Centros de consumo de drogas, una idea que no pudo cuajar

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Hace tres años, Edwin Franco, de 35 años, escuchó que en Bogotá se iban a poner en marcha los llamados centros de consumo controlado de drogas, una idea de la administración de Gustavo Petro para combatir la adicción desde la salud pública y no desde la represión policial.

“Yo estaba como un loco buscando ese sitio para consumir sin pagar… lógico yo era un adicto”, recuerda Franco.
Hoy, luego de la intensa polémica que se desató en la ciudad y el país por esta idea, el proyecto del Distrito no se pudo concretar por la ausencia de un marco legal que permita el suministro de sustancias a drogodependientes.

En el 2012, Petro hizo el anuncio en los medios. “Los adictos sin dinero no tendrían que buscar plata y no entrarían en contacto con el microtráfico. Y si el microtráfico disminuye, su demanda se debilita”.

En esa ocasión, el Alcalde planteó la posibilidad de utilizar la droga incautada para tratar a los adictos en los Centros de Atención Móvil a Drogodependientes (Camad), otra estrategia para brindar atención médica a esta población.
La polémica estalló porque el propio director de la Policía en ese entonces, el general León Riaño, advirtió que las autoridades no podían entregar ninguna droga incautada.

Petro tenía esperanzas en que el presidente Juan Manuel Santos intercediera y apoyara su propuesta. “Si el Gobierno lo permite, el Presidente dijo que estaba dispuesto a permitir el suministro de drogas, solo bajo prescripción médica, y se podría pensar en la reglamentación de ese suministro de drogas”, dijo el Alcalde en el 2012.

Tres años después, su proyecto no tuvo ningún resultado. El secretario de Salud del Distrito, Mauricio Bustamante, reconoció que los centros de consumo controlado de droga no se materializaron. “No existe una normatividad al respecto”, dijo el funcionario, en diálogo con EL TIEMPO.

“No podemos llevar los centros de consumo controlado por la Ley 30, que señala como ilegal que entidades del Gobierno provean sustancias psicoactivas”, explicó Camilo Kuan, asesor del Alcalde Mayor en temas de drogodependencia.

Pese a los vacíos legales, el Distrito insiste en las ventajas de los centros de consumo controlado de droga, pues señala que han sido exitosos en Suiza y Canadá.

No obstante, los expertos piensan lo contrario. Augusto Pérez, director de la Corporación Nuevos Rumbos, dice que ese proyecto no está aterrizado a la realidad colombiana. “Se nos olvida que estamos en Cundinamarca y no en Dinamarca”. Agregó que en Europa y Canadá la legislación es distinta y los gobiernos “disponen de un lugar en donde las personas pueden consumir las drogas que ellos mismos compran con el objetivo de reducir riesgos y daños (transmisión de enfermedades por el uso de jeringas, entre otras)”.

Franco, a quien en su momento le sonó la idea de Petro, dejó las calles y ya completa tres meses en un proceso de recuperación en la fundación Vuelve a casa. Hoy, considera que los centros de consumo controlado no le habrían ayudado a recuperarse, porque allí habría seguido consumiendo.

Los Camad sí resultaron

Los Camad sí salieron adelante y hoy existen 17 centros ubicados en 14 localidades de Bogotá, entre ellas Kennedy, La Candelaria, Puente Aranda, Suba y Chapinero. Igualmente, hay seis Camad móviles y otros en La Picota y la cárcel Distrital.

Según la Secretaria de Salud, entre septiembre del 2012 y diciembre 2014 fueron atendidas 21.759 personas, quienes recibieron atención en salud, trabajo social, psicología, medicina, odontología, grupo conversacional, pruebas de laboratorio clínico (para diagnosticar VIH, sífilis y tuberculosis) y psiquiatría. El costo que la Alcaldía pagó por cada beneficiario fue de $ 106.136. El 45 por ciento de las personas que han sido atendidas no pertenecen a ningún régimen de salud. Las sustancias de mayor impacto entre los habitantes de calle son el bazuco, la marihuana y el alcohol.

Augusto Pérez, coordinador para Colombia de la Red Latinoamericana de Investigadores en Drogas (Redla), dice que los resultados se deben analizar con cautela. De hecho, se espera que el Banco Interamericano (BID) revele un diagnóstico. Jorge Forero, médico psiquiatra y presidente del Instituto para el Desarrollo de la Salud Emocional, dijo que los Camad “son el primer paso para entregar una solución social al problema de la drogadicción”.

NATHALIE RÍOS RÍOS
Especial para EL TIEMPO
*rionat@eltiempo.com

Fuente: EL TIEMPO- http://www.eltiempo.com/bogota/centros-de-consumo-de-drogas-en-bogota-no-se-materializaron/15702042

Fuente de la imagen: http://www.pulzo.com/bogota/posible-sobrecosto-en-pago-empleados-de-centros-de-atencion-movil-drogodependientes-100396

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