, tanto que lo tuvieron seis meses en celdas de aislamiento, pero de pronto le entró la pasión por el ajedrez y eso lo cambió por completo.

“Fabricó un tablero con cartones, y las piezas con migas de pan; dejó de fumar y de tomar café para tener dinero que le permitiera comprar libros técnicos, y con la mantequilla del desayuno logró hacer velas que le permitieran leerlos por la noche. Y lo más importante: ya no era peligroso, sino ejemplar, hasta el punto de que le concedieron seis días de permiso”, subrayó en su artículo en El País.

Lo volvió a ver cuando salió libre después de seis años y fue quien le transmitió dos ideas fundamentales para comprender por qué el ajedrez da buenos resultados pedagógicos, sociales y terapéuticos en las prisiones de varios países

“El ajedrez nos quita mucha cárcel. Cada hora que pasamos jugando ahí adentro pasa mucho más rápido. Y además, durante esa hora no estamos pensando en cómo conseguir drogas u otros sentimientos negativos. El ajedrez funciona como una droga benigna para nosotros”, le comentó Juan Manuel.

También le expresó: “Estoy convencido de que el ajedrez es beneficioso para todo el mundo. Pero para nosotros es ideal, porque nos enseña a pensar en las consecuencias de nuestros actos antes de hacerlos”.

Ambas ideas son las que quiso dejar en los 900 internos con quienes compartió sus charlas a lo largo de cinco días en El Altiplano donde, indicó, aproximadamente el 80 por ciento de ellos mostró una actitud positiva, muy atentos y con buenas preguntas; el 15 por ciento respetuoso, pero poco interés; el 5 por ciento ausente. Sólo un preso protestó, por causa distinta, debido a que les retiraron sus televisiones en el penal.

“Si he logrado que el ajedrez, sus apasionantes historias y los valores que genera les conmuevan, es que hay esperanza, al menos para algunos de ellos”, concluyó.

 

Fuente original: MiMorelia http://www.mimorelia.com/noticias/mexico/el-ajedrez-como-droga-benigna-para-los-presos/187245

Foto: @leontxogarcia

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